 |
AGOSTO
2003
ESTADIO UNICO.
Por Carlos Fanjul
EL UNICO
SIN FÚTBOL
A pesar de los muchas puestas en escena, que se encargaron en hacer
desde el gobierno, los platenses sienten que el faraónico
Estadio Ciudad de La Plata aún no ha sido verdaderamente
inaugurado. Es decir, que los dos equipos de La Plata jueguen allí
partidos importantes, por los puntos. Ni Gimnasia, ni Estudiantes
lo quieren utilizar y ambos prefieren defender sus propios reductos.
"¿Sabés
por qué se llama Estadio Unico?... Porque es el único
donde no se juega al fútbol".. La broma no cayó
bien en el despacho del jefe comunal y, mucho menos, al salir de
los labios de un allegado al lugar, que no paraba de reírse
por lo que acababa de escuchar en los mismísimos pasillos
del Palacio Municipal. Quienes lo conocen bien de cerca, aseguran
que Julio Alak está que vuela por el final abierto que sigue
teniendo la tan promocionada puesta en marcha del Estadio "Ciudad
de La Plata", la que, para muchos, aún no ha sido concretada
en la realidad por cuanto todavía no se han podido disputar
partidos de fútbol con todas las de la ley. Es decir, con
la participación de alguno de los equipos platenses -según
se dijo hasta el cansancio, para ellos está destinada la
fastuosa obra-, jugando de manera oficial y por los puntos contra
algún rival notorio que llegue hasta la ciudad y con el marco
de pasión futbolera que genera cualquier fecha de Primera
División de la AFA. "Un partido de fútbol en
serio y no amistosos de ocasión o festivales musicales. A
mí me dijeron que allí iba a jugar Gimnasia o Estudiantes
y que iban a venir Boca o River... No a cantar Los Nocheros, o a
jugar Villa San Carlos o Defensa y Justicia", graficó
un viejo empleado del edificio de la calle 12, en rueda de mate
con otros laburantes, bien futboleros, del lugar.
Es que la realidad por estos días establece que ninguno de
los dos equipos de la ciudad está dispuesto a servir de máscara
a los intereses gubernamentales, necesitados de ponerle la frutilla
a la gran torta que ha significado la construcción de la
desproporcionada obra, con la realización de algunos encuentros
trascendentes que se disputen antes de las elecciones.
Las posturas parecen claras. Por el lado de Gimnasia, el presidente
Héctor Domínguez decidió ponerse a la cabeza
de los innumerables reclamos de las corrientes internas del club
-ver aparte-, y también salió a decir que "a
mí que no me vengan con reclamos y que ni piensen que Gimnasia
jugará alguna vez de local en la calle 32. El club hizo un
gran esfuerzo económico para remodelar su propia cancha y
lo hizo con todas las normas que le fueron exigiendo. Por eso, allí
puede jugar todos sus partidos importantes, como ya lo hizo hace
poco con Boca, y como lo seguirá haciendo siempre"..
En los despachos de la calle 4, entienden que el Lobo ni debe entremezclarse
en la ruidosa puja que sostiene el poder con el otro club de la
ciudad y que, por eso, sería innecesario asumir los costos
políticos internos que provocaría la hipotética
decisión de prestarse a jugar en el escenario provincial.
Bien metido en el centro de la escena, a raíz del prolongado
conflicto generado por la prohibida remodelación del estadio
propio, Estudiantes vive horas de continua tensión cada vez
que se acerca un choque trascendente en condición de local.
Sus posturas han ido cambiando con el tiempo en eso de prometer
jugar en el reducto del gobierno y, luego de aparecer como acercando
posiciones -tratando de conseguir como contrapartida la esperada
autorización para mejorar su casa de la calle 1-, volvió
a salir con los tapones de punta a poco que vio que el intendente
Alak empezó nuevamente a dilatar las tan esperadas negociaciones.
Para demostrarlo, se negó una y mil veces a cambiar de escenario
en los últimos meses y, además, el presidente Julio
Alegre se animó a advertir que "no existe ninguna posibilidad
de que el clásico se juegue en el Ciudad de La Plata",
a pesar de que ese choque ciudadano con Gimnasia recién está
previsto para el 28 de septiembre.
"DALE
TURCO, INAUGURALO DE NUEVO"
Alak es consciente de que hasta ahora ha "inaugurado"
muchas veces su megaobra menemista, pero que sólo lo ha hecho
a medias. Por eso siente el gustito amargo de saber que todas han
sido apenas puestas en escena, mas que verdaderos lanzamientos para
una actividad continua. Para colmo, sabe que todas fueron a las
apuradas y, por ello, pésimamente ejecutadas. Como muestra,
bastan algunos botones:
· Había que inaugurar la megaobra el 21 de mayo para
que las cintas fueran cortadas por el entonces presidente Duhalde,
autor intelectual y material del despilfarro dispuesto para el hiper-estadio.
Juntos fueron los líderes locales de la fiesta primermundista
y una enorme placa los mencionaba como "inauguradores oficiales".
Iban a jugar Argentina y Uruguay pero se llovió todo y, aunque
Alak sabía que las obras no estaban concluidas y que el predio
era un verdadero lodazal, sostuvo caprichosamente la realización
del partido y hasta hizo viajar a la delegación oriental.
Después hubo que pedirles disculpas al anunciar que no se
podía jugar. Ahhh... después se supo que Duhalde igual
lo hubiera dejado plantado, ya que no le perdonaba haber mandado
a sus punteros a trabajar por Menem en las elecciones presidenciales,
mientras él se sacaba fotos con Kirchner.
· Para compensar el anuncio de que no se iban a devolver
las entradas del partido, se inventó una inauguración
musical con Los Nocheros. Hubo cuatro lugares dispuestos para la
entrega de entradas gratuitas pero, como había temor de no
llenar el estadio, se resolvió repartir los boletos entre
los punteros barriales. A las dos horas de habilitadas las boleterías
ya no había localidades y hasta se produjeron incidentes
en las cercanías del Pasaje Dardo Rocha. Para enmendar la
macana, el Turco anunció una segunda presentación
del grupo musical. Alguien dijo que "hubo entonces una inauguración
para la gente y otra para los punteros", pero lo cierto es
que todos sintieron que al Estadio le faltaba una pelotita rodando.
· Llegó luego la actuación de Villa San Carlos,
jugando con Acassuso una semifinal de la Primera C y, por fin, la
realización del esperado partido entre argentinos y uruguayos.
Todo bien. Fueron dos fiestas, pero en el fondo se sabía
que para que el estadio sirva debían jugarse partidos oficiales.
Y allí apareció un esperado golpe letal (esperado
para quienes conocían del tema): aunque no se lo quería
reconocer desde los escritorios oficiales, el estadio no estaba
verdaderamente terminado y, más allá de su lustroso
envoltorio y sus oropeles varios, carecía de las elementales
normas de seguridad que también se le piden a los escenarios
más humildes de la "C" o la "D".. El
Comité Provincial de Seguridad Deportiva lo inhabilitó
para que Estudiantes juegue ante Independiente o Rosario Central,
por carecer de divisiones en los accesos de las hinchadas rivales,
boleterías, paravalanchas, cerco perimetral en todo el contorno
del predio, falta del sistema fijo de audio y vídeo (se le
exige a todo escenario superior a las 25 mil personas). Horrorizadas
porque ni siquiera habían pensado en esas cosas, algunas
autoridades exclamaron que "jamás cumplirían
con tantas exigencias".. Sin embargo, luego entendieron que
si no lo hacían se iban a quedar con un gran monumento al
fracaso y decidieron cumplir. En ese momento, un importante funcionario
mostró su desacuerdo con tantos alambrados de separación
y aseguró que "la gente del fútbol tiene demasiadas
vueltas. Nosotros hasta pensábamos en dejar todo el predio
abierto para que la comunidad transite por él en libertad".
A su lado, alguien más sensato lo hizo callar con cierta
falta de delicadeza, pero con toda la claridad del mundo: "¡Pero
entonces hubiéramos hecho una plaza y no un estadio de fútbol...!"
Carlos Fanjul
LA LOGIA
VA POR MÁS
Muchos son los sectores de ambos clubes platenses que, hoy por hoy,
manifiestan su firme oposición a la existencia del Estadio
Ciudad de La Plata. Pero la primera y más sólida partió
desde el corazón mismo de la vida gimnasista. De la mano
de un incuestionable símbolo tripero, como es el reconocido
periodista Néstor Basile, los fuertes cuestionamientos partieron
desde la colocación del primer ladrillo en el predio de la
calle 32. Esa lucha no se quedó sólo en el marco teórico
y, paralelamente, generó la semilla fundacional de la ya
lograda remodelación total del estadio del Bosque con la
recordada movilización a la Plaza Moreno del 10 de diciembre
de 1990. Tan impetuosa y multiplicadora resultó la postura
negativa al proyecto gubernamental y, al mismo tiempo, favorable
al mejoramiento de la casa propia, que hasta logró en la
vida interna del club que las distintas dirigencias se vieran obligadas
a ponerse a la cabeza del reclamo y garantizaran las obras en 60
y 118.
En los últimos tiempos, desde la creación de la denominada
Logia del Mondongo, el sector interno liderado por Basile se ha
transformado en una especie de faro de ideas en la materia. Y hasta
se animó a trasponer las barreras de la "enemistad"
con el otro club de la ciudad, alentando la lucha que también
el pincha comenzó a dar desde mediados del 2001. Hace pocas
horas, incluso, le envió a una nota al presidente albirrojo,
Julio Alegre, respaldándolo por la negativa a utilizar el
complejo provincial. La carta asegura que "vuestra actitud
marca un decisivo avance en la lucha que sostienen desde hace dos
años para remodelar el reducto que les pertenece, postergado
de modo inadmisible por las autoridades comunales" y añade:
"Estamos convencidos de que este tema puntual debe encontrarnos
unidos para hacer respetar nuestras respectivas localías
ante atropellos foráneos... Hoy van por ustedes, mañana
no escatimarán esfuerzos para intentar desalojarnos del sagrado
templo albiazul que supimos mantener y ampliar".
Esta misiva tiene directa relación con una anterior enviada
a Héctor Domínguez, el presidente propio, en la que
se lo insta a una pública toma de posición -ya lograda-
"para no abandonar jamás nuestra localía en 60
y 118" y para reclamar "por la cesión definitiva
de nuestras tierras antes las autoridades provinciales y municipales".
C.F.
POR LO MENOS, INMORALES
En una ciudad en la que hubieron un Alex y una Nazarena, dos pibitos
nuestros muertos este año por no tener comida, provoca vergüenza
que se gasten millones de pesos en obras innecesarias. Con sus casi
90 millones de pesos-dólares tirados al aire, el estadio
provincial es ya un símbolo inequívoco de ese despilfarro
que provoca dolor, hambre y muerte en nuestra misma región.
Entre tantos números que hoy podrían recordarse, existen
dos cifras que causan indignación. Por un lado, la caprichosa
terminación apurada de las obras, en el mismo año
en el que los pibitos se estaban muriendo de hambre, demandó
algo así como 20 millones de nuestra devaluada moneda "que
eran necesarios invertir para finalizar con la obra inconclusa",
según dijeron las autoridades.
La otra fue extraída de un informe del propio Tribunal de
Cuentas de la Provincia y está referida a la anterior etapa
de la construcción, en la que, obviamente, todo se medía
en moneda verde estadounidense. Se trata de los 16 millones de dólares
correspondientes a gastos de funcionamiento de la Unidad Ejecutora,
encargada de administrar la obra y conducida por el anterior funcionario
de la dictadura, ingeniero Conrado Bauer.
Así mencionada, entre tantas, se pierde la dimensión
de esa cifra, pero puesta en su verdadero contexto resulta oprobiosa
y, por lo menos, inmoral. Veamos: según informó el
propio club, el llamado Nuevo Gasómetro de San Lorenzo de
Almagro costó algo así como 14 millones de dólares.
Quienes lo conocen saben de la magnitud de ese estadio de fútbol.
Pues bien, en La Plata se gastaron DOS MILLONES MÁS que un
estadio entero pero sólo para el aspecto administrativo.
Es decir, en papeles, lapiceras, escritorios o sueldos de funcionarios
que, se supone, sólo apuntaban a administrar la ejecución
del otro costo grande, el que demandaba la verdadera obra. Queda
claro: por lo menos eran inmorales.
C.F.
volver
* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido,
citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
a La Pulseada.
BAJAR
LA NOTA(14kb)
|