Axat: “El Estado se retira y nos quedamos solos”

Julián Axat-ATAJOEl atípico funcionario judicial y poeta habló con La Pulseada Radio de su reciente paso por el Vaticano, la situación de la procuradora Gils Carbó, el programa de acceso a la justicia de los más desfavorecidos que dirige y el presente político.


En La Pulseada Radio conversamos con Julián Axat, miembro de HIJOS, abogado, ex defensor del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, actual titular de un programa de llegada de la justicia a los más vulnerables llamado ATAJO, poeta que ya lleva publicado siete libros con sus versos y editor de poesía (ya compiló dos antologías con obras de autores argentinos y latinoamericanos y dirige la colección Los detectives salvajes del sello La talita dorada). Ésta es una síntesis de la charla:

-¿Cómo fue el encuentro con el Papa?
-Raro, yo soy ateo, un poco agnóstico a veces. Fuimos invitados para contar la labor que hacemos con los curas de las barriadas, con quienes desde la Procuración General de la Nación realizamos un trabajo de acompañamiento. Esto llamó la atención del Vaticano y nos invitaron a contar cómo era este proyecto. El Papa está muy preocupado por la acción de los curas villeros y nosotros fuimos a mostrar la tarea que hace la Justicia en conjunto con ellos. El encuentro duró un minuto, donde le conté la experiencia, me dijo que la conocía, me agradeció estar ahí y que acompañara a los curas villeros, me entregó un rosario y que pase el que sigue…

-¿Qué hiciste con el rosario?
-Se lo regalé a mí tía porque ella sí cree. Yo veo al Papa como un líder mundial, pero para mí un cura de barrio es más representativo. Francisco está en una línea cercana a los pobres y asumiendo -a mi entender- un posicionamiento anticapitalista. Eso es interesante, porque hasta ahora los papados anteriores eran más confusos en ese aspecto. Éste Papa, con sus encíclicas y sus pronunciamientos, discute con los líderes mundiales que están hoy asumiendo una mirada más liberal. Hoy el mundo se está poniendo más facho, se están aislando las naciones y estamos volviendo a una balcanización de los países más importantes.

-Hablemos del presente de la Procuración General de la Nación.
-La Procuración es un organismo independiente, previsto por la Constitución Nacional y encuadrado dentro del Poder Judicial, que sobrevivió al gobierno anterior y viene sobreviviendo a este. Macri quiere sacar a (Alejandra) Gils Carbó porque asume que es una procuradora vinculada al gobierno anterior. Nosotros creemos que eso no es cierto. Por lo tanto acompañamos a una gestión que lo que ha hecho es transformar una institución y democratizarla. La procuradora ha basado su fuerza y su liderazgo en los juicios de lesa humanidad. El impulso que le ha dado a estos juicios ha sido el fuerte de su gestión. Después vienen otros programas, como ATAJO (Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia) y PROCUVIN (Procuradoría de Violencia Institucional). Gils Carbó nunca fue de la gestión kirchnerista, ése es un invento para destituirla. Nosotros dependemos de su gestión y, hasta hoy, ni el Frente para la Victoria ni el PJ la han entregado. La están sosteniendo como una dama de su ajedrez y, si sigue siendo el caso, creo que tiene todavía una larga vida. Pero no sé qué pasara el año que viene. Mientras tanto ATAJO se va expandiendo, porque uno de sus objetivos es crear una red de contención por debajo, que le sirva a la procuradora para poder tener alianzas fuertes en el territorio. La alianza con la Iglesia es una de ellas.

-¿Contanos sobre tu trabajo en ATAJO?
-El objetivo es abrir oficinas de la justicia en los barrios. Es la primera vez que llegan dependencias de las fiscalías a las villas, a los asentamientos y a las barriadas donde equipos de trabajo asesoran a la gente, hacen mediaciones y, por ejemplo, gestionan la tarifa social. Se toman denuncias de violencia institucional, violencia de género, de abusos de niños, situaciones de ciberdelitos, el bullying y el intento de captación de menores a través de las redes por pedófilos. Hoy en los barrios todos los adolescentes tienen su celular y muchas veces desde ahí toman contacto con gente que puede abusar de ellos e incluso secuestrarlos. Lo que hacemos desde ATAJO es tomar rápidamente esa denuncia, iniciar un procedimiento con las fiscalías y tratar de detectar quién es la persona que está llevando a cabo este tipo de abuso.

-¿Qué es lo que más están recibiendo en estos días?
-Estamos gestionando ante el Ministerio de Energía y Minería muchas tarifas sociales para capillas, centros culturales, clubes de barrio y familias enteras que no pueden pagar sus facturas.

-¿Dónde están ubicadas las oficinas de ATAJO?
-Están situadas en las siete villas de la ciudad Buenos Aires y además tenemos una oficina en el barrio Las Flores de Rosario, otras en los barrios Las Heras y El Martillo de Mar del Plata y una en el barrio El Borbollón de Mendoza. Y estamos tratando de armar más en Córdoba, Avellaneda y San Martín. Pero en el conurbano bonaerense es otra historia. Las villas de Buenos Aires, si bien no están urbanizadas, tienen una red de contención que en el conurbano no existe. Las redes en ese territorio son el policía, el puntero y el narco.

-¿Viste algún cambio desde diciembre hasta ahora?
-“Cambiemos”…

-¿Qué respuestas pueden dar desde ATAJO?
-Muchas veces la gente llega con mucha carga emotiva, con mucho resentimiento, enojada. Se acerca sólo a preguntar por qué estamos ahí y termina contándonos toda su vida. Por eso las respuestas son múltiples y obviamente tratan de ser lo más efectivas y serias posibles. Vamos desde el simple asesoramiento hasta iniciar una causa penal que investigue y arroje resultados inmediatos. Y en otros casos buscamos respuestas de manera más mediata, por ejemplo en el caso de una mujer que llega víctima de un abuso. A través de ciertos protocolos es primeramente contenida y atendida, mientras buscamos lograr medidas efectivas como exclusiones del hogar de su pareja abusadora o botón de pánico en casos de un agresor externo. El caso de la violencia de género en los barrios más humildes es un hecho muy común y tener una oficina cerca que atienda rápidamente estos episodios ha evitado que la gente ande lidiando con el clásico mecanismos comisarial. Desde ATAJO “despolicializamos” las atenciones, generando una respuesta con otro tipo de lenguaje físico y corporal y creando de ese modo otro tipo de relación. ATAJO está creado para evitar que la gente haga su denuncia en la comisaría sino que la realice directamente en una oficina de la justicia. La comisaría atiende la denuncia y se la pasa a un fiscal, nosotros evitamos ese paso, porque somos la fiscalía.

-¿Cómo es la convivencia con la Policía?
-Es difícil porque no entiende estos mecanismos, no comprende cómo de golpe aparece otra forma de recepcionar denuncias. Se resiste a admitir que la gente puede hacer su reclamo en nuestras oficinas. Nos respeta porque somos un órgano judicial. Pero habla mal de nosotros y de cuando en cuando nos arma alguna “opereta” interna. Alguna vez nos han vaciado la oficina, pero seguimos ahí. Y luego de casi tres años de trabajo hemos logrado que en algunas villas la Policía reconozca el trabajo que realizamos.

-¿Cómo se componen las oficinas de ATAJO?
-Se integran con un abogado, un trabajador social, un psicólogo, un operador comunitario y alguien del barrio, un empleado que es parte de los vecinos y que de algún modo hace entender que se trata de algo que está vinculado a ellos. Por eso también vienen por Gils Carbó. Porque estas decisiones le molestan al Poder Judicial, que no tolera que haya empleados villeros dentro de la justicia. Porque la “familia judicial” siempre estuvo conformada por la clase media, con toda su impronta.

-¿El Estado se está retirando de estos espacios?
-Se está retirando y estamos quedándonos solos, lo cual nos genera una serie de dificultades. Porque desde ATAJO no podemos resolver, por ejemplo, el problema de cataratas de una persona humilde. Esas modalidades de atención que tuvo el kirchnerismo, instalando en las villas, por ejemplo, oficinas de Anses o de Salud, era una manera de llegar. No urbanizaron las villas pero establecieron estos modos de aproximación que hoy están desapareciendo.

-¿Qué lugar ocupa entre tus facetas la de poeta?
-La poesía y la justicia son mis dos ejes, son obsesiones desde que tengo 14 años. Nunca me creí un poeta. Uno escribe poesía y los demás te llaman poeta. Pero es muy jactancioso creerse poeta y andar diciendo por la vida que lo sos, aunque haya algunos que hasta credenciales tienen. Me han chicaneado en la justicia llamándome, de modo irónico, el “juri-poeta”. Cuando fui a ver al Papa, Julio Blanck habló en Clarín del “fiscal y poeta que visitó al Papa Francisco”. Vengo publicando desde 2001 y con José María Pallaoro -un poeta en serio-, armamos la colección Detectives Salvajes, en la que difundimos poetas inéditos y logramos, por ejemplo, reconstruir algunas historias de militantes asesinados por la Triple A.

-¿Cómo definirías la antología La Plata Spoon River?
-Es una experiencia de poesía y justicia que se me ocurrió una tarde, después de haber ido de visita a la morgue de La Plata, diez días después de la inundación. Yo era entonces Defensor de Menores de la ciudad y lo que hice fue presentar una acción judicial ante el juez en lo contencioso, Luis Arias, a quien le pedí que me acompañara a la morgue, donde encontramos situaciones irregulares que denunciamos públicamente. El gobierno de Daniel Scioli sostenía que había 52 personas fallecidas como consecuencia de la inundación y nosotros hallamos diez personas más y lo denunciamos. Esa noche pensé que había que armar un libro de poesía donde cada obra recordara a cada una de esas víctimas, incluyendo las negadas. Así surgió el libro, donde cada poema es la voz de un muerto. La poesía puede ser también reparadora y ser parte de estos juegos que la vinculan públicamente. Porque por lo general es bastante intimista y está un poco retirada. Estas cosas acercan a la poesía con el compromiso, con el espacio público, con la memoria y con los muertos. Es volver a pensarla desde otro lugar, que quizás ocupó en otras épocas. Nosotros no creemos en la poesía de salón sino inserta en el espacio público.

-¿Y qué dirías de esa otra compilación titulada Si Hamlet duda le daremos muerte?
-Son 52 poetas que no tenían donde publicar y los dimos a conocer a través de ésta antología. El problema de los que escriben poesía es que no encuentran una editorial que los difunda y deben auto-editarse si es que quieren salir del registro del blog. Esta compilación buscó ser un contenedor de voces, donde esos poetas pudieran mostrar lo que hacen. Se trata de una antología
bastante federal integrada por poetas del Chaco, Córdoba, Santa Cruz y también de Chile, Brasil, Uruguay y Colombia.

-¿Cómo pensás al otro polo de la relación, es decir al lector de poesía?
-Creo que es un animal en vías de extinción. En mi caso, escribí los libros pensando en un público en general. Incluso a estas antologías las imaginé para leer en las plazas. Pienso en el espacio público y en esto vuelvo a la poesía rusa, que estuvo pensada para leer en los estadios. Apuesto a una poesía para todos.

El Estado se retira de la poesía

Y vuelven…
Los versos perfumados con deudas contraídas
a las multinacionales del intimismo y el salón
Los mercaderes de las palabras
el pago a los buitres y no a los albatros
la sangre cartonera
el cualquerismo sin fin
vuelven los museos sin próceres y sin panes
las tertulias con el rey local de Mondadori
y nada de alpargatas sí de mocasines
y los malos vuelven
los muy malos no los malditos
ahora vienen a tirar balas contra la sombra de
Evaristo Carriego
porque el Estado se retira de la poesía
claro que…
después de no haber entrado nunca
pero sí anunciarla con bombos y platillos
Julián Axat

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