AGOSTO 2003
EDITORIAL

PEQUEÑOS SUEÑOS HECHOS REALIDAD

Queridos amigos:

A mediados del 2001 lanzamos la idea de La Pulseada como proyecto periodístico de nuestra Obra. Con ella hicimos realidad muchos sueños, como es transmitirle a la sociedad, desde todos los ángulos de la vida, un proyecto de país en el que la infancia pueda volver a ser feliz.

Otro de los grandes sueños que teníamos era que pudiera ser una fuente de trabajo para paliar un poco la multitud de excluidos que nos había dejado el menemismo y que estaba continuando la Alianza. Ese sueño también lo cumplimos porque hay muchos hogares que viven de la venta de esta revista y, además, ayuda a alimentar a algunos comedores de los barrios más pobres.

Nosotros fijamos en dos pesos el precio de La Pulseada (un peso para el vendedor, 50 centavos para el comedor y 50 centavos para la revista) antes de la devaluación de la moneda, que fue a principios del 2002 y aunque todavía no habíamos sacado a la calle el primer número, no quisimos cambiar el precio que habíamos publicitado.
Con la devaluación aumentaron todos los insumos de imprenta y disminuyó también la ayuda de algunos amigos, ya que todos se vieron envueltos en un tiempo muy difícil. Pero como últimamente, aunque vendemos casi toda la edición, nos está dando pérdida y para nosotros "pérdida" son platos de comida para nuestros chicos, es que desde hoy la vamos a vender a 3 pesos.

Les pido el esfuerzo de no dejarla de comprar, no sólo porque es una fuente de trabajo, sino porque creemos que La Pulseada es una voz necesaria en nuestra sociedad, más en este momento en que despunta un nuevo amanecer en América Latina.

Necesitamos pueblos protagonistas de su presente y de su futuro, porque de lo que sembremos hoy dependerá la vida de nuestros hijos y de nuestros nietos. Estamos ante una gran pulseada: por un lado, el aumento del hambre y de la represión y, por el otro, el aumento del trabajo, la justicia y la democracia, una democracia que significa más participación de todos en el destino de nuestra infancia.

Y ya que estoy en este tono, explicándoles cuestiones caseras, quería dar gracias. Gracias a Héctor Clemens de Platina y a Gustavo, que con su ayuda de muchos lados distintos pero del mismo corazón, han dado su aporte para que esta revista se mantenga en la calle.

También quiero agradecerle a Don Jesús González, que nos posibilitó agrandar un poco todas nuestras obras de infancia; a la señora Angela, que se llevó la camioneta modelo 84, que ya nos estaba dando mucho gasto de mecánico y nos trajo una 2001 que está bárbara; a Román que nos ayuda en no sé cuántas cosas... Y agradecerles a León Gieco, a Víctor Heredia, a Abel Pintos, a Mitimaes y a Choque Urbano, que actuaron el 20 de agosto en el Teatro Argentino... Y a Rosa Bru y sus chicos, a los del festival de City Bell y a todos los que nunca nos dejan pasar necesidad porque siempre nos traen ropa, alimento o cosas para las casas o trabajos para nuestros emprendimientos (Cultivos Naturales, que es la venta de verdura a domicilio; la imprenta Grafitos; el kiosco en la Legislatura; el buffet en Casa de Gobierno; la chacra y la nueva panadería).

El reconocimiento, también, para tantos amigos anónimos que nos acompañan siempre.

A todos les contamos que nuestra panadería del "viejo Pepe" (en honor a quien nos hizo de padre y de abuelo en nuestro Hogar), ya está haciendo el pan de cada día para todas nuestras obras y que cuando nos perfeccionemos, también lo saldremos a vender al público. Este era otro sueño que teníamos y que lo pudimos cumplir también gracias a Rosa María Cusmay, que nos consiguió las máquinas.
Dios quiera que, en este día de Santa Rosa de Lima patrona de América Latina, no perdamos el sueño de que cada familia en este continente pueda llevar el pan a sus casas, ganado con sus propias manos.

Un abrazo grande.
Padre Carlos Cajade

* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido, citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación a La Pulseada.