Al pueblo argentino, salud

Jóvenes investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la U.N.L.P producirán medicamentos para atender problemáticas como el Mal de Chagas y la sarna, en el marco de los flamantes Proyectos de Investigación en Ciencia y Tecnología orientados a la Resolución de Problemáticas Sociales.

“No estalla como las bombas ni suena como los tiros. Como el hambre, mata callando. (…) Tragedia que no suena, enfermos que no pagan, enfermedad que no vende. El Mal de Chagas no es negocio que atraiga a la industria farmacéutica (…). Sus víctimas no tienen derechos, ni dinero para comprar los derechos que no tienen. Ni siquiera tienen el derecho de saber de qué mueren”, escribió Eduardo Galeano sobre el Mal de Chagas. La descripción es compartida por científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la U.N.L.P. que están trabajando en la producción de “medicamentos huérfanos”: los que no desarrolla la industria farmacéutica porque no les reditúa económicamente.

Lo hacen en el marco de los Proyectos de Investigación en Ciencia y Tecnología orientados a la Resolución de Problemáticas Sociales (PI-RPS) que se llevan adelante con ayuda económica de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) y la U.N.L.P. Cada institución aportará 100 mil pesos: 50 mil este año y otro tanto el próximo.

Una de las drogas que producirán es el benznidazol, que se utiliza para los ataques agudos del Mal de Chagas: primera enfermedad endémica del país, con –se estima- 2 millones de infectados. También trabajarán en la elaboración de la crema antisárnica que el mercado no produce y, si lo hiciese, sería económicamente inalcanzable. Además, los proveerán de manera gratuita. Para contarnos de qué se trata esta iniciativa, La Pulseada Radio entrevistó a Andrés Mc Carthy, prosecretario de Ciencia y Técnica de la Facultad de Exactas.

-¿Cómo nació esta propuestas científica desde la Facultad de Exactas?

-Los científicos jóvenes vemos que al sistema científico le falta encarar las tareas que la sociedad nos marca, sobre todo, hacia los sectores más vulnerables. La convocatoria es abierta y esperamos que se presenten más ideas de las que ya se están trabajando, donde nuestra facultad y universidad son punta de lanza.

-¿Cuál será el aporte respecto al Mal de Chagas?

-El problema de esa enfermedad es su solución: el encare es socio-político-cultural. El agente de la enfermedad es un parásito intracelular de muy difícil erradicación. En principio no se aspira a que haya un medicamento que lo elimine y por eso necesitamos otras estrategias. La vinchuca es la que contagia al hombre y la idea es evitar que ésta se replique, pero desde el sistema científico no estamos en condiciones de dar salida a eso. Sin embargo, podemos dar respuesta en el momento en que los enfermos chagásicos entran en una fase aguda -el parásito rompe las células que infecta y sale al torrente sanguíneo- que es cuando las drogas pueden hacer efecto. Una de las pocas drogas que funciona es el benznidazol, que está patentada por la empresa Roche. Pero, como el sector infectado mayormente es pobre, a Roche no le cierra económicamente su producción y ya no la fabrica. Para el otro país que tiene esta problemática que es Brasil, Roche liberó la patente pero sólo para uso interno de ese país. A partir de esto, uno de los grupos que trabaja en la facultad, el de farmacoquímica, planteó la posibilidad de hacer una síntesis alternativa para llegar a producir benznidazol sin necesitar del permiso de nadie, en términos soberanos. Este es uno de los ejemplo de cómo se puede poner a la ciencia al servicio de los que menos tienen.

-¿La droga se proveerá de manera gratuita?

Exactamente. La idea es que los beneficiarios sean de sectores sociales vulnerables y que la transferencia sea gratuita para el beneficiario. No se sabe cuánto costaría hacerlo porque el benznidazol no está en el mercado, pero sabemos que cualquier productor público de medicamentos reduce varias veces el costo. Prevemos que su resultado debe estar en dos años.

-¿Por qué creés que estos proyectos nacen ahora y no antes?

-Es muy importante ese punto, porque esto ocurre producto de la experiencia colectiva de jóvenes estudiantes que hoy son investigadores y tuvo que ver con la gran crisis de 2001 y el gran vuelco de los estudiantes y docentes a las actividades de extensión que pone al mundo académico en contacto con los problemas sociales. Varios años de este contacto dio este resultado: que las prácticas estén vinculadas a resolver los problemas que ven en los sectores más vulnerables. Hijos de esas experiencias colectivas, son estos proyectos.

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