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NÚMERO
56 - DICIEMBRE 2007
EL RENACER DE LA ESPERANZA
Se acerca la Navidad, el nacimiento de Jesús, una vida nueva. Esa es la nueva esperanza que renace para todos. Es un momento de meditación y de alegría, porque todo niño nos provoca ese sentimiento, pero también de un renovado compromiso.
Parangonando ese nacimiento, debemos hacer de cuenta que todo fluye hacia una nueva vida. La esperanza y la ilusión de que ello ocurrirá es lo que nos mantiene vivos. Mantener vivos nuestros sueños para verlos concretados algún día, gracias a nuestras luchas y nuestros esfuerzos, son parte de ese renacer a la esperanza.
Carlitos festejaba año tras año la Navidad como un momento de renacimiento de su vida personal. Él lo situaba en esa Nochebuena cuando encontró a los pibes a la salida de su misa en la parroquia San Francisco de Berisso. Allí, en esa reunión con los pibes, encontró a Jesús y desde allí cambio su vida. Y en su caminar posterior, construyó todo lo que ya sabemos, le admiramos y debemos continuar.
Ese encuentro con el hombre, con el otro y sus necesidades, es el que nos debe permitir reconocerlas primero y combatirlas después. No podemos aceptarlas como un mandato del destino. Debemos vencerlas, acompañarlo para que las venza. Y allí estará nuestra nueva vida.
Tenemos que darnos la oportunidad para que ello suceda, tener nuestro espíritu abierto a escuchar, a ver al otro como es y no como nosotros queremos que sea. Consustanciarnos en sus ideales y compartirlos con los nuestros, y hacer entre todos uno propio. Y luchar juntos hasta alcanzarlo. Y volver a soñar y volver a encontrar a otros hermanos y repetir el camino, y así hasta el infinito.
Allí está la alegría, ahí está la esperanza.
Ahí está el encuentro de lo humano con lo divino.
Ahí lo encontraremos nuevamente a Carli empujándonos y dándonos fuerza para transitar la huella.
Hace poco todos los argentinos nos juntamos en un acto, la votación. Elegimos y al hacerlo pensamos en nueva esperanza.
Debemos pedirle a los gobernantes electos que no se olviden de ese día y de la intención que cada uno de los argentinos puso al emitir su voto. Fue la expresión más genuina y pone en marcha una nueva esperanza.
Pretendemos que aquellos que tienen la función de interpretar aquellas voces, no las defrauden.
Los pibes y educadores del Hogar del Padre Cajade
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