NÚMERO 56 - DICIEMBRE 2007

En tiempos de blogs

POETAS MODELO XXI

 
¿Cómo se llevan poesía y mercado? ¿Qué legitima hoy a los autores? ¿Hay una política estatal para la publicación y traducción de este género? Mundo virtual: ¿ventaja o atentado? La Pulseada y dos plumas platenses le toman el pulso al verso actual: entre “la mano invisible”, la tecnología y los dolores sociales.
Por Josefina López Mac Kenzie y Verónica Llanos
 
Cuando Walter Benjamin -aquel melancólico marxista de la Escuela de Frankfurt- escribió Poesía y Capitalismo, el capitalismo industrial vivía su esplendor: la excitada mecanización de la producción comenzaba a hacer del poeta su esclavo y de la creación literaria, una mercancía industrial. Hoy el paisaje capitalista es un tanto distinto, pero la literatura es una mercancía más. ¡Y cómo cotiza!: concentración del negocio editorial en pocas manos; precios “de novela” para el público y réditos “de folletín” para los poetas novatos; cadenas de librerías parecidas a hipermercados; ferias centradas en categorizar autores en el mercado; debates impuestos por ránkings de bestsellers hechos por los auspiciantes de los concursos que permiten que se publiquen obras... Y en ese entrevero, los escritores.
 Poetas platenses de Diagonautas y El espiniyo, dos mojones del presente literario local que se consideran fuera del mercado, cuentan cómo se las arreglan, en este contexto, para no resignar su idilio con el verso.

-¿Cómo surgió el emprendimiento poético?
Adriana Coscarelli (C), de Diagonautas: -Aunque editar en papel resulta difícil por los costos, lo que nos impulsó fue más bien la curiosidad de experimentar esa nueva estética en la que poemas, cuentos, ensayos y entrevistas debían circular a través de otro soporte (el virtual). Sentimos como un desafío y una provocación que no existiera ningún sitio web que nucleara a escritores platenses y lo pensamos como invitación y apertura. La idea fue impulsada por Ignacio Gilligan y Luis Soulé, Joaquín Piechoki y yo hacia el año 2000, en el café del Centro Cultural Islas Malvinas. Después se formó un grupo de trabajo e intercambio de ideas, lecturas, experiencias. Ese espíritu es lo que nos permite seguir.

José M. Pallaoro (P), de El espiniyo: -Lo primero que surgió fue la editorial Libros de la talita dorada. Había tomado contacto con Mario Porro, mi maestro, con quien intentamos hacer una revista, y Néstor Mux. Nos juntábamos regularmente a charlar de literatura, poesía, política, y así surgió primero la idea de preparar la antología Naranjos de fascinante música: poesía contemporánea de amor en La Plata, y después armamos la balsa: El espiniyo. Juan Gelman decía que un poema sin ojos no puede cruzar la calle. Nosotros intentamos abrir los ojos para que juntos podamos cruzar la calle de nuestros sueños, deseos y pasiones, dibujando soles para poder ver el día.

El inasible mundo virtual se ha vuelto un ámbito privilegiado para la poesía; y dicen que ya hay unos 100 millones de blogs flotando en él. Los blogs (término que aglutina las palabras web y log:diario) o bitácoras (palabra que alude a los antiguos cuadernos de bitácora de los barcos) son sitios web donde se recopilan, en orden cronológico y con actualización periódica, textos, artículos o imágenes, de uno o varios autores.

-¿Cómo es publicar poesía en soporte virtual, con esa sensación de que pueden leerte millones de personas... o nadie?
C: -La lectura en papel suele ser más lineal y ordenada. La ventaja de los soportes digitales es la mayor variedad, la posibilidad de acceso a autores aún no traducidos e incluso inéditos en papel. Una lectura más dinámica. El autor puede encontrar lectores también muy heterogéneos en cuanto a edad, lugar de residencia, intereses. Que te lean millones o nadie, siempre es un riesgo, también cuando se publica en forma de libros o de revistas.

-¿Cuál es el sentido de sostener dos espacios gráficos dedicados a la literatura, en un contexto tutelado por grandes editoriales y el soporte virtual?
P: -Siempre va a tener sentido seguir escribiendo y, sobre todo, seguir leyendo poemas. Escribo para mí y para aquellos que saben que hay otro mundo y está por acá nomás. No somos una empresa para hacer dinero. Somos poetas puestos en el rol de divulgadores. ¿Cuántas revistas de poesía hay en el país? No tantas. En La Plata creo que somos la única. Sí hay, por suerte, pequeñas editoriales que editan lo que el mercado descarta, porque no le interesa la cultura y prefiere publicar sólo un libro y venderlo como pochoclo. Cualquier soporte para difundir cultura es bienvenido, pero prefiero el libro y la revista.

-¿Cómo se llevan mercado, medios y poesía?
C: -Mercado y literatura, diría yo, no se llevan demasiado bien. Se escribe mucho, pero no se vende tanto; al menos, de cierta literatura no muy masiva o de poesía. El mercado responde a determinados intereses, políticas culturales, modas; y a veces eso va en contra de algunas manifestaciones artísticas. Los medios de mayor difusión responden a intereses económicos, y no creo que el arte pueda medirse en términos de rentabilidad. El espacio que pude darse a los poetas, a los jóvenes especialmente, es muy importante, pero no deja de ser muy acotado.
P: -Ciertos periodistas, escritores, medios y espacios comprometidos, difunden poesía. Pero los medios, en general, son empresas para ganar dinero. Y la poesía no se vende, la poesía no se vende. Nosotros estamos fuera del mercado editorial. Somos escritores, poetas, puestos a editar. Lo que hacemos nunca va a estar en las listas de bestsellers, sean éstas ciertas o ficticias.

-¿Existe una política estatal que fomente la circulación y traducción de poesía, para autores jóvenes, independientes?
C: -Creo que no existe una política clara, sistemática; simplemente algunos intentos cada tanto. Concursos y talleres suelen ser un estímulo: uno puede presentar su poesía al concurso del Fondo Nacional de las Artes, por ejemplo, ser incluido en alguna antología, como hacía la editorial de nuestra Municipalidad para difundir escritores jóvenes, principalmente, pero no es suficiente. En definitiva, está en uno buscar los canales para difundir lo que escribe, acercárselo a otros poetas o medios para que pueda circular mejor. En el ámbito local, existen o existieron varios proyectos para la difusión de la literatura platense: Guillermo Pilía, con la creación del Instituto de Documentación e Investigación sobre Literatura Platense (IDILP) y la Cátedra Libre Francisco López Merino, en la UNLP; Sandra Cornejo, César Cantoni y Silvia Montenegro, con su grupo de lectura Tuerto Rey; José María Pallaoro con la revista El espiniyo; Ana Emilia Lahitte con su taller y sus Hojas de Sudestada, han generado una circulación muy interesante de poesía incluso en los planos nacional e internacional: no olvidemos que el IDILP llegó a tener gran cantidad de corresponsales en países de América, Europa e incluso en China.
P: -En La Plata no hay apoyo de ningún tipo. A mí nunca me respondieron las cartas que he enviado. La Municipalidad tiene una editorial y algunas cosas publicaron pero me parece que más por una cuestión política, electoralista. Hay personas que han intentado hacer cosas, pero cuando ven que no pueden hacer nada, se van. Por supuesto, debería existir apoyo oficial sin condicionamientos. Hasta el momento, nosotros podemos prescindir de ello. ¡Y lo bien que hacemos! Prácticamente no tenemos apoyo económico, salvo algunos amigos que colaboran comprando anticipadamente revistas que luego regalan o distribuyen. Los colaboradores tampoco reciben dinero; trabajan para sacar esta idea adelante.

-¿Qué ámbitos -editoriales, congresos, crítica, publicidad- legitiman hoy al poeta?
C: -Creo que lo único capaz de legitimar a un poeta es el lector, la crítica, los medios, los académicos, las editoriales. Los concursos más consagrados a nivel nacional pueden ayudar, pero no creo que definan realmente si uno es o no poeta. Además, ¿existe un solo modo de ser poeta?, ¿qué es ser poeta? Me parece más bien que ser poeta implica un modo de sentir la vida y expresarse; de allí a ser legitimado como tal...

-¿Hay en La Plata espacios para que los autores se lean entre sí o debatan, como ocurría en otras épocas?
P: -En algunos lugares se leen poemas. Y habría que ver qué ocurre en los talleres de escritura, en la Universidad y en otros ámbitos, pero si hay algún tipo de debate, no sale a la luz.
C: -Hay algunos, otros lamentablemente desaparecieron por cuestiones vinculadas con la política cultural del momento. Afortunadamente la mayoría de las veces somos los escritores los que nos autoconvocamos, nos organizamos para leer nuestros poemas y cuentos o los de otros, discutirlos o simplemente disfrutarlos. Generar espacios de intercambio y difusión más independientes permite que la literatura circule y se reciba sin tantos prejuicios, con mayor libertad.

-¿Cómo es el peregrinaje del poeta en La Plata para lograr ser leído?
C: -Todos empezamos más o menos igual, leyendo tímidamente entre amigos, acercándonos a algún taller literario o grupo de escritores, participando en concursos literarios, y haciendo circular nuestros poemas de boca en boca; o de mano en mano una vez que nos animamos a un poco más o tenemos la posibilidad de editarlos.

-La revista te permite darle visibilidad a un género al que hoy le cuesta ganársela. ¿Qué más vas recogiendo desde que nació El espiniyo?
P: -Amistad y agradecimiento. Y es recíproco. Lectores y colaboradores son los verdaderos hacedores de la revista; dan vida a libros, ensayos, artículos, poemas inéditos, señales de vida, todo material que nos va llegando y vamos dando a conocer. Es el camino que elegimos. El espiniyoy Libros de la talita doradason espacios de lucha y reflexión. Otros lo hacen desde los derechos humanos, la fábrica, la universidad, el sindicato, la calle, de montones de lugares; nosotros lo hacemos desde la publicación de una revista de poesía y desde la edición de libros que consideramos necesarios.

-¿Aún sentís que sacar adelante la revista es "meterse en un lío" y "una aventura"?
P: -Eso fue una idea de Néstor Mux, y algo de eso hay. Pero el lío no tiene que ver con la poesía sino con el armado de la revista: conseguir dinero, la distribución, el trabajo agotador con los medios, que generalmente no tienen interés por la cultura, salvo excepciones. Y... sí: es una hermosa aventura.

-¿Qué posibilidades brindan El espiniyo y Libros de la talita dorada a un autor joven que quiere publicar?
P: -Un autor, joven o no, para aparecer en la revista simplemente tiene que enviarnos su material, aunque con dos números anuales no podemos hacer milagros. En cuanto a la editorial, desgraciadamente es el autor quien debe costearse su libro, pero le va a salir mucho más barato que en una editorial comercial, ya que nosotros no tenemos fines de lucro.

-¿El verso calma tanto dolor social?
P: -Creo que la poesía no está para calmar dolores. Aunque John Cheever, creo que irónicamente, escribió en su Diario que un bello pasaje en prosa puede curar no sólo la depresión sino también la sinusitis. Entonces pensándolo bien, la poesía es el mayor de los remedios. En todo caso, un poeta es un hombre peligroso, ya que nos habla de las cosas que inquietan, como decía Juanele Ortiz.

Ecología y capitalismo, queda cada vez más claro, son incompatibles. La poesía, en cambio y por fortuna, sigue evadiendo al pac-man y hallando grietas donde reverdecer.

¿Qué importa que este dolor / seque el mar y el cielo? /
El verso, dulce consuelo / nace alado del dolor
(José Martí, Versos sencillos)

Diagonautas, primer portal de escritores plantenses

El sitio www.diagonautas.com.ar nació para experimentar estéticas distintas del soporte papel. "Habitar una ciudad, como habitar un texto, es invitar a vivirlos y caminarlos", reza la presentación del portal, cuyo clima se completa con música (a cargo de Héctor Jorge de Larrañaga). Adriana Coscarelli es platense, poetisa, profesora e investigadora de la UNLP. Ha publicado Entre cielo y tierra (Corregidor, 1999) y Haiku (Tusitala, 2002). Fue incluida en Las caras del amor, antología poética contemporánea (Versal Editorial Group, EE.UU.,1999). Obtuvo el Premio Luis Cernuda en el II Concurso de Poesía "Generación del 27" del Círculo Cultural Andaluz y el Primer Premio en el II Congreso Internacional de Haiku (2002). Junto a Coscarelli, Luis Soulé, Gabriela Casalins y Adrián Ferrero conforman el Comité Editorial de Diagonautas, que incluye secciones de poesía, narrativa, ensayo, entrevistas, comentarios de libros y una sección juvenil.
Contacto: diagonautas@yahoo.com.ar

El espiniyo, revista de las cuatro estaciones
La revista, que va por su número 5/6 (su dinámica acompaña a las estaciones del año), es dirigida por José María Pallaoro desde 2005. Debe su nombre a un poema de Edgar Bayley que tiene que ver con árboles y plantas autóctonos de nuestra región. Con Néstor Mux y los demás colaboradores, Pallaoro, autor de El viaje circular (escritos entre 1973/1980), comparte el gusto por autores como Joaquín Giannuzzi, Raúl Gustavo Aguirre, Francisco Urondo, Juan Gelman, Pavese, Ungaretti, Paul Eluard, Sartre y Camus, y la lectura de poemas concisos, conceptuales, emotivos y claros. Pallaoro es el fundador, además, de la editorial Libros de la talita dorada.
Para el año próximo, idean agregarle un suplemento de narrativa breve, así que El espiniyo pasará a ser una revista de poesía y literatura.
Contacto: delatalitadorada@yahoo.com.ar ; calle 471 esquina 29, N° 3429, City Bell. Teléfono: (0221) 4721429. Móvil: (0221) 15-613-4626.

Poemas y problemas
* El mercado. “Hay gran difusión virtual y en la música y el teatro, pero pocas posibilidades de editar. Como unidad, la poesía tiene muchas dificultades. Nadie publica mucho –salvo fraccionado o antologías- y falta un catálogo de la poesía nacional que retome con mayor acierto todo lo que se produce. Y este problema es una constante en América Latina”. (Juano Villafañe. Autor de Deconstrucción de la mañana; Atuel 2006. Representó a la Argentina en el 1er Festival Internacional de Poesía de Santo Domingo, en abril último)

* La "telebasura" y los problemas educativos como reductores de los niveles de lectura: “Pasa con el arte en general y es un fenómeno universal. Aunque existe cierta toma de conciencia educativa ahora, después del fracaso que generó la Ley Federal y con las dificultades en el ingreso de nuestros jóvenes a la universidad. Pero es un proceso difícil de revertir sin políticas educativas más coherentes y planes a largo plazo para generar lectores críticos”. (Adriana Coscarelli)

* La falta de debate: “En Buenos Aires hay mucha actividad de lectura, cantidad de espacios para leer y revistas importantes, pero falta un intercambio más orgánico; debate poético, problematización, lectura acabada, en una misma generación o intergeneracionalmente”. (Villafañe)

Auscultando Latinoamérica hoy
Poetas contemporáneos de América Latina y España asistieron al 1er Festival de Poesía de Santo Domingo Clima de Eternidad, en abril último en República Dominicana, en el marco de la X Feria Internacional del Libro y el Año del Libro. La mística cita caribeña fue significativa por al menos tres motivos.

Primero, porque incluyó sesiones de recitado y hasta cerró con una enérgica proclama colectiva (¡manifiestos en tiempos de blogs!) que resume su espíritu político, fraterno e integrador. El documento insta a la poesía a defender la diversidad cultural y la libertad, y a “mitigar la violencia, las guerras, la desigualdad social, la injusticia y la ignorancia”. Y el presidente del encuentro, José Mármol, manifestó sentirse "honrado" por la dimensión humana de Clima de Eternidad.

Segundo, porque revela vivo a un género que muchos creen adormecido y porque habla de la reapertura cultural de la nación anfitriona, un pueblo relegado en lo cultural y castigado por décadas de atroces dictaduras.

Y tercero, porque el festival honró a dos íconos: el poeta dominicano Franklin Mieses Burgos (1907-1976), emblema de la "poesía sorprendida", y la revista cubana Orígenes, publicación-faro para las letras del continente y uno de los focos actuales de debate sobre poesía.

La "poesía sorprendida" (Santo Domingo, 1943) tenía como meta la creación permanente, sin límites ni fronteras; abandonar el localismo folclórico puro (de ahí que algunos relacionen a Mieses Burgos con Borges); ser "poesía con el hombre universal". Los sorprendidos ayudaron a contactar a la región con los movimientos literarios fundamentales. Algunos exponentes fueron: Rafael A. Henríquez, Manuel Llanes, Franklin Mieses Burgos, Aida Cartagena Portalatín, Manuel Valerio, Freddy Gatón Arce, Manuel Rueda, Mariano Lebrón Saviñón, Antonio Fernández Spencer y José Glass Mejía.

Sobre Orígenes, explica Teresa Basile, doctora en letras por la UNLP, especialista en literatura rioplatense, que la revista (1944-1956) fue el órgano de expresión del grupo homónimo de poetas liderado por Lezama Lima, quien logró dotar de un halo místico al acto poético. Se fundó un espacio de creación poética y reflexión nacional. "La poesía como alternativa al fracaso de la política, otra vía de acercamiento a lo nacional -detalla Basile-. Pero Orígenes no es un renglón concluido en la historia literaria. Está vigente en un doble sentido: por una herencia de la poética lezamiana, y porque en el campo literario cubano actual existe un debate sobre Orígenes entre un grupo de jóvenes ensayistas nacidos con la Revolución ya instalada, y escritores del origenismo que luego se vincularon a las instituciones culturales del Estado revolucionario". "El festejo del Cincuentenario de Orígenes, en 1994, fue clave en esta disputa: las aulas universitarias encontraron a autoridades culturales de la revolución y jóvenes escritores", concluye.

Argentina también fue sede últimamente de encuentros de poesía, como por ejemplo el Festival Internacional de Poesía de Rosario, que se hizo a principios de octubre en Buenos Aires, al que concurrieron escritores de Cuba, Venezuela, España, Rusia, China, Chile y Rumania, entre otros países.

 

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