Guardianes de Mujica: la dureza de la ternura

Se presentó el libro de Nelly Benitez “Guardianes de Mugica, diamantes en el barro”. Allí estuvo La Pulseada

Por Luciana Petrocchi

“Este es un libro que habla desde la ternura, pero no por eso es blando, al contrario, es duro” fueron las palabras de Tony Fenoy, coordinador del Colectivo de Teología de la Liberación Pichi Meisegeier, que toma el nombre y memoria de aquel Padre Pichi que acompañó a las y los  vecinas/os  de la 31 en la capilla Cristo Obrero luego del asesinato de Carlos Mugica.

La presentación se llevó adelante cerrando el mes de mayo en la facultad de Bellas Artes de la UNLP, en una jornada con aulas y pasillos, con estudiantes y docentes agremiados en lucha, convocados y movilizados en la Marcha de Antorchas por la defensa de la Educación Universitaria Pública y de sus trabajadores.

La voz de Nelly Benitez, autora del libro y vecina de Barrio 31 Carlos Múgica hace 50 años, entreteje interminables anécdotas de resistencias, memorias desde el barrio que la dictadura y los gobiernos neoliberales no pudieron borrar, como sus experiencias de organización barrial.

La escucha de quienes asistieron a la jornada estuvo cargada de emociones  y de memorias profundas como la del elefante del Club de Villa Argüello, que se sacó su gorra vicera ante los Guardianes, y latió con la presencia de su compañera rebelde y murguera Flor Escudero, así como lo hace en cada nuevo día de trabajo en el Club.

La murga “Los Guardianes de Múgica”, próxima a cumplir 20 años de canciones, danzas, corsos y vínculos entre vecinas y vecinos, se expresó a través de las voces de Alex, Rubén y Dylan, quienes al cierre de la jornada retumbaron los bombos de Mugica que llevan escrito “Una lucha sin alegría es una lucha perdida”.

Finalizando la jornada, Nelly intercambiaba miradas con el público, jóvenes murguistas, militantes de barro y trabajadores, insistiendo en el rechazo de prender velas y  llevar a Mugica en una estampita, habiendo tantos pibes y pibas que lo llevan en su ejemplo. Tony Fenoy  no quiso mandar al frente al Polaco que sonreía,  porque el semillero de Carlos Cajade estuvo presente, y fue necesario nombrar el compromiso en la organización por la Marcha “El Hambre es un Crimen” que viene gestándose en el actual contexto de emergencia en políticas para la niñez.

Al cierre, mientras Nelly intercambiaba libros y abrazos, Fernando, vendedor de La Pulseada nos daba su devolución de la jornada, que se extendió en una pizza compartida con él y los Guardianes, hasta cortas horas, porque al día siguiente la esquina de calle 7 y 53 lo esperaba a las 7.30hs puntual para vender la revista, y porque hay ciertas solidaridades que nos hermanan y nos encuentran en la lucha. Te invitamos a escucharlo:

Por esas ausencias que son presencias imbatibles, por esas militancias que construyen sobre la tierras para los que juegan o sobre los escombros, por el barro del que estamos hechos, agradecemos a Tony Fenoy, a Nelly Benitez y sus Guardianes, a la revista Mascaró/ Sudestada y  revista La Pulseada  que dieron el presente con revistas y publicaciones rebeldes.

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