Construyendo sentidos

LPradioCon los pies en la tierra. La columna de Tony Fenoy en La Pulseada Radio

Desde este espacio, venimos sosteniendo la necesidad de construir con las pibas y los pibes de nuestros barrios sentidos y horizontes de vida, caminar con ellos para que puedan develar sus verdaderos deseos y sueños y no quedar entrampados en los imaginarios creados por los medios hegemónicos y las clases medias de que son los pibes chorros y un peligro para la sociedad. Esto es una tarea militante, constante y urgente, para contrarrestar esta cultura del odio y de la muerte instalada en estos tiempos para salvar la seguridad de las clases medias y altas. No alcanza con diseñar políticas de vida  que generen inclusión, como la Asignación Universal por Hijo, sino que éstas deben ir acompañadas de un proceso de concientización y construcción de un sentido que vaya desterrando de las vidas de nuestros pibes y pibas que el único horizonte para ellos es el paco o salir de caño. A partir de esto surge una pregunta: ¿cómo construir vida en nuestros barrios cuando las respuestas de los adultos –y muchas veces de los gobiernos- frente a los conflictos es la guerra, la represión o la militarización? Pienso en el intento de Obama, paradójicamente Premio Nobel de la Paz, de dar una respuesta bélica, digna de los policías del mundo, en el conflicto con Siria; pienso en la represión de la maldita policía neuquina a la protesta social por el acuerdo YPF-Chevron y las declaraciones de Sapag y de Parrilli justificándola; pienso en el despliegue de la Gendarmería y la Bonarense por el casco urbano de la ciudad como postal de otras épocas y que debería ser la última respuesta posible al tema de la inseguridad. ¿Cómo hacer que los pibes y pibas de nuestros barrios no resuelvan sus conflictos desde el bardeo y la violencia si nosotros no encontramos otros caminos? Esto no niega al conflicto como motor de la historia, como aquello que es necesario como colectivo social, en la construcción de la justicia, la igualdad y la fraternidad. Pero los conflictos hay que superarlos desde posiciones firmes, desde un proyecto político de país pensado desde y con los más pobres, construyendo poder popular y no testimonial, donde cada ser humano pueda vivir con dignidad. Esto implica ternura, identidad, alimentación, vivienda, trabajo, salud y educación como derechos básicos que son la mejor prevención contra la inseguridad porque generan sentido, horizonte de vida y futuro. Como decía Carlitos: un país donde prime el pan y no las balas. No es un momento fácil, sino lleno de contradicciones difíciles de superar. Lo que está claro es que los pibes no pueden ser fusibles ni los culpables de este momento, y que no basta con la crítica que deviene en un discurso de muerte y sin esperanza: hay que seguir generando espacios que saquen lo mejor de ellos, donde se los escuche y cuestione, donde se los trate como sujetos de derecho y hacedores de su historia.

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