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NÚMERO
74 - OCTUBRE 2009
Radio Futura pasó las dos décadas
Todos estos años de gente
Una casa vieja, en la esquina de 5 y 75. Barrio: Villa Elvira. La humedad en los pasillos, los afiches de grupos latinoamericanos, la imagen de Osvaldo Bayer en la biblioteca, el olor a mueble antiguo. Un centenar de fotos en las paredes y alrededor del estudio: fotos de grupos periodísticos, de programas, de gente y más gente. ¿Quién, alguna vez de su vida, no recorrió esa postal de barrio lejano? Radio Futura, aquella que se sintoniza en el 90.5 de la FM, cumple un nuevo aniversario. Y bien merecido cabe el festejo.
Hace 22 años, Futura nacía para dar voz a las minorías silenciadas, brindar espacio a las luchas populares y poner en primer plano la memoria sobre los pueblos originarios y las víctimas del terrorismo de Estado. Bajo esa línea editorial, la radio se convirtió en una usina sonora para estudiantes de comunicación, periodistas amateurs y organizaciones sociales. Toda una proeza, la de surgir, sostenerse y hacer escuela desde la autogestión. Hoy, junto a la aparición reciente de otras radios comunitarias como Estación Sur, Futura es un enclave radiofónico a la hora de pensar en la historia de los medios alternativos platenses.
“Los inicios radiofónicos de Futura datan del 86, pero incluyó la palabra en la programación al año siguiente, el 10 de octubre de 1987. Ese fue nuestro real inicio. Éramos un grupo de gente que venía de la Facultad de Periodismo y de tener experiencia en medios locales y nacionales”, explica Eduardo Candreva, uno de sus fundadores y actual director de la radio: “Queríamos hacer otro tipo de radio, un verdadero medio de comunicación social. Al menos en ese tiempo, no estaban presentes algunas voces que a nosotros nos interesaban que estén en los medios de comunicación. A comienzos de los 90, todavía era difícil tratar en el aire el tema de los desaparecidos y si hacías un homenaje al Che Guevara, sufrías amenazas de todo tipo. Dimos difusión a las actividades de instituciones intermedias como ATE, ATULP, CTA y la obra del padre Cajade, que en ese momento no encontraban espacios. Ahora, por suerte, no están esas restricciones y se habla sin problemas sobre cualquier tema, pero en aquellos años sufrimos varias persecuciones por decir lo que pensábamos”.
Parida en la clandestinidad, Futura vivió dificultades políticas y económicas debido a la presión de los grupos mediáticos locales. Prueba de ello fue un par de notas publicadas por el diario “El Día”, denunciando a Futura de invadir el aire de la ciudad. “Nosotros siempre fuimos un medio de comunicación local e independiente que nunca contó con inversiones de grandes empresas ni apoyo gubernamental. Y crecimos mucho desde la autogestión, con la colaboración de instituciones y organizaciones de la zona. Nunca bajamos los brazos. Pero duele ver cómo otros compañeros quedaron en el camino, como Radio Capital y Radio Estilo, que fueron perseguidas en plena democracia. En ese tiempo, venía una camionetita a la madrugada, se bajaban dos tipos, agarraban los equipos y listo. Nuestra lucha siempre fue disputarle el poder a las empresas que presionan y extorsionan a todos los medios de comunicación. Porque estas empresas vomitan información en sentido corporativo, como si fueran los dueños de la verdad. En cambio, las radios comunitarias buscamos informar y formar sin dominio empresarial”, dice Candreva.
Para el director de la radio, Futura se consolidó año tras año desde la estructura técnica y periodística, con saltos de calidad que se ganaron en el devenir del recorrido, entre luces y sombras. No está lejos el recuerdo de la colaboración operativa de un muchacho que trabajaba con equipos de radiotaxis, quien técnicamente le dio vida al sueño del aire, o la ayuda de un fiel oyente que acercó a la radio la mano de un técnico de radio de aviones para dar mayor alcance a la sintonía. Todavía en algunos puntos de la ciudad hay que alargar un cable o elevar el aparato de radio para captar el 90.5. Futura es una marca registrada. Hay un público cautivo, mayormente universitario, que sabe el tipo de información que circula por allí y que seguramente no podrá escuchar en otras programaciones.
A la hora del balance, Candreva mira hacia abajo, acomoda sus enormes anteojos redondos y piensa un momento. Al fin, larga: “Tuvimos avances y retrocesos. Pese a todo, lo que nunca se modificó es nuestra política editorial. Somos un medio que siente lo que piensa y hace lo que dice. Defendemos una visión latinoamericana, la memoria histórica sobre nuestros pueblos originarios, la defensa de los derechos humanos y la difusión de los artistas populares. Crecer es organizarse un poco como medio: la parte técnica, la parte periodística y de edición se fueron mejorando. En estos 22 años, incorporamos programas que son parte del proyecto editorial: no son productos aislados, que pagan un espacio y se van. Se relacionan, con matices, con lo que pasa a la mañana, a la tarde y a la noche de la programación diaria de la radio”.
“Es buen momento para la radio”, afirma Candreva sobre el presente y se rasca la pelada, como si tuviera miles de anécdotas y le costara elegir una. “En nuestro crecimiento hay dos cuestiones centrales. Por un lado, implementamos la modalidad de asambleas abiertas con cada programa. Es un espacio amplio, que ocurre cada 15 días, de resolución operativa y de discusión periodística sobre los pequeños problemas que aparecen en la radio. Y por otro, recientemente se hizo una inversión para la renovación del equipamiento y la instalación de una nueva torre de transmisión, lo que permitió perfeccionar la calidad sonora y ampliar el alcance de la radio. Y nuestra principal debilidad es la inserción de la radio en el barrio. La deuda es trabajar más con la comunidad de Villa Elvira. Eso nos cuesta y no lo trabajamos demasiado; ahora recién hay gente que se acerca por la biblioteca Osvaldo Bayer y por los talleres de formación que funcionan en la radio aunque todavía nos falta más convocatoria”.
Radio Futura pertenece al Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) y participa activamente en la Coalición por una Radiodifusión Democrática, organización multisectorial que consensuó los “21 puntos básicos por el derecho a la comunicación”, que fueron tomados como base en la redacción del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (La Pulseada 69). Según Candreva, Futura vive allí, entre los lazos que crea hacia afuera y hacia adentro, porque “con los compañeros que pasan por la radio, que son parte de la radio, como los del Olga Vázquez, discutimos en el aire cómo cada organización popular se articula con otras en demandas más generales y luchas en común”.
Candreva abre los brazos, busca en la memoria y se distrae con el micrófono del estudio. Entonces piensa sugerencias para cualquiera que se proponga el desafío de la comunicación alternativa: “Lo más interesante para un medio es poder decir lo que siente y no caer ante la primera adversidad. Hay que buscar la manera de auto gestionarse porque el voluntarismo dura poco. Ese es el camino más largo, porque por ahí me dan un subsidio de Provincia... Nosotros tenemos derecho a la publicidad oficial pero sin hacer concesiones. Para formar un medio, hay que defender una línea editorial y ser conscientes de que esa actividad es política”.
Juan Manuel Mannarino
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