NÚMERO 69 - MAYO 2009

El sufrimiento de Jesús reflejado en los pibes del presente
LOS CRUCIFICADOS DE HOY
El Viernes Santo tuvo un fuerte tono de denuncia en las calles de Punta Lara. Carlos Gómez, el párroco del lugar, movilizó al vecindario con un Vía Crucis muy particular: el padecimiento del Señor fue comparado con el dolor que hoy sufren los pibes más desprotegidos. El hambre, la muerte por desnutrición, la falta de educación y de salud de los pequeños, resultaron temas de interpelación para con la sociedad del presente. La esperanza que generan quienes luchan para revertir ese cuadro, fue tomada en cambio como la posibilidad de una nueva resurrección.

Producción: Cristina Pauli, Mario Cajade y Carlos Fanjul

La Semana Santa ocupa el centro de todas las celebraciones cristianas por ser el tiempo donde se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús. El Viernes Santo, particularmente, es la jornada de mayor recogimiento por ser el día en que Jesús es llevado al Monte Sinaí para su muerte en la cruz.
En el catolicismo, esto se conmemora con el tradicional Vía Crucis, es decir las catorce estaciones que Jesús tuvo que recorrer antes de ser crucificado, en el que los caminantes llevan la cruz, y en cada etapa recuerdan aquel camino de sufrimiento.
Durante último Viernes Santo, sin embargo, el párroco de la Iglesia Stella Maris de Punta Lara, nuestro amigo Carlos Gómez, decidió junto a los vecinos de lugar, hacer algo diferente y de una enorme profundidad religiosa y social: pensar que hoy Jesús es crucificado cada día en el dolor de los pibes que padecen.
La idea fue recordar aquel calvario, pero con la mirada puesta en lo que pasa hoy en nuestras ciudades, en nuestro país y en nuestro mundo, cargado de desigualdades e injusticias. Así nació, y se llevó adelante, este “Vía Crucis por los Derechos del Niño”, en el que la palabra de este cura popular, resultó la voz cantante.

“La Semana Santa es un tiempo de reconciliación con Jesús, pero también con nuestros hermanos y en especial con los que más necesitan. Los sufrimientos de Dios crucificado, están hoy en los niños que sufren. No alcanza sólo con ver ese sufrimiento, sino que hay que decidir cómo los bajamos de esa cruz que sobrellevan. Cuáles son sus derechos y cómo nosotros promovemos y protegemos esos derechos incumplidos. Unimos aquel calvario con este de nuestros días, y concluimos en que es el mismo”.

La movida también constituyó toda una toma de posición de parte del sacerdote y de sus seguidores, respecto de algunas situaciones que se viven en la localidad costera. Tiempo atrás, los vecinos de Villa del Plata se habían movilizado junto a algunas autoridades municipales, para que la justicia mantenga en prisión a algunos pibes de la zona que habrían delinquido, más allá de lo que dice la actual Ley de Protección y Promoción de Derechos de la Niñez y la Adolescencia. Todo esto ocurrió en medio de cuestionables posturas de los intendentes de la región que reclamaron la baja de la edad de imputabilidad a 14 años. Muchos vecinos protestaron por esa postura, pero no fueron demasiadas las voces públicas que salieron a enfrentar la idea con la dureza que se merecía. De allí también la trascendencia de la decisión de Carlos Gómez, de mostrarse como una referente barrial que piensa bien distinto de lo que dicen y ejecutan las autoridades.

“En este Vía Crucis queremos reflexionar sobre la problemática de millones de niños que sufren y esperan, con sus derechos conculcados. En los países del primer mundo la edad promedio de sus habitantes supera, paulatinamente, los 80 años. En países del Tercer Mundo la edad promedio ronda los 45 años. Las estadísticas son indicadoras de una gigantesca pulseada entre la vida y la muerte, entre el duro sobrevivir y la felicidad de una calidad de vida a tono con la dignidad del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios”.

Con el sol de frente y bastante calor, partieron unos 200 feligreses que rápidamente ocuparon media calzada de la Avenida Costanera. En la columna se encontraban chicos y educadores de nuestro Hogar del Padre Cajade, de la Fundación Cera del Padre Mario Ramírez, y numerosos vecinos de la barriada.
Iban portando carteles que reclamaban por el derecho a la vida, a la educación, a la vivienda, a la nacionalidad y al nombre, al juego y la recreación... En fin, el derecho a una vida digna y a los sueños de futuro.

“Mortalidad infantil. Tres niños de cada diez, en los países del Tercer Mundo, mueren antes de cumplir sus cinco años de edad. A nadie se le oculta que la pobreza, en sus múltiples expresiones, está en la base de estas muertes. La falta de higiene y de medicinas, la carencia de alimentos, la dificultad para dar con agua potable, la marginación de las familias, el excesivo trabajo de las madres, son los causantes de esas muertes anticipadas”.

Durante los 4 kilómetros que unen el punto de partida, que fue la Escuela 7, en la zona de El Molino, hasta la Escuela 6, que se encuentra pocas cuadras después de la iglesia Stela Maris, fueron recordando cada una de las cruces que soporta nuestra infancia. Se habló de pobreza, del trabajo infantil, de la trata de niños, del hambre, de la falta de educación, de los pibes de la calle, y de cómo en cada uno de estos temas Jesús es nuevamente condenado, nuevamente coronado de espinas, nuevamente carga el pesado madero de la cruz, nuevamente cae, otra vez es clavado, y muere a cada minuto.

“Desnutrición infantil. Hay hoy cientos de millones de pibes menores de cinco años que no crecerán adecuadamente por falta de alimentación suficiente en cantidad y calidad. Centenares de millones de niños nacen o caen enfermos. Enfermos de algún mal que catalogamos como meningitis, cólera, sida, dengue... Enfermos hasta la muerte, de hambre y desnutrición. Enfermos de tristeza y abandono. Enfermos sin estar asistidos con médicos y remedios. ¡Dura y temprana cruz, la que hinca sus astillas en la tierna carne de estos seres inocentes en los que Cristo quiere verse representado!”.

Los que jugaban a futbol en la canchita cercana, pararon el partido y la oreja: “Lo que le hagan a cada uno de estos pequeños, me lo hacen a mi, dijo Jesús”, gritaba el altoparlante montado en la camioneta cedida por el municipio de Ensenada.
Los que tomaban mate en el camping se acercaban para escuchar los cantos y las guitarras, la fe y el reclamo de que otro mundo es posible y de que trabajamos para ello.

“Niños de la calle. Se los mira con desconfianza, con desprecio y con miedo. Tienen que arreglárselas para comer. En más de una ocasión no les queda otra salida que el robo. Cómo no recordar los esfuerzos de tantas personas y organismos, de tantos militantes y trabajadores sociales, que tanto hacen para asegurar a los niños en dificultad un desarrollo armónico y gozoso”.

Los amigos de Grupo de Ciclistas de Ensenada cuidaban a los caminantes por los derechos del los niños que recorrió el camino costanero durante casi tres horas compartiendo el paso doloroso hacia la cruz de Jesús y de los chicos.
Durante el largo trayecto, matizado por numerosas canciones, fueron pasando pensamientos y reflexiones del sacerdote, a quien también se sumaba todo aquel que sentía la necesidad de hacerlo. Carlitos Gómez, recorría de principio a fin la procesión, ofrecía el micrófono a quien quisiera usarlo y, a su turno, no paraba de demostrar el increíble marco de injusticia y desigualdad en el que los pibes del mundo sobrellevan su crecimiento.

“En el mundo hay unos 600 millones de niños analfabetos. El niño analfabeto carga sobre sus hombros la pesada cruz de la dependencia. También por ellos, este Vía Crucis de los niños es acompañado solidaria y piadosamente por muchas personas e instituciones. El cuadro de dolor queda iluminado por el testimonio llameante de la caridad cristiana. La dureza de la realidad va ablandándose con gestos de servicio, de afecto, de ternura. Es la aurora del día en que no se cometerán más crímenes contra los niños. El mundo siempre volverá a ser feliz con la sonrisa de los niños”.

Cuando el sol ya estaba cayendo, la marcha arribó a su destino donde esperaba un video en pantalla gigante, que mostraba imágenes desgarradoras de chicos padeciendo todo tipo de atropellos. De fondo, el rostro de un Jesús impactante, parecía mostrar el camino hacia una humanidad más justa y solidaria.
Allí sí los caminantes pudieron descansar por un rato y bajar sus banderas por un momento…Pero sólo por un momento, porque estos cristianos sí tienen claro que el desafío es cada día, que nuestros chicos son crucificados no sólo los Viernes Santos… Y que la resurrección de ellos solo será posible si trabajamos más para que el resto lo entienda. Y lo hacemos sin descanso, sintiendo que no hay otra cosa más importante que deba ser privilegiada.

Los medios
Antes de partir y mientras se ultimaban los detalles de la peregrinación, Carlitos Gómez jugó con la idea de cómo hubieran abordado los principales medios de la Argentina la muerte de Jesús.

Crónica: Como lo anticipamos, fue crucificado Jesús. Escenas desgarradoras se registraron en los barrios pobres de Jerusalén. Relato minucioso de los últimos minutos del rey de los judíos y su espantoso sufrimiento.

Ámbito Financiero: La ejecución del perturbador nacido presuntamente en Nazareth, repercutió favorablemente en los mercados. Se estima que este hecho positivo tendrá un efecto dinamizador en la actividad económica. El imperio romano se consolida en Judea. Los principales economistas sostuvieron que si se efectúa un nuevo ajuste en los gastos del imperio, suprimiendo la única comida de los esclavos, se recuperará la confianza de los inversores.

La Nación: A último momento el gobernador Poncio Pilatos negó la aplicación del dos por uno. Sostuvo que a los delincuentes había que crucificarlos. Abogó por la aplicación estricta de la pena de muerte.

Página 12: DOLOR. Los humildes lloran la bárbara ejecución del redentor. Su sacrificio marca el inicio de una nueva era. El imperio romano celebra un presunto triunfo que sellará su derrumbe. Se sospecha de la complicidad de altas autoridades religiosas judías.

Radio 10: Pilato aplica la política de mano dura. Como hemos insistido hasta el cansancio, la única solución para acceder a la tranquilidad, es la tolerancia cero con los alborotadores, agitadores y delincuentes.

 

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