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NÚMERO
57 - MARZO 2008
Papelnonos
Saber que aún hay más
Tienen como premisa la alegría, el buen humor. Todos los años se presentan en hospitales, geriátricos, jardines, colegios, y en cada lugar en donde ven que es necesario llegar con un mensaje de esperanza y vida. Aseguran que lo que quieren es cambiar la visión que la sociedad tiene sobre el adulto mayor. Para ellos, Papelnonos ya se ha transformado en “un estilo de vida”.
Por Héctor Bernardo
“Cuando cantamos en los colegios a los chicos los hacemos reír y a las maestras llorar… Pero de emoción, eh”, dice José e inmediatamente estalla en una carcajada. Él se presenta como: “el rey de los Papelnonos”. “Me eligieron en un congreso que se hizo en San Juan”, cuenta sacando pecho y levantando la cabeza con orgullo. José es uno de los cinco hombres que integran el grupo, en clara desventaja numérica con las mujeres que son más de treinta.
Papelnonos Platense nació en el 2003. Pero el grupo original fue fundado en Mar del Plata hace 17 años, cuando adultos mayores fueron invitados a participar en la creación de un coro que, acompañado de una banda sonora, cantara y tocara instrumentos fabricados por los propios integrantes.
Adolfo Bioy Casares escribió alguna que “la vida social es el mejor báculo para avanzar por la edad y los achaques”. Tal vez por eso o como una excusa para juntarse y transitar una etapa de la vida que muchas veces parece relegada al aislamiento, o motivados por el simple hecho de compartir, las personas se fueron acercando e hicieron que el grupo creciera más allá de toda expectativa.
En la actualidad Papelnonos cuenta con 32 agrupaciones en todo el país y dos en el extranjero: México y Ecuador. El coro sigue siendo la actividad principal, pero también se le sumaron los radioteatros, las comedias musicales y se creó la “Biblioteca Astor Piazzolla” que funciona en la sede central.
Los Papelnonos Platenses (que por ahora ensayan en La Casa de la Empleada, en 44 entre 3 y 4; pero que próximamente se trasladarán a la Estación Provincial de 17 y 71) también han fomentado la conformación de grupos en Chascomús y Berisso, y aseguran que “ahora vamos a tratar de que se creen los Papelnonos en Montevideo”.
Hace dos años que José llegó a nuestra ciudad, pero ya integraba Papelnonos en Mar del Plata donde vivió casi toda su vida. Inquieto, con la ansiedad de un adolescente, se acomoda los antejos, vuelve a sonreír y dice: “para mí esto es como si estuviera soñando despierto. En vez de envejecer, estoy rejuveneciendo. Tengo 83 años y estoy viviendo con la alegría de un chico”.
José tiene tres hijos, dos varones y una mujer, y cuando se pone a hablar de ellos demuestra que para un padre sus hijos siempre serán chicos. “La nena tiene 48 –dice, y luego agrega-; el más chico de los varones tiene 51 y el mayor, 53. También tengo cinco nietos, pero como están en Mar del Plata, no los puedo ver muy seguido”.
“Trabajé durante muchos años (30 en YPF y 10 en Vialidad, y estudió de noche en la Escuela Industrial de la Nación) y hoy estoy encantado de poder estar acá, con los Papelnonos, haciendo las cosas que realmente disfruto”, afirma sin dejar que la sonrisa desaparezca ni por un segundo.
Mientras José habla y se ríe, se acercan Olga y René, dos de las integrantes más nuevas del coro. René también vino de Mar del Plata y cuenta que allá “era la estrellita de Papelnonos, pero acá hace poco que estoy, así que recién me estoy adaptando al grupo. Pero la verdad es que estoy muy contenta, porque todos son muy buenos compañeros”.
Olga, que se integró al grupo hace cuatro meses, espera que José, caballerosamente, le ceda la palabra y comenta: “yo estaba pasando por un momento muy difícil y mi esposo, que se acercó primero al grupo, me decía: ´vos también tenés que venir porque las chicas tienen muchas ganas de que te sumes`. Pero yo le respondía que no, que eso no era para mí. Al final me convenció, y ahora estoy re entusiasmada. Acá todos los momentos son lindos. Discutimos, cambiamos puntos de vista, pero siempre la pasamos bien. Si tenés un problema, acá te olvidas porque el grupo es bárbaro”.
“Tengo 76 años –siguen contando Olga- y tengo 4 nietos, pero Martina, que es la más chiquita, la de 8, sabe las letras de las canciones mejor que yo, que a veces me las olvido, pero ella se las sabe todas”.
José hace un gesto como para que lo dejen hablar y recuerda que el fundador de Papelnonos es Jorge Strada, psicólogo y músico educacional. “Es un hombre que nos mandó Dios”, asegura
Polifonía
“Él es luthier; hace los instrumentos”, dice Olga haciendo referencia a José, que aclara que “son de cartulina y están recubiertos con papel, pero suenan”. Y René acota que “son a medida de los reales”.
Así comienza un triangular de voces que se superponen, se complementan, se apoyan acotando información, como si el resto del tiempo también fueran parte de ese coro que eligieron integrar.
“Los instrumentos son a medida de los verdaderos, porque la idea es que se les parezcan lo más posible”, vuelve a comentar René y Olga aclara que “hay instrumentos de viento y de percusión”. José sigue mostrando esa sonrisa que parece ser su principal característica y dice: “Lo que hacemos nosotros es un sonido a través de los instrumentos como si tarareamos una canción”.
René y Olga mueven la cabeza en apoyo a su compañero, miran para los costados como si se trataran de tres chicos que están a punto de revelar un secreto, e inmediatamente René acota en voz baja: “Las boquillas tiene unas membranas y los diferentes sonidos, más agudos o más graves, tiene que ver con la voz de cada uno: si es más gruesa el instrumento suene más grave y al revés si la voz es más finita, como la mía”.
Olga se aparta un poco de la explicación técnica sobre los instrumentos y aclara que una de las cosas que más le emociona del grupo es que “vamos a geriátricos, a colegios y también a los hospitales, como el Hospital de Niños. Son experiencias muy fuertes y a la vez muy hermosas”.
Viendo interactuar a Olga, René y José es fácil imaginarse a todo el grupo. Cuarenta personas mayores de espaldas al público, vestidos sobriamente con lo que parece ser un uniforme tradicional de un coro: camisa blanca, pollera o pantalón negro y chalecos negros. Pero cuando la música comienza a sonar y ellos cantando giran hacia el público, todo se transforma en un espectáculo lleno de color y vida. El frente de sus chalecos está cubierto de papeles de colores. Todo el grupo forma un hermoso arco iris que se mezcla bailando de un lado al otro del escenario. Hay variedad de colores en sus chalecos; hay colores en sus instrumentos, que también están revestidos de papel brillante; hay variedad colores en sus cabellos, que muestra un hermoso grado de coquetería; hay colores en los pañuelos, que sacan y agitan frente al público y hay colores en sus miradas, que reflejan la alegría de la canción con la que se presentan: “no sólo es bueno mirar para atrás, también es sabio saber que aún hay más…”.
La orquesta de papel
Alejandro Dinamarca es director coral y orquestal, pero asegura que nunca imaginó “que iba a terminar dirigiendo una orquesta de papel. Cuando me convocaron –agrega-, yo tenía una leve idea de la actividad que realizaba el grupo, pero no sospechaba su verdadero alcance. Papelnonos es un estilo de vida. Se trabaja donde hay chicos, donde hay ancianos y en todos los estratos sociales. Es un grupo muy flexible y su misión principal es cambiar la visión que la sociedad tiene sobre el adulto mayor”.
Alejandro asegura que “generalmente quienes se acercan a participar del grupo son personas que salen de su casa, que tienen mucha energía”. Pero, a través de las presentaciones, “buscamos que la gente que no sale, que está muy pegada al control remoto y a la estufita, se interese en acercarse y relacionarse con otros adultos mayores”.
Dinamarca cuenta que “uno de los problemas más graves que suelen tener los adultos mayores es la depresión, el desanimo, el desgano. Y eso es incentivado en gran parte porque el mensaje que está en la sociedad dice: ´vos ya terminaste tu ciclo de vida, vos ya terminaste tu ciclo laboral, entonces ahora tenés que quedarte en tu casa y descansar`. En pocas palabras: ´no molestes`”.
Algunos adultos mayores buscan vencer ese prejuicio social, deciden intentar cambiar su realidad y se acercan al grupo.
Los integrantes de Papelnonos aseguran que el hecho de cantar, de bailar, de componer obras de teatro en forma colectiva, los motiva. Y que en muchas ocasiones suelen construir sus comedias musicales basándose en los problemas que los aquejan. Porque aseguran que “no es que nosotros no tenemos problemas o dejamos de llevarlos como una carga, pero sí los hacemos más livianos al transformarlos en una obra de teatro, al volverlos ficción. Entonces hacemos una especie de catarsis”.
“Queremos que el adulto mayor asuma que todavía sirve –señala Alejandro-, porque la capacidad de generar no termina con la vida laboral; la gente sigue generando, sigue produciendo hasta el último día. Creo que mucha gente se acerca porque, justamente, vio en Papelnonos una luz de esperanza, un lugar para seguir disfrutando de la vida”.
Un chiste de mal gusto
Todos los años, Papelnonos se presenta en el Hospital de Niños de La Plata. Luego de recorrer sala tras sala, realiza su cierre en el sector de Oncología. “La primera vez fue muy fuerte para nosotros. Pero después nos preparamos porque la idea es que nadie sienta que nuestro mensaje tiene que ver con la conmiseración por la lastima, sino que es un mensaje de alegría, por la felicidad que provoca vivir y la felicidad que provoca el ahora, el estar vivo en este momento, no sé si mañana, no sé si pasado, pero ser feliz por el ahora”, asegura Alejandro.
En este contexto, causó gran indignación dentro del grupo cuando el conductor Mario Pergolini hizo un comentario sarcástico en su programa de televisión al referirse a Papelnonos diciendo: “aprovechen a verlos ahora porque el año que viene no saben si van a estar”.
“A nosotros lo que nos molesto fue la falta de respeto que lleva implícito lo que dijo –señala Dinamarca-, pero no tanto la frase, porque es una verdad. Nosotros no sabemos si vamos a estar vivos el año que viene o el otro. Acá hay gente que está pasando un periodo de enfermedad, hemos perdido hace poquito algún integrante, pero nuestra felicidad la tenemos por estar vivos hoy y eso es lo que nos importa”.
Papelnonos es una entidad sin fines de lucro, que no recibe ayuda del Gobierno ni de ninguna institución. “Todo es a fuerza de pulmón”, aclaran sus integrantes. Este esfuerzo por trasmitir un mensaje de alegría y esperanza contrasta en más de una oportunidad con los prejuicios que la sociedad en general, y algunas personas en particular, tienen sobre la gente mayor. El coro asegura que “cuando vamos a determinados lugares donde existen casos muy duros, no vamos buscando felicidad, sino que la felicidad la tenemos que llevar nosotros. Si nosotros vamos a esos lugares y nos ponemos a llorar al lado de los padres, no le sirve ni al padre ni a los chicos. No les aportamos nada bueno. A ellos les sirve que ese chico que está luchando contra una enfermedad terminal tenga un poco de alegría. Entonces vamos, disfrutamos puntualmente de ese momento y es maravilloso lo que se logra. Los chicos cantan y bailan con nosotros, ellos y los padres se ríen y se liberan, por un momento, de sus problemas”.
Todos los integrantes coinciden con Alejandro y señalan que es la misma actitud la que llevan cuando se presentan en jardines de infantes o en los hogares donde los adultos mayores están institucionalizados: “Se alegran con nuestra llegada; hacemos chistes, cantamos y cuando se quieren acordar, están cantando y bailando con nosotros. Nos adaptamos a cada uno de los lugares a donde vamos, siempre teniendo como premisa la alegría, el buen humor, y tratando de llevar un mensaje de felicidad y esperanza”.
Integrantes de los Papelnonos platenses
Olga Ardeti, Ana María del Carmen Barbieri, Mario Barboza, Elina Ignacia Berasay, Martha Bercini, Gladis Blasco, Isabel Bordenave, María G. de Brusa, Julia del Carmen Carassale, Susana Cavallasca, Sara Cuenca sara, Edith de León, Vilma Debalis, Iaia Dehoa, Lidia Eijo, Julio Espinosa, Cora Eetchegoyen, Maria Zunilda Fleitas, Edith González, Mabel Esther González, Mellli Herce, Susana Edith Hornos, Ethel Kaiser, Noemí Katz, Mónica Isabel Landó, Nidia Lavallén, Ada Leguizamon, Catalina Len catalina, Margarita León, Tití López, Gloria Marchioni, Teresita Noto, Lucy Núñez Monasterio, Yolli Ordenavia, Néstor Pacheco, Alicia Elba Palacios, Juana Elizabeth Pastor, Esther Noemí Ranni, Virginia Rumi, Nilda Rusconi, Horacio Alberto Sansogni, Mercedes Nelly Sarmiento de Gerez, Nella Simoncini, Eugenia Vacarezza, Rosa del Carmen Vera.
Director: Alejandro Dinamarca
(Más información: papelnonosplatenses.blogspot.com)
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