 |
NÚMERO
74 - OCTUBRE 2009
HASTA SIEMPRE, TANGUERO HEREJE
El 30 de agosto pasado, a nuestro amigo Jorge Alorsa, líder del grupo tanguero “La Guardia Hereje”, no se le ocurrió mejor idea que morirse de repente y dejarnos acá solos.
Tenía 38 años, era un tipazo y un baluarte de toda una camada de músicos populares empeñados en rescatar al tango del museo donde estuvo atrapado las últimas décadas. Hacía, según su propia definición, “tango con onda”: canciones frescas, vivas, llenas de imágenes y de historias, de calle, de barrio, personas de carne y hueso que respiraban en la guitarra.
Tocó varias veces a beneficio del Hogar del padre Cajade, de nuestra revista y de otros espacios que necesitaron de su oficio. En los últimos tiempos también se había calzado el mameluco de organizador y gracias a él y a su “Tango criollo club”, los platenses pudimos conocer a varios músicos y grupos enrolados en la misma causa.
Y así podríamos seguir contando, detallando, recordando para quienes lo compartimos y describiendo para quienes se lo perdieron, pero no podemos. Aturdidos todavía por el cachetazo, renunciamos por ahora al homenaje elaborado, la biografía completa, el recuerdo profundo, apenas si nos da el cuero para un “chau gordo” en el nombre de todos, las voces prestadas por parte de algunos y la promesa de mantenerte acá, vivo y cantando.
Recopilación: Pablo Antonini y Ulises Rodríguez
Testimonios: “Cacodelphia” y “Clase Turista” (Radio Estación Sur 91.7),
“Los salieris del tango” (FM Provincia 97.1)
Alorseanas
“Creo que la primera vez que canté fue en unas vacaciones en San Clemente con amigos de mis viejos, en la playa, rodeándome como ‘mirá, la gracia que hace el nene, se sabe una canción de memoria’, y precisamente fue un tango. Inclusive tengo fotos en blanco y negro, mi viejo me había enseñado a cantar una zamba y un tango que se llama ‘Antiguo reloj de cobre’, un tango muy triste que yo en ese momento no entendía. Yo tendría, no sé, tres años. Y después de haber escuchado muchas otras músicas, volví a ese género”.
“Nosotros lo que no queremos hacer es tocar temas de otros. Mal o bien hacemos nuestro propio repertorio y es sentir el tango con nuestra propia voz. Será bueno, será malo, pero es lo nuestro. Es sumar nuestro grano de arena para evolucionar, para que evolucione el género”.
“Los viejos tangueros se quejan de que los chicos no escuchan tango, pero ¿cómo alguien puede identificarse con algo que está escrito hace tantos años? No puede una persona joven sentir nostalgia por el tranvía, porque no lo conoció. O sea, que no es culpa de los jóvenes, sino que a veces es culpa del tango también”.
“Es muy difícil plantearse que alguien joven sea ajeno totalmente al tango. Yo a veces veo una pareja de rolingas en la calle, y para mí esos pibes son tangueros, aunque ellos no lo sepan”.
“Yo siento que nosotros, después de un bache de varias décadas, somos un embrión, como que estamos empezando de nuevo. Nos tocó esta época donde se trata de devolverle el género a la gente; esperemos que en las próximas décadas alguien nos recuerde como un enlace con lo que vendrá”.
“En general se cree que a la gente hay que darle siempre lo mismo porque es lo seguro, lo que le va a gustar, y no es cierto. Si vos te preocupás, te esforzás y laburás por hacer una propuesta distinta, la gente responde. Pero bueno, lo importante después es tener los medios que te apoyen y te difundan. Es un tema que es el momento ahora de discutirlo, y tiene que ver con el marco legal y político que le podamos dar con una ley a los medios de difusión. Eso es clave para no seguir remando solos”.
”En nuestros shows, el vino cumple funciones artísticas”.
www.laguardiahereje.blogspot.com
En el sitio oficial de la banda:
Esta imagen no tiene fotoshop!!!..es de nuestro ante último show en el Coliseo (y muestra las butacas llenas del teatro de la calle 10)
...sorprendentemente y contra todos los pronósticos, siguen los éxitos!
que cosa, che!
cómo son, eh?
hasta que nos toque el momento de ir al arco, o hasta que nos echen, o llame pekerman, o llame la vieja a tomar la leche, o llame el barba y chau!
PARA EL DOGOR
Por Carlos Gassmann
Justo a él que llegó antes por cesárea,
en el año setenta, según dijo,
le abrió a destiempo la gatera el Barba
y partió redepente y sin aviso.
Acá quedamos todos desolados,
tristes y bajoneados los gomías
sin saber cómo fue ni por qué ahora
toca sufrir la orfandad de su poesía.
Lo despiden en cortejo sus criaturas:
los tortugos, los bomberos con pito,
los enanos de jardín, los exiliados,
pelados y mocosas y dieguitos.
Procesión de princesas guaraníes
que ya no pueden más de sus dolores,
cisnes-maceta, pajaritos de colores
y padres de las nenas que debutan.
Quizás Dios no se bancó más el embole
de estar rodeado de santos y pelmazos
y quiso organizar en el parnaso
una gran joda con tintos y milongas.
Y te llamó a vos, por qué privarse,
a vos y a los mejores de la barra:
Carlitos, el Polaco, el gordo Troilo,
tango perpetuo para una eterna farra.
¡Pero no nos abandones a nosotros,
los que abajo compartimos tus desvelos!
¡No le atiendas las llamadas a San Pedro!
¡Jugá al ring-raje con las puertas del cielo!
Tenés que hacerte la rata de la muerte,
la rabona en la cita con la parca,
esquivar con gambetas a tu suerte,
mentir de nuevo para echar la falta.
Pero parece que no, que no se puede,
que como el Mudo hay que decir llorando
que “tus ojos se cerraron (para siempre)
y el (in)mundo sigue andando”.
¡Qué pesadilla, dogor, no nos dejes solos!
El poeta que el tango estaba esperando
Por Juan Carlos Jara *
“Ya Tata Dios no es argentino” decía Alorsa en “La cría del Plata”, el tango suyo que más me gusta, y el 30 de agosto pasado tuvimos la demostración cabal de que tenía razón. Porque si con él se nos fue un amigo entrañable y generoso, su partida insospechable y cruel es más dolorosa si tenemos en cuenta lo mucho que el arte popular esperaba de su talento. Porque pese a su modestia, su modo de ser tan humilde y tan suyo, el gordo Alorsa era un talento de esos que la canción popular no da muy seguido. Y como suele suceder, su enorme talento era inversamente proporcional a su fama. Tenía 38 años, cumplía 39 en noviembre, y los vastos públicos, esos que tinelliza la televisión, todavía no lo conocían. Un poco porque su laburo en el tango era reciente, y un mucho porque su poesía era sabiduría popular en estado puro, de esa que para los gerentes de nuestros medios representa lo que una ristra de ajo para Drácula o para Superman la kriptonita.
Trayendo consigo toda su experiencia vital de barrio, de vagabundo ocasional puesto a tachero, un hombre para quien nada de lo humano resultaba ajeno, el gordo Alorsa, cantautor y enólogo como él mismo gustaba decirse, se había convertido en poco tiempo en una artista de culto. Como amigo y admirador lo insté muchas veces a que se aventurara por los arduos caminos del medio tanguero de Buenos Aires, convencido como estaba de que con su arte y especialmente con su poesía podría entrar con paso de triunfador en la gran ciudad. Porque Alorsa era el poeta que el Tango esperaba desde los años ’70. Sus tangos, sus milongas, sus candombes, sus valses, poseen la frescura y la profundidad que los grandes maestros del género supieron inspirarle a nuestra canción. Por eso, pese a su muerte absurda e incomprensible, me inclino a profetizar que la huella de Alorsa va a perdurar en el género que otrora honraron los Manzi, los Cadícamo, los Discépolo, los Celedonio.
* Historiador, trabajador de la discoteca de Radio Provincia, tanguero. Durante un año y medio Jorge Alorsa pasaba casi todos los días para charlar, mostrarle sus cosas y pedirle consejos
* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido,
citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
a La Pulseada.
BAJAR
LA NOTA(31kb)
|