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NÚMERO
79 - MAYO 2010
LA CARTA DE MANU
“Esposado de pies y manos sólo puedo caminar dando saltitos”.
Así empieza la carta de un hermano mapuche... Un “peñi” de 27 años. Hijo de un lonko, líder de una comunidad del sur de Chile. En 2002 participó de actos de protesta para defender las tierras que poseen desde tiempos milenarios. Un multimillonario quería robar sus campos y talar sus árboles. Junto a su padre y su hermano, enfrentó un juicio por una ley antiterrorista vigente desde Pinochet. Se lo declaró inocente, pero por la presión política y la impunidad, la Corte Suprema anuló el fallo y fue condenado a cinco años de prisión.
Pascual Pichún Collonao se exilió en Argentina. En La Plata estudió Periodismo y colaboró en el área de DD.HH. de la Facultad. Militó a favor de los pueblos originarios. En Radio Estación Sur FM 91.7, integraba el programa La Flecha que todavía se emite los jueves a las 17.
En este lado de la cordillera lo conocemos como Manuel Lonkopán o simplemente “Manu”. Sin embargo, sus raíces están pegadas al Pacífico. Decidió volver. El 26 de febrero, un día antes del terremoto, “Manu” fue llevado a la cárcel. Desde el encierro en Temuko, escribió una conmovedora carta firmada en lengua mapuche. Fue difundida en un blog creado por amigos (www.pascuallibre.blogspot.com). Quisimos publicar algunos fragmentos en La Pulseada, revista que lo sabía lector, lo siente amigo y espera su libertad.
“Esposado de pies y manos sólo puedo caminar dando saltitos. (...) Pese a todo estoy tranquilo, como si fuera el agua de un lago por la mañana. Sonrío y levanto la cabeza mirando a los ojos a uno de los pacos que me apunta de frente con su ametralladora. Está serio, es un peñi, se nota en su rostro moreno y en sus ojos oscuros. Lo miro de frente como interrogándolo, pero no soporta esa presión por lo que decide desviar la mirada como avergonzándose de si mismo. Quizás sabe que está haciendo lo incorrecto, quizás le pesa ese uniforme que reprime y daña a diario a su propia gente. Sin embargo, no le queda otra, pienso; de eso vive, de ese mísero sueldo comen sus hijos y puede darle esperanzas en este malvado sistema. Porque él sabe, y ese es el punto, que no le está apuntando a un delincuente ni está custodiando a un terrorista como le hacen creer toda vez que debe apresar a un peñi.
¿Cómo está peñi, cómo se llama su gente, su comunidad? Me dan ganas de hablarle y decirle que no se preocupe, que lo entiendo.
(...) Este sistema que nos impusieron a fuerza y fuego, nos pone sin opción, de frente. Y es esto lo que se hace necesario cambiar, porque somos parte de una gran historia y de un gran pueblo peñi.
Me suben al carro. (...) Llegamos al hospital, está la prensa, esta prensa chilena que no cumple un bien social sino el resguardo de los intereses capitalista. Esta es la prensa que construye historia de terroristas, la que nos clasifica entre malos y buenos. La que aclama represión. Para esta prensa omnipotente, los que soñamos y luchamos por una vida mejor para nuestra gente somos los terroristas, los violentos. El tema es que el terrorismo existe desde que invadieron nuestro territorio, desde el momento que nos impusieron sus próceres y nos niegan nuestra historia que es mucho mayor a 200 años.
Entramos por un pasillo hacia la sala de espera colmada de gente, sobrepasada como la mayoría de los hospitales que estos gobiernos han abandonado. (...)
‘Denle duro, hay que meter preso a todos estos indios’. Le reclama una señora a los policías que me custodian. Parece mentira lo que estoy oyendo. Si soy como usted, señora; mírese al espejo e indague sólo un poco en su historia familiar y comprenderá el por qué de su piel morena, como yo, y su cabello oscuro, aunque intente ocultarlo.
El trámite es sencillo, no tengo lesiones ni daños corporales ni mucho menos morales. Por eso debo firmar y con las manos esposadas. Es que soy un reo peligroso, según la información que maneja la policía.
De vuelta a la comisaría, me encuentro con una celda exclusiva para mí. Es un lugar conocido. Cuántos peñi han pasado por aquí. (...) “Resistencia Mapuche” “Lemun Vive” “Matías Katrileo Vive”, se lee en las paredes.
Esta celda es parte de nuestra historia, de nuestra lucha. (…) Hace frio y parece que comienza caer el sol en Temuko: llega la noche, la oscuridad necesaria para parir un nuevo día, más radiante.
(…) Soy uno de los cuántos peñi presos por soñar, siendo perseguido y temiendo ser asesinado por esta falsa democracia. Siendo esta la forma en que ellos celebran su bicentenario, pero nuestra historia es mucho más que 200 años, más que esta ciudad, que estas cárceles. Por eso sonreímos todo el tiempo y le encontramos sentido a la vida e intentamos pensar en un mañana, en un futuro para nuestros hijos. Mismo sueño que hace tanto tiempo queremos compartir, porque somos así, siempre pensando en el del lado y estamos acá como siempre hemos estado (...)”.
Newentuleayiñ kom pu che / Wewayiñ Marrichiweu
Pascual Pichun / Preso Politico Mapuche
N. de la R: Si querés saber más de la historia de Pichún, buscá en youtube o en videos Google: “El Juicio de Pichún”, un documental de María Teresa Larraín.
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