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NÚMERO
60 - JUNIO 2008
Fiebre del uranio vs. soberanía popular en Salta
EL PARAÍSO MINERAL
El resucitado supernegocio de la minería nuclear y el Plan Minero Nacional forman un combo irresistitble para los monstruos mineros del mundo, un agujero socioambiental para los empobrecidos pueblos de la puna saltocatamarqueña (que ya figuran en los mapas de empresas multimillonarias) y un brete para la Comisión Nacional de Energía Atómica. Organizado, el Valle Calchaquí resiste un sigiloso proyecto que sentaría en el país un precedente temerario, mientras un enjambre de empresas explora la zona con permiso estatal.
Por Josefina López Mac Kenzie
De noche, el predio donde funcionaba la mina nuclear Don Otto es un desierto mudo envuelto en macizos que se elevan hacia el espacio frío; sólo la luna que cuelga allá arriba refuta la fantasmagoría lunar. De día, en cambio, una gelatina turquesa techa el Valle Calchaquí con ese embrujo que cuenta la zamba. Pero el paisaje soleado también aterra a quienes saben que aún late ahí medio millón de toneladas de “colas” de uranio (en clave minera, residuos del material después de su vida útil), expuestas a los infatigables vientos de la región
El complejo minero Don Otto cerró en 1981. Su ex sede, Sitio Tonco, queda en el departamento San Carlos (Salta), a 3.000 metros sobre el nivel del mar y a muy pocos kilómetros de una docena de localidades con miles de habitantes. Cada vez que sopla del Norte, el viento recoge esa arenita radiactiva acumulada en la ex mina, la deja flotando y luego la esparce por Cachi, Molinos, Payogasta y otros poblados de “la ruta del vino”. Cuando el viento sopla del Sur, sus ramalazos surcan el corredor saltocatamarqueño con las partículas que traen de Belén y Andalgalá (Catamarca), uno de los mayores yacimientos metalíferos del mundo, de donde Minera Alumbrera —que colecciona denuncias por sus estragos al medio ambiente— extrae oro y cobre como metales declarados.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) describió en una evaluación ambiental de 2005 el riesgo que representan esas 500.000 toneladas de restos nucleares en Tonco. Por eso, el sitio es uno de los blancos del Proyecto de Restitución de la Minería de Uranio (PRAMU), un programa de protección del ambiente que la CNEA ideó con el objetivo de sanear los sitios donde se desarrolló minería de uranio (invocando el derecho constitucional a un ambiente sano).
La restitución de Tonco estaba tercera en el fixture del PRAMU, después del trabajo en los sitios Malargüe (Mendoza) y Los Gigantes (Córdoba). Pero, a tres años de aquella evaluación, en el Valle Calchaquí nadie tiene noticias del PRAMU; ni siquiera, de la etapa de consulta pública (no vinculante, claro) que está estipulado que anteceda a los trabajos de saneamiento propiamente dichos. Todo sigue al capricho de las ráfagas. Y hoy, en las turísticas cornisas se ven zorros pelados, los lugareños cuentan que hay niños con malformaciones y la cuenca del río Santa María, que viborea por el valle, está casi seca hasta en verano, la época de lluvias.
Por otro lado (o por el mismo), la provincia de Salta viene fogoneando en silencio la exploración de las reservas de uranio en esa zona y la reapertura de mina Don Otto, algo que agudizaría la situación actual y sentaría en el país un precedente para avalar proyectos igual de tenebrosos.
Campo minado
“Las empresas están acá y van a seguir viniendo. Nosotros, el pueblo, aparecemos dentro de los mapas de la Globe Uranium”, afirma Antonio Mercado, que dirigía el Museo Arqueológico de Cachi Pío Pablo Díaz hasta que la Asamblea de Vecinos Autoconvocados del Valle Calchaquí, de la que es miembro activo, comenzó a ser demasiado molesta para las mineras y los funcionarios (ver En penitencia). La página web de dicha firma australiana explicitó en febrero último: “Un permiso de exploración de 62,4 km2 nos ha sido concedido hacia el norte del hallazgo uranífero Tonco”. Hasta terrenos privados y un sector del Parque Nacional Los Cardones (famoso por sus huellas de dinosaurios) están incluidos en las generosas hectáreas que Salta otorgó a éste y otros gigantes para explorar la zona, en violación de un compromiso oficial asumido ante el pueblo (ver Política de reserva).
Desde los ’90 a esta parte, hubo “una relocalización de la actividad minera en Argentina, en función del tipo de productos a los que se ha volcado la inversión sectorial. Aquellos proyectos vinculados a los minerales no metalíferos, en que pesan más las provincias del Litoral, o incluso en casos como los de San Juan o Santa Cruz, donde las sustancias de producción que se requieren tienen menores montos de inversiones, y donde hay más empresas actuando, han sido desplazados por aquellos vinculados con la minería metalífera. Esta reestructuración geográfica favoreció a las provincias de Catamarca, Santa Cruz, Salta y Jujuy”, describe Ricardo Ortiz en “Las empresas transnacionales en la minería argentina...” (Informe del “Observatorio de las empresas transnacionales” del Foro Ciudadano de Participación por la Justicia los Derechos Humanos, FOCO, de 2007). Al menos cuatro multinacionales, una empresa argentina y la propia CNEA hoy buscan —y encuentran— uranio en la franja saltocatamarqueña, con autorización estatal.
En su edición sobre “Salta minera”, la revista especializada Mining Press (versión para Argentina) califica a la provincia que hoy gobierna Juan Manuel Urtubey como “la favorita de la inversión” y calcula que tiene 1,3 millones de hectáreas cubiertas por concesiones mineras (según el gobierno provincial anterior, son 2 millones de hectáreas). Y los vecinos estiman que hay otros 60 proyectos en danza, con el Plan Minero Nacional como zanahoria.
Vil metal
La libra de óxido de uranio, que en los ’90 costaba 10 dólares, hoy ronda los 110. Irresistible. A los conquistadores —la mayoría, extranjeros— les sale mucho más barato trabajar acá que llevarse nuestro mineral, y muchísimo más barato que antes: operar en la Argentina postdevaluación les cuesta casi tres veces menos que en la Convertibilidad. Además, la flexibilidad laboral y la estabilidad fiscal que Argentina garantiza a los explotadores de cualquier mineral (una primavera legal que el sector configuró entre 1991 y 2003 y el gobierno de Kirchner no rectificó) completan la alfombra roja para que nos dejen sin un cobre: por ejemplo, no se les exige que dejen de regalías más del 3% del valor del mineral en boca de mina; se les deducen IVA, aranceles, tasas aduaneras, Ganancias y contribuciones; en 30 años ningún gobierno puede aumentarles la carga tributaria; su comercio exterior no pasan por la aduana, y hasta pueden recibir reembolsos en algunos casos. Todo este pack es lo que en la jerga se conoce como “un régimen minero confiable”.
En Salta, respetar la ley no es difícil: hay seductores “beneficios para invertir” (detallados en la página web de la secretaría de Minería y Recursos Energéticos de Salta) y rige el programa provincial Burocracia cero para el trámite minero, como publicita Mining Press. Antonio Mercado grafica: “Esta provincia, donde las empresas se están llevando toneladas y toneladas, en su último ingreso tenía sólo $220.000 de regalías mineras, una suma que puede mover cualquier mina chica de ónix, de las que abundan en la Puna y no contaminan”. Es claro por qué los únicos que repudian la fiebre del uranio son los asambleístas. Como resume desde la CNEA el licenciado Roberto Kurtz, “el uranio ahora cotiza”.
En 2004, al presentar el Plan Minero Nacional, el entonces presidente Néstor Kirchner interpeló así a los inversores mineros: “Señores, agradecemos profundamente, y todo lo que ayude al sector y ustedes [...] crean que se puede incentivar con determinadas medidas que podemos conversar, estamos absolutamente dispuestos a escuchar [...]”. En un documento de enero último, los autoconvocados del Valle Calchaquí sostienen: “Kirchner profundizó el modelo de los ’90. Firmó el DNU (decreto de necesidad y urgencia) 753/04, que permite a las empresas la libre transferencia de divisas al exterior.
Por eso hace ruido oír quejas sobre un “cambio de paradigma” en la política nacional hacia el sector o de una “guerra de retenciones”, cuando las cotizaciones en bolsa de los conquistadores están invictas y cuando, a pesar de que se exporta casi todo, casi toda la inversión termina haciéndola el Estado. Y hay un dato más preocupante todavía, en este “amigable” país (la mejor “ganga” de Latinoamérica para invertir en minería): el 75% de nuestras áreas potencialmente mineras aún no ha sido explorado...
Bonanza for export
Según datos oficiales, desde 2006 la actividad minera registra un crecimiento récord en el país. Pero, por ejemplo, en Salta, esto no se tradujo en responsabilidad ambiental ni en empleo directo para los pueblos. Por el contrario, enfermedad, contaminación y destrucción de economías regionales parecen ser la contracara del boom del uranio. En el Valle Calchaquí, tener agua corriente o trabajo es un lujo, y en el hospital más importante no hay pediatra ni anestesista. “Hay muchos déficit en salud para la gente”, evalúa Natalia Estrella, médica residente en el hospital de Cachi.
Antonio Mercado apunta: “Sabemos que trajeron 59 empleados a Don Otto que cobran entre 40 y 50 pesos por día. Dijeron que iban a contratar gente de acá pero no”. Y completa: “Es como en Bolivia: se sigue explotando Cerro Rico, tras miles de muertes, y Potosí sigue pobre. Para comprender la minería a cielo abierto basta visitar Andalgalá (en Catamarca, donde está Minera Alumbrera). O pedir acá, en los barrios El Antigal o El Arenal (de Cachi), que le muestren el agua que sale de la canilla. Le van a decir ‘no tenemos canilla’”. La zona calchaquí es semiáridas y tiene poca capacidad de captación hídrica. Y extraer uranio insume cantidades de agua inconmensurables, jamás recuperadas. Pero las mineras no pagan por el agua, como sí lo hacen los ciudadanos.
“Hay pedidos de cateo acá a 3 kilómetros de Cachi —señala Mercado hacia fuera de la puerta abierta de su casa del barrio El Alto—. Y es chistoso: las empresas dicen que van a usar agua acidulada… Es como decir que van a usar Coca Cola -ironiza, de espaldas al tapiz natural real de ovejas y riachos-. Cuando a Don Otto la explotaba el Estado, el sistema de extracción era por túneles: se seguía la veta y se tenía más retenido lo contaminante. Hoy, por el agotamiento de los minerales y por una cuestión económica, a las empresas les resulta rentable la explosión”.
Las condiciones en que se realiza la explotación de la minería metalífera repercuten en zonas geográficas y asentamientos humanos muy alejados de los yacimientos. Para extraer los minerales se emplean explosivos y químicos. Ingredientes como el cianuro, que intervienen en la lixiviación (el tratamiento del mineral con disolventes, para separar partes solubles e insolubles antes de la extracción), no son biodegradables y vuelven a los ríos. Y el dinamitado de los cerros sumerge al valle en nubes tóxicas.
Los autoconvocados están armando una base de datos sobre ex trabajadores de Don Otto: registran causas de muerte dentro y fuera de la mina, secuelas y algunos casos de “enfermedades respiratorias y descendencia con labio leporino”. Porque la minería de uranio, no necesitan ya preguntarlo, es una bomba integral. “Pero por cada profesional que podamos conseguir que diga que esto es peligroso, ellos consiguen cien que digan que no -lamenta Mercado-. Hasta Ricardo Alonso (ex secretario de Minería de Juan Carlos Romero, ex gobernador de esa provincia y ladero de fórmula presidencial de Carlos Menem) decía que sacar uranio del río era igual que sacar ripio”, y que en Salta todo se hace según las normas de seguridad internacionales más estrictas (ver Los conquistadores).
“Dicen que el uranio es energía limpia, cuando nadie sabe qué hacer con los residuos radiactivos...”, despotrica Tomás, que viaja hacia su Cachi en el desvencijado Expreso Marcos Rueda. “Se dice que Argentina necesita energía nucleoeléctrica por la crisis, pero ¿cuánta energía consumen los grandes emprendimientos mineros que se llevan del país nuestros bienes naturales y dejan regalías de miseria y un daño irreparable?”.
El regreso tan temido
“Sabemos que ya se bombeó el agua que estaba en los túneles de la mina, aunque la ley de Agua prohíbe sacar de un curso y tirar a otro; y lo que devuelven es agua contaminada. Sabemos que no van a hacer el reciclado del que hablan. Y que van a depositar materiales peligrosos en Cachi”, denuncia Antonio Mercado.
Don Otto “operó toda su vida útil (entre 1963 y 1980) sin un sistema de retención de desechos líquidos y sin neutralización”, reconoció en un documento la CNEA, entidad responsable, por ley, de la gestión de los residuos radiactivos. Y admitió que hoy “no hay monitoreos sistemáticos” en el lugar… Ese lugar donde brotan proyectos y yace, bajo la luna o el sol ardiente, medio millón de toneladas de demonios químicos.
“Se sabe que, si reabre esta mina, los demás proyectos tienen vía libre -asegura Mercado-. Por eso hoy el país está debatiendo lo de Don Otto”. “No sabemos qué destino tuvo este crédito del Banco Mundial para sanear la antigua planta Don Otto, que pagamos todos los argentinos. Ahora la CNEA plantea que no habrá tal restitución, pues se reabriría la mina”, afirman los asambleístas. Roberto Kurtz, coordinador adjunto de la Unidad Ejecutora del PRAMU, no confirmó la sospecha vecinal de que se viene la reapertura de Don Otto. “Aún no se hizo nada para eso”, indicó.
En cuanto al proyecto en general, Kurtz afirmó que está llevándose a cabo en Córdoba, lugar prioritario por la cantidad de residuos que quedan en las pilas. En cuanto a lo económico, le dijo a La Pulseada que hasta el momento el PRAMU se ha financiado con dinero propio de la CNEA, y que el tema del crédito (de 25 millones de dólares, que se supone que se tomó para financiar el PRAMU) “se trataría en julio”.
Mientras, Globe Uranium, en plena exploración, piensa iniciar en forma inminente el “trabajo de campo” y la “toma de muestras” en la zona. Además, como la ruta de acceso a Don Otto atraviesa el parque Los Cardones (que queda a 9 kilómetros de la mina), el concentrado de uranio y los venenos para la extracción flanquearán ese pulmón terrestre si se concreta la reapertura tan temida.
“¿Más argumentos para decir ‘no lo queremos’? Estamos cansados de que sigan decidiendo por nosotros”, sentencian los autoconvocados.
La pulseada
¿Por qué repudian la explotación de uranio, en resumen?, preguntamos. “Por la vida -responde Mercado-. ¿Es poco?”.
En defensa de su modelo de desarrollo sustentable, la Asamblea rechaza el plan de reactivación nuclear del Gobierno; apoya las formas de energía no contaminantes; exige: que se sanee Sitio Tonco, que no reabra Don Otto, que La Alumbrera deje de operar y no concrete Agua Rica (el proyecto que hoy resisten autoconvocados de todo el país), y que cese la actividad minera en toda la zona hasta que el marco legal garantice la explotación sana —si cabe la ilusión— de los recursos naturales y la participación popular en las decisiones sobre ellos.
La CNEA parece vivir este auge de la controvertida minería nuclear como una suerte de encrucijada. Por un lado, es la propia entidad la que creó el PRAMU, por una necesidad real y bienintencionada de sanear los lugares contemplados (ver La voz de la CNEA) de manera responsable y con la comunidad. Pero el comportamiento del Estado ante la excitación del mercado del uranio emerge como un factor de presión. Y, finalmente, está la irritación popular. Roberto Kurtz dejó ver que el PRAMU se hace un poco cuesta arriba no sólo por el tema económico sino también porque “hay que trabajar con la gente pero no es fácil”, y lamentó que la población no esté “bien formada” en cuestiones ambientales y de recursos naturales, porque “nadie sabe y todos opinan”. “Más peligroso que el uranio son los camiones con nafta que pasan todos los días”, comparó. Y remarcó que “hay que hacer cumplir las normas”.
A modo de protesta, estos rehenes de una minería que los esquilma, le ofrecieron al ex funcionario Alonso dejar en su vereda “una camionada de esta tierra amarilla, total él dice que es inerte”. Y les mandaron cartas a Néstor Kirchner (cuando aún era Presidente, avalada por 5.000 firmas), a la actual presidenta, Cristina Fernández, y al ex ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Juan Carlos Romero, Julio Nasser. “¿Hasta dónde y con qué fines continuarán con estas políticas y metodologías de saqueo?”, preguntan.
Mientras tanto, juntan firmas, organizan marchas y debates. Un dato alentador es que la minería le dio a la resistencia popular la posibilidad de discutir abiertamente otros temas, como la posesión de la tierra. “Es que nuestra preocupación no es sólo el temerario uranio, ni la minería metalífera a cielo abierto. Participa mucha gente y recibimos apoyo de otras organizaciones, comunidades originarias y campesinas”, concluye, orgulloso, Mercado, con los ojos clavados en la inmensidad ventosa, a 3.000 metros sobre el nivel del mar.
LOS CONQUISTADORES DE LA PUNA
Globe Uranium Ltd. Compañía australiana que no oculta su estrategia de “convertirse en un productor líder de uranio a través de la exploración global y la adquisición de proyectos uraníferos en etapa avanzada”. A juzgar por su página de internet, GU sólo tiene proyectos en Malawi (una ex colonia británica en África, entre Tanzania, Zambia y Mozambique) y…
¡En Argentina! (en Canguro, cerro Tin Tin y Puesto Orozco). Su representante legal es Agustín Pérez Alsina, padre del senador nacional por Salta Juan Agustín Pérez Alsina (llevado por la fórmula del actual gobernador, Juan Manuel Urtubey, en la alianza Frente Para La Victoria - Partido Renovador de Salta), que a su vez es consultor de mineras: es socio de Puna Exploraciones, de M18 Gold SA y de International Pacific RIM.
Wealth Minerals. También canadiense, descubrió manifestaciones de uranio en la puna saltocatamarqueña y estará los próximos diez años buscando oro, plata, cobre, hierro y uranio en suelo salteño. La firma se asoció a la empresa estatal La Casualidad S.A., que dirige Ricardo Alonso, y formó Andes Minerales.
La Casualidad S.A. Su asociación con la canadiense W.M. constituye la primera experiencia en Salta de una fusión entre el Estado y el sector privado para prospección, exploración y explotación minera. La Casualidad es dirigida por Ricardo Alonso, ex secretario de Minería de Salta de Juan Carlos Romero. El ex funcionario ganó el año pasado el premio nacional al Minero del Año de la revista Panorama Minero, “por su labor activa en beneficio de los inversores mineros”. La Casualidad también se encuentra explorando el departamento salteño Los Andes, junto con empresas extranjeras, para buscar azufre, otro compuesto que parece haber vuelto a ganar rentabilidad.
La Alumbrera. Un inmenso cráter a cielo abierto cerca de las localidades catamarqueñas Belén y Andalgalá (uno de los mayores yacimientos metalíferos del mundo) Unión Transitoria de Empresas Yacimientos Mineros de Agua Dionisio (La Alumbrera), de capitales suizos y canadienses, extrae oro y cobre como metales declarados. Y apila denuncias graves por contaminación. Aun así, es autora de Agua Rica, un resistido proyecto cuyo informe ambiental prevé filtraciones tóxicas hacia las napas y anticipa que usará agua del acuífero Campo Arenal (lo que secará más todavía la región). Eso sí: promete construir, con Minera del Altiplano, una escuela en Ciénaga Redonda (Salar del Hombre Muerto, departamento de Antofagasta de la Sierra, Catamarca). ¿La inversión total? 650.000 pesos...
OTRA DE PRIVATIZACIONES
El uranio es un mineral metalífero cuyo principal uso pacífico es la creación de energía eléctrica y algunas drogas oncológicas. Empezó a explotarse hace 70 años. Sus principales productores son Australia, Canadá, EE.UU., Nigeria y Namibia. En Argentina se creó en los ’50 la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), entidad responsable de la gestión de los residuos radiactivos, que sistematizó la explotación de este mineral. La nucleoelectricidad comenzó a generarse en 1974, cuando entró en operaciones la central Atucha I (seguida por la central Nuclear Embalse, en 1984). La CNEA fue clausurada por el gobierno de Menem cuando se decidió que el Estado ya no debía explotar sus recursos. Desde 1991, el Estado cumplió un rol muy activo, al igual que en otras áreas: “Su presencia fue fundamental para brindar el marco legal y las condiciones necesarias para promover y garantizar los cambios en las condiciones de explotación sectorial al servicio de los grandes negocios”, sentencia Jorge Carpio en el prólogo al informe “Observatorio de las empresas transnacionales” (OET) del Foro Ciudadano de Participación por la Justicia los Derechos Humanos (FOCO), de 2007. En ese sentido, también, empezamos a importar todo el mineral concentrado para la generación nuclear.
La información sobre la minería de uranio en nuestro país es escasa en comparación con aquella referida a la minería de oro u otros minerales.
POLÍTICA DE RESERVA
Ante la movilización popular anti-uranio, la provincia de Salta creó “un área de reserva exclusiva para la investigación geológica-minera”, en un acta acuerdo constituido con las firmas de la secretaría de Minería en Cachi el 16 de octubre de 2007. “¿Hasta dónde continuarán creando áreas de investigación geológica y minera? Ni sabemos ni qué es. Sí cuáles son sus intenciones, que ya las han demostrado”, se expiden los autoconvocados de los Valles en un documento reciente.
En el acuerdo, Globe Uranium se compromete a no realizar tareas de exploración en la zona delimitada. Pero los vecinos dicen que GU no se retiró un milímetro de la zona y que, pocos días más tarde, anunció la obtención de seis nuevos permisos de exploración a unos 2 kilómetros del casco urbano de Cachi. “No queda claro si la reserva fue creada o no y sus alcances”, protestan.
EN PENITENCIA
De la noche a la mañana, Antonio Mercado tuvo que irse del Museo Arqueológico de Cachi Pío Pablo Díaz, que dirigía desde de los ’90. “Primero me trasladaron (por orden del ministerio de Educación y sin especificar motivos, según “Disciplinando Cachi”, semanario Cuarto Poder, Salta, octubre 2007). Después directamente sacaron un decreto y dejaron sin efecto mi designación. Y todo a raíz de esta organización que tenemos”, asegura. Mercado es miembro activo de la resistencia a la explotación de uranio, arqueólogo por Universidad Nacional de Salta y uno de los profesionales que volvieron de la expedición al Nevado de Llullaillaco con las momias andinas que se ganaron la estupefacción del mundo y hoy exhibe el Museo Arqueológico de Alta Montaña de Salta Capital.
VENENO LARGA VIDA
“La minería y procesamiento de los minerales de uranio produce grandes cantidades de residuos que deben ser gestionados en forma segura” pues “constituyen fuentes potenciales de repercusión química y radiológica, tanto para las personas que trabajan en la industria como para los individuos del público que pueden resultar expuestos, si los mismos se dispersan en el ambiente” (PRAMU-CNEA,2005).
Las “colas de procesamiento" o "colas de mineral" son lo que queda después de la vida útil del material, cuando se ha extraído la mayor cantidad técnicamente posible de éste. En general se componen de material finamente dividido, similar a la arena. Contienen, además, metales pesados que están presentes en el mineral (por ejemplo, Pb, V, Cu, Zn, Cr), y otros compuestos adicionados durante el proceso, tales como líquidos efluentes, ácido sulfúrico amonio, nitrato, solventes, etc.
“Una vez que los radionucleidos de corta vida han decaído, el 70% de la radiactividad original del mineral permanece en las colas. Y compuestos como el torio, el radio y el radón son fuentes de producción de radiactividad a largo plazo”, según la CNEA.
CACHI
Cuna de diaguitas, pulares y cachis, el pueblo está en la “ruta del vino” del Valle Calchaquí, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, pasando varias cuestas (como la Del Obispo y la de Tin Tin) y rodeado de cadenas montañosas cuyos picos nevados -desafiados por deportistas de todo el mundo- superan los 6.300 metros de altura. Cerca del pueblo se encuentra “sitio Puerta La Paya”, restos arqueológicos de un importante centro administrativo de la cultura local y del imperio incaico. Y también se pueden visitar el Museo Pío Pablo Díaz, la iglesia, la biblioteca y el río. Dice Antonio Mercado que en el municipio de Walter Wayar (vicegobernador de Juan Carlos Romero durante dos mandatos y ex candidato a la gobernación de Salta) “es más famoso como destino turístico que por su riqueza cultural”. Y remata: “La cultura puede ser un negocio muy interesante, pero el problema es que no nos van a dejar a nosotros que seamos los autores de esa comercialización ni nos van a preguntar si queremos comercializarla”.
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