NÚMERO 60 - JUNIO 2008

60 locuras
“Que la revista ayude al gran debate
de si el mundo es para todos o apenas para unos pocos”.
(Carlos Cajade, La Pulseada Nº 1, abril de 2002)

“Es una locura. Sacar una revista en este momento es una locura”. La advertencia la hicieron con cariño, varios amigos.
Locos. Como cuando con los pibes ocupamos la Casa de Gobierno para pedirle a Armendáriz las tierras donde hoy crece nuestro Hogar.
Locos. Como el día que dijimos: ‘Vamos a hacer una imprenta y a enseñarles el oficio gráfico a nuestros pibes’.
Locos. Como cuando, en soledad, advertimos sobre las consecuencias del modelo económico neoliberal.
Locos. Como cuando decíamos que “la mejor policía del mundo” estaba matando a nuestros jóvenes.
Locos. Es cierto. En cada sueño que hemos impulsado hubo una cuota de locura. La indispensable para seguir empujando hacia otro horizonte. Igual que ahora al presentarles esta revista.
Una revista, porque necesitamos pensarnos como sociedad y porque para construir una nueva política, las cacerolas no alcanzan.
Y también porque debemos estar alertas: en las crisis los autoritarios buscan su oportunidad.
Y también porque queremos reírnos y hablarles de nuestra esperanza.
“Estamos entre dos noches: la de atrás, con un sol muerto, y la del frente, con un sol que no asoma todavía”. Lo escribió Leopoldo Marechal. Para que ese sol comience pronto a alumbrar, daremos la pulseada.
Locos…”

Este texto, que figuraba en la tapa de nuestra revista Nº1, la recordamos en el programa que se repartió durante el reciente recital de la Guardia Hereje, con el que celebramos nuestros seis años de vida.
¡Y ahora otra vez vamos a celebrar! Y sí… este es nuestro número 60, que es mas o menos como nuestro anterior cumple, pero un poco más redondito.
Es que, en momentos en que, por fin, en el país se debate una nueva Ley de Radiodifusión, anda a flor de piel la discusión sobre la importancia de que los medios de comunicación se den un baño de honestidad y, de una buena vez, busquen representar con su mensaje el dolor y las necesidades de las mayorías que viven silenciando.
La polémica de si los medios de comunicación deben seguir en manos de unos pocos, o sí es hora de abrir el juego para todos los que algo tienen para decir, resalta la importancia de los medios independientes  –nos referimos a los independientes en serio- como nuestra revista.
Aquellos temores en el nacimiento de La Pulseada, expresados por los que concientemente pensaban en el costo del papel, la distribución, las dificultades para instalar un perfil nuevo y otras tantas variables que dictaba el razonamiento puro, encontraron por suerte la firmeza de Carlitos, que miraba siempre un poco más allá que el resto, para salir a dar la batalla cotidiana en procura de aquel “país con infancia” y de “un mundo con justicia”, que tanto reclamaba.
Y tuvo razón. Había mucha gente que pedía ser escuchada y La Pulseada debía ser esa oreja… Porque no es que no tengan voz. Sí que la tienen… Lo que pasa es que los medios no se disponen a escucharla, a amplificarla, que es otra cosa…
En medio de tanta esposa del presidente de Francia, de tanto caño para bailar que que adormece los mejores sueños, de tanta amante nueva para el galán rubio, de tanto histeriqueo de las jóvenes estrellas del fútbol para que las dejen ir a Europa a garantizarles el futuro a sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, cuando ni siquiera todavía consiguieron novia… hay otras voces.
Las del dolor, la de las injusticias, la de las desigualdades y las de tanto padre que no tiene futuro, ni siquiera para la comida de esta noche…
Para estos últimos sigue siendo la pulseada, de decir las cosas como son… para que decir lo que hay que decir, deje de ser una cosa de locos…

 

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