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NÚMERO
58 - ABRIL 2008
LA SIESTA
Cuántas cosas para decir. Cuántas cosas se callan y qué necesario es decir todo, mostrar lo que vemos y decir lo que sentimos, aunque nos equivoquemos, porque de eso se trata el andar, el hacer.
La Pulseada cumple 6 años desde que inició su recorrido allá por abril de 2002. En el mismo lugar que ocupan estas palabras, Carlitos Cajade nos explicaba en ese número uno por qué estaba la sonrisa de la Negri en la tapa: “Su rostro representa al de todos los niños a quienes la miseria les robó su infancia. Por ellos es esta pulseada”.
Y La Pulseada sigue. En este número damos cuenta del drama del trabajo infantil, que no es otra cosa que la consecuencia de un modelo económico y social injusto, donde la riqueza no se distribuye sino que se acumula en pocas manos. También hablamos de la Marcha Nacional de los Chicos del Pueblo que se realiza una vez más para gritar que “el hambre es un crimen: ni un pibe menos”. Y nos referimos, entre otras cosas, a la campaña que el Foro por los Derechos de la Niñez realiza para que sea una realidad el nuevo sistema legal de Promoción y Protección Integral de Derechos de los chicos.
Los pibes, el país, América Latina y el mundo. La injusticia y los deseos. La realidad y la forma de torcerla. Los hechos y las palabras.
Hace poco se realizó en la República Dominicana la Cumbre del Grupo Río. El prolongado debate entre los presidentes de América Latina y el Caribe se televisó en forma completa porque peligraba la paz de la región debido a que Colombia invadió territorio ecuatoriano para asesinar a militantes de las FARC. La Cumbre concluyó con un acuerdo, pero el presidente de Ecuador advirtió que “el problema sigue latente” y todos somos conscientes de que Estados Unidos seguirá metiendo la cola. Hablaron muchos jefes de Estado y hubo discursos muy interesantes. “Nos gustaría estar discutiendo otros temas”, comenzó diciendo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet y se refería a la miseria, al hambre, a las cuestiones que hacen al atraso de los pueblos y las personas. El Grupo Río no nació ayer, tampoco la OEA y la ONU. ¿No hubo ocasiones para debatir esos temas? ¿No será que el conflicto entre Colombia y Ecuador es consecuencia precisamente de que nunca se hayan abordado con seriedad los problemas estructurales que hacen a la injusticia social y económica que padecemos?
A fines de febrero, el gobierno porteño y la Policía Federal desalojaron violentamente a un grupo de cartoneros y sus familias que se habían asentado en Pampa y Virrey Vértiz. El domingo 24 de ese mes, Página/12 publicó una imperdible columna de opinión: “La siesta de Tito”, firmada por Leandro Teysseire, un fotógrafo que estaba retratando la vida de estos hermanos. “Hace unos 15 días –relata- estaba tomando fotos en el asentamiento: era de noche y se largó una tormenta de verano, de esos aguaceros con vientos fuertísimos, y pude ver cómo en segundos se le arruinaban todas las pertenencias, desde los objetos para la supervivencia como alimentos, ropa y colchones, hasta los papeles y cartones recolectados en su trabajo diario”. Leandro Teysseire se ofreció a llevar a Tito, un chiquito de 8 años, a la casa de su novia, que vive cerca de allí, para que pasara la noche bajo techo. “Al otro día, cuando lo llevé de nuevo con su mamá, me dijo que le iba a pedir a Dios que lloviese más seguido”. El día de la represión, Leandro protegió nuevamente a Tito y relata: “En casa vimos el noticiero y Tito me preguntó si sus papás estaban lastimados. Comimos unas empanadas y antes de dormir la siesta me dijo: ‘Me gustaría conocer a Dios. Pero sin morirme’”.
Pasaron los días y pocos se acuerdan de Tito, que sigue vivo y que espera respuestas. Como también las espera, aunque muerto, Matías Catrileo, el mapuche de 22 años asesinado este año por los Carabineros chilenos, como lo reflejamos en estas páginas.
Por ellos también es esta pulseada.
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