NÚMERO 57 - MARZO 2008

Por fin La Plata juega en el equipo de los pibes

Fueron muchos años de broncas, de llantos y hasta de vergüenza. Nuestra ciudad, esa en la que la Obra de Carlos Cajade aparece como un faro en la construcción de “un país con infancia”, era probablemente la que desde sus autoridades más se resistía a pensar a los chicos más desprotegidos de una manera distinta. Más como hijos a los que hay que acompañar, que a enemigos a los que hay que encerrar.
La Plata adhirió por fin a la ley de Promoción y Protección de la Niñez y la Adolescencia, y así, entre todos, logramos otra victoria contra la vieja estructura del Patronato, y contra el símbolo que significaba que la capital provincial asumiera ese rol de protagonista en la oposición al cambio. El nuevo jefe comunal, Pablo Bruera, cumplió en sus primeras horas de gestión con su compromiso de campaña y suscribió el convenio con la Provincia, que reubica a la ciudad entre las que quieren abordar la temática desde un concepto absolutamente humanístico.

Esta era una histórica inquietud de la Obra y, más específicamente, un motivo de luchas y desvelos para Carlitos, quien veía con bronca y decepción que su propia ciudad apareciera liderando, en la figura del ex intendente Julio Alak, a las pocas que en la provincia no aceptaban el nuevo marco que ofrece las ley 13.298 de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñez.

No es menor que recordemos que la implementación efectiva de la nueva legislación, impulsada desde el Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud, que nuestra Obra integra desde su creación, requiere de una participación directa de los municipios y de las entidades sociales de cada zona. El protagonismo lo pasan a tener por igual los actores sociales y las autoridades de cada distrito. El desafío es plantear conjuntamente políticas públicas en la materia, pero, básicamente, ponerse al lado de los pibes y de sus familias ante cada conflicto, y tratar de evitar el viejo formato que sin dudar un instante “judicializaba la pobreza”.
El nuevo concepto, que establece el Sistema de Protección Integral de Derechos, considera a los niños y adolescentes como sujetos portadores de derechos desde el mismo nacimiento. Supone un avance fundamental respecto del modelo de Patronato, que pensaba a las personas menores de 18 años como “objeto” de tutela y que, durante casi un siglo, motivó que miles de pibes en condiciones de pobreza fueran privados de sus libertades, por el solo hecho de estar absolutamente desprotegidos por sus familias y, también, por el propio Estado.

A partir de ahora, en lugar de encerrarlos en institutos, tomarán intervención los Servicios Locales, que trabajarán la situación del pibe junto a su familia y a su entorno barrial, y también junto a entidades como la nuestra, el Hogar de la Madre Tres Veces Admirable del padre Cajade.

Como decíamos antes, hasta ahora La Plata seguía mirando hacia otro lado, a pesar de haber contado, sólo en 2007, con más de 4 millones de fondos girados a tal efecto por el Ejecutivo provincial. Su condición de capital y, por ende, receptora de miles de chicos judicializados por problemas asistenciales, provenientes de otras localidades, la habían transformado en aquel símbolo perverso contra el que luchaba Carlitos.

Hoy las cosas empezaron a cambiar y, por qué no soñar con que esa condición de liderazgo de la ciudad podrá servir ahora para que no quede ni un solo vestigio en la provincia del anacrónico sistema que consideraba a los pibes como “culpables” por el solo hecho de no tener a nadie.

Cuando lo consigamos, volveremos a festejar con Carli.


Los pibes y educadores del Hogar del padre Cajade

 

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