El fondo y los zapatos

En el marco de la Jornada nacional por la niñez se presentó la situación de la Obra de Cajade y se aportó al diagnóstico de la situación de la niñez en la Provincia. La mirada de Tomás Bover, desde el día a día que acompaña y contiene a los niños, niñas y jóvenes que encuentran en las casitas y el Hogar un espacio donde poder trazar sus proyectos de vida.

Por Tomás Bover

Zapatos. Oscar pinta el cuartito que construimos en Casa Joven con mucho esfuerzo y colaboraciones, nuestro taller de textil. Mientras hace esa changa cuenta que lo trabajado esa semana será para pagar un crédito personal. Crédito destinado a unos zapatos que compró para ir al casamiento de un compañero de trabajo. El calzado costaba $2000, pero ya pagó dos veces ese valor. Claro, ese precio cuesta para quien tiene dinero disponible, pero financiar transforma un valor en una deuda, y las deudas crecen, pesan y reclaman esfuerzos, horas de vida trabajadas.

El fondo. El día en que Oscar contaba cómo se había convertido en víctima de la usura en una compra de zapatos, el presidente anunciaba que iniciaría negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Que él también saldría a tomar deuda, una deuda que pagará con horas de trabajo, con sangre y con vidas, pero ajenas. Deuda destinada a pagar la “desconfianza” de los mercados, a frenar la suba del dólar, a resguardarse del vencimiento de LEBACS o a las distintas formas en que nos explican los vaivenes de la economía. Vaivenes tan lejanos a mí como a Oscar, para quien ya es suficiente su propia deuda. Ir al Fondo es, palabras más palabras menos, pagar la timba financiera en la que nos metieron o como dicen unos compañeros: bancar la fiesta a la que no nos van a invitar -ni siquiera a Oscar con sus zapatos nuevos-.

Perversos. Estamos frente a otra cara de un Estado perverso. Que descuida y criminaliza a los pibes, sub-ejecuta las partidas destinadas a las políticas de infancia, desprestigia a los docentes, delega en las organizaciones sociales el trabajo de promoción y protección de derechos, abandona escuelas incendiadas, esconde deudas con obras como la nuestra, dispara con munición gruesa, reclama esfuerzos, se nutre de insensibles, ignora trabajadores socio-comunitarios de niñez. Pero dice que “hace lo que hay que hacer”.

Tragedia. Estamos leyendo con mucha pasividad páginas trágicas de la historia de nuestros pibes y pibas pero nuestro deber seguir apostando a organizarnos para escribir páginas de lucha y alegría.

Organización. La cita es, entonces, a un próximo encuentro, el de la asamblea de organizaciones de niñez el Miércoles 17 de mayo a las 19 hs. En la Facultad de Trabajo Social.

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