 |
NÚMERO
53 - SEPTIEMBRE 2007
Raúl Castro
OBRERO DEL CARNAVAL
En plena dictadura militar uruguaya, cuando no se podía decir ni la palabra "libertad", este hombre formó la que hoy es la murga oriental más reconocida: Falta y Resto. Letrista y director, con casi 30 años de trayectoria, su nombre es sinónimo de Carnaval. Frenteamplista desde la primera hora, reconoce que hoy las murgas "no son todo lo crítica que tendrían que ser" con el gobierno de Tabaré Vázquez. Respecto al conflicto por las pasteras considera que "estamos gileando, ya que a nadie le gusta pelearse con un hermano". Y propone "armar un cuadro de negociadores con gente que no tenga nada que ver con la política y sí con la cultura".
Por Ulises Rodríguez
Por su modo de andar la vida, por su manera sencilla y directa al expresarse, Raúl Castro es un tipo que jamás pasa inadvertido. En Montevideo o en Buenos Aires. Vozarrón de guapo que pega dos gritos y no vuela ni una mosca, bigotes y pelo largo como en los ’70, su idioma de barrio y la cara pintada hasta en invierno, lo identifican como un auténtico obrero del Carnaval.
Corría el año 1980 cuando al "Flaco" se le metió en la cabeza la idea de formar una murga para decir lo que dictadura militar uruguaya pretendía que se callara. “Reuní un grupo de gente, después apareció un conocido que nos prestó la plata para las telas de los trajes y nos llevó a ensayar al club Fénix. Sumamos al Canario Luna y me convencieron a mí de que podía escribir las letras”, recuerda Castro hablando del nacimiento de lo que hoy es la murga más reconocida de Uruguay: Falta y Resto.
Para los carnavales del '81, ese muchacho alto con más pinta de basquetbolista que de letrista, no sólo escribía los cuplés de la joven murga, sino una nueva historia sobre esos escenarios barriales -mejor conocidos como tablados- vigilados y amordazados por la dictadura. “Desde la primera presentación nos comprometimos con la resistencia y la lucha por la democracia. Por eso no es casualidad que le hayamos puesto ‘Falta y Resto’, un término del truco criollo que se utiliza cuando parece que el partido está perdido y lo único que queda es jugarse el todo por el todo”.
Ese primer Carnaval terminó con buenas repercusiones, lo que los motivó a no guardar los coloridos trajes en el ropero y dedicarse a sembrar su canto por los actos de música popular, las cooperativas de vivienda, los sindicatos clandestinos, los barrios de la resistencia, y ganarse el privilegio de ser “la murga de las cuatro estaciones”.
Con una postura ideológica definida Falta y Resto salió por ciudades y pueblitos de Uruguay a compartir, a solidarizarse desde la risa, desde la crítica a enfrentar las estructuras y a la implacable censura. “Nos tachaban repertorios enteros. Palabras como ‘yerba’, ‘paloma’ o ‘gorila’ eran imposibles de decir en un libreto. Y como eso, una serie de frases y conceptos. Pero el arte se cuela por todos lados, más allá de la música o las palabras; con un gesto o un silencio, se simbolizaba mucho más. Cuando uno en libertad dice la palabra ‘paloma’ significa paloma. Cuando en dictadura decíamos ‘paloma’, decíamos libertad, libertad para los presos, basta de guerra, queremos paz”.
Historias y mundo
Como letrista y director de Falta y Resto, Raúl Castro consiguió la admiración del público y el respeto de músicos, artistas e intelectuales de su país, y el apodo de “Tintabrava” por su pluma contestataria y arrabalera. “Lo que más me gusta en la vida -reconoce- es escribir. Levantarme temprano, preparar el mate y sentarme con un papel en blanco a escribir poesías, canciones, pareceres sobre algunas cosas. Me gusta verme reflejado. A veces llego a la conclusión de que el tipo que escribe no soy yo, porque veo y leo y digo ‘esto no lo pude haber escrito yo’, o por bueno o por diferente a lo que uno cree que siente en un momento determinado”.
Hasta alcanzar la madurez artística, Castro pasó por momentos de agitación y bohemia, inevitables para un joven comprometido de los ’70. Tanto como obrero en una refinería -despedido por adherir a una huelga-, rockero y cantante de protesta en el grupo Patria Libre, junto al fallecido Jorge "Choncho" Lazaroff. “Nos metíamos en cuanto lugar hubiera algún espectáculo que tuviera que ver con la resistencia cultural a lo que ya era en aquel momento el ataque de la dictadura, en los años ‘71 o ‘72, donde, aunque no formalmente, ya había dictadura en el Uruguay. Y ahí andábamos nosotros con 20 años, tratando de iniciarnos artística y políticamente”.
La travesura de Patria Libre la pagaron con prohibición, persecución y amenazas –“me pusieron una bomba en mi casa”- que derivaron en el exilio en España, donde se ganaban la vida tocando en locales nocturnos y espectáculos callejeros, tiempos del cual el murguista guarda ricas anécdotas: “Una vez fuimos a cantar a un lugar que se llamaba El Colla, un boliche que tenía una característica muy especial: como era en el centro de Madrid y estaba rodeado de edificios, no se podía aplaudir. Las canciones que hacíamos en aquel momento eran Soldadito boliviano, la Cantata Santa María de Iquique o Los obreros, letras que tenían mucho que ver con la emotividad y con la fuerza de ese momento social en toda América Latina, y la gente iba a escuchar justamente eso. O sea que daba para llenar de emoción los corazones y que la gente aplaudiese, pero estaba prohibido aplaudir, y cuando el artista termina de tocar lo primero que necesita es el aplauso, aunque más no sea de la madre, pero como no se podía aplaudir, el silencio coronaba todas las interpretaciones. Era maravilloso, pero tampoco era una buena vara para medir la calidad, porque si no gustaba, tampoco nos podían aplaudir poco”.
Pero las andanzas por España terminaron en 1975, cuando fueron expulsados por la policía de Franco por sus vínculos con grupos de izquierda. “Dentro del FRAP, que era el Frente Revolucionario Anarquista de la Península, estaba un amigo, el argentino Higinio Mena, un monstruo del canto popular latinoamericano. Estos muchachos habían hecho volar por los aires un coche que conducía un tal Carrero Blanco, un lugarteniente de Franco. La policía española fue tras Higinio, lo metieron en cana y atrás de él caímos nosotros. Todo terminó cuando nos subieron a un tren rumbo a Francia y nos expulsaron del país. La sacamos baratísima”, dice poniéndose serio.
Luego vino una breve estadía en París y ya que estaba en Europa se quedó a recorrerla a dedo hasta que se animó a pegar la vuelta, sin un cobre en los bolsillos, pero con la valija llena de historias y mundo.
La voz del pueblo
Con casi 30 años de Carnaval sobre sus espaldas, la vida de Raúl Castro no puede separarse de la historia de Falta y Resto, ya que la murga le abrió otras puertas que lo llevaron a ser redactor costumbrista en los diarios montevideanos La República y El País; creativo publicitario con agencia propia y hacedor de canciones para Jaime Roos, uno de los músicos más destacados de Uruguay: “Con Jaime hemos compuesto una dupla en la que, como decimos siempre, vamos invicto: todo lo que hemos hecho juntos, por suerte, ha sido bueno”.
Son de su autoría temas que miles de uruguayos serían capaces de tararear como “La hermana de la Coneja”; “Las luces del estadio”; “Hoy sopa hoy”; el tango “De la canilla” (que grabó Adriana Varela); “Cuando juega Uruguay” (más conocido como ‘vamo arriba la Celeste’); y el popularísimo “Que el letrista no se olvide” en el que Tintabrava le habla a sus pares y a si mismo.
Es así como en las voces de Jaime Roos o el Canario Luna, el Flaco le advierte a los letristas que no se olviden “del aumento del boleto, de salir a la ventana a mirar la realidad”, ni de “los lunes de mañana cuando el verdadero guapo se levanta sin chistar” y mucho menos “de arrimarse al veterano, de escuchar la rebeldía y negarse a obedecer”.
-¿Cuál es la función que cumple la murga en la sociedad?
-El objetivo es influir en la sociedad para mejorarla, siempre en una actitud anti-oficialista. La murga siempre debe enfrentar al poder, sea del signo que sea, para seguir siendo murga. Está bien que el Carnaval esté politizado, lo que está mal es que esté partidizado, y me parece que los uruguayos, y los letristas, nos hemos pasado de rosca: hemos dado demasiado palo para un lado y poco para otro.
Raúl Castro está convencido de que “en los tablados se debe atacar la realidad para cambiarla, proponer, provocar, crear constantemente. Tenemos que ser el fondo de la bañadera, el camión, la tribuna. Todo muy intelectual, pero a las cosas hay que decirlas como son. Urgir, esa es nuestra tarea”.
Dilemas
Antes de la llegada del Frente Amplio al poder, la mayoría de las murgas –con Falta y Resto y Araca la Cana a la cabeza- levantaba la bandera de este partido. Ponían sus voces con la ilusión de alcanzar un gobierno de izquierda, y así terminar con la hegemonía de Blancos y Colorados que fueron los dueños de la pelota, la cancha y los goles desde siempre.
En el 2005 “el Frente” ganó en las urnas y el sueño de miles de uruguayos, que durante décadas esperaron ese momento, se cumplía pero... ¿A las murgas se les planteó el dilema de no saber para qué lado patear la pelota?
“Cuando nacemos tomamos, sin decirlo, la bandera frenteamplista. Peleamos, trabajamos para que llegara al poder, nos sentimos representados por sus dirigentes. Pero en el momento en que accede al gobierno se produce el divorcio con la Falta. No conmigo, sí con la murga. Ya no puede cantar para un acto del Frente; ya no puede militar para el Frente que está en el gobierno. Ahora tiene que ser la más crítica de todas. Entonces a la gente en los tablados le tengo que decir lo que veo”. Para un tipo como Tintabrava que el 3 de abril cumplió 57 años, que los domingos se confunde en la cancha como un hincha más de Peñarol, que vive “desde que era un gurí” en el barrio Pocitos, que sale a correr a diario por la costa rioplatense, y que se hace un hueco en las noches para sentarse a la mesa de un bar a tomar algo fuerte y discutir con amigos, “este gobierno es como esos autos que están desalineados: y éste se te tuerce para la derecha, entonces hay que andarlo tocando un poco para la izquierda para que no se vaya”.
En el 2006 Falta y Resto no participó de los Carnavales montevideanos, lo que le valió la crítica de las otras murgas -justo al cumplirse el primer año del Frente Amplio en el poder-, pero en esta edición volvieron y en sus cuplés no le perdonaron la vida a nadie: “Si están en el Frente tipos a los que les tenemos confianza, los picaneamos con ironía, con sátira, con crítica, con emoción; si hay otros en los que no confiamos, tenemos que sacarlos”.
Al escuchar el canto de las demás murgas, el Flaco considera que “todavía están dando changüí: no son todo lo crítica que tendrían que ser, pero cada uno sabe hasta dónde le aprieta el zapato. A mí me ha tocado decir y cantar cosas donde gran parte del público me chiflaba. Cuando hicimos ‘La escuelita del crimen’ hablando de la interna del Frente, dando palos a diestra y siniestra, había gente que me acusaba de traidor, de trabajar para los Blancos y los Colorados”.
Traspapeleados
Desde que comenzó el conflicto entre argentinos y uruguayos por la instalación de las plantas de celulosa en las márgenes del río Uruguay, el tema ha sido tratado por la mayoría de las murgas y las críticas recaen, casi siempre, sobre el gobierno de Néstor Kirchner y “los piqueteros” de Gualeguaychú.
La Falta no hace la vista gorda al problema; hace unos meses salió un nuevo disco al que titularon “Amor Rioplatense”, en el que se incluye un tango que habla del amor entre Buenos Aires y Montevideo. “Este conflicto me causa pena, una pena profunda por cosas que se están produciendo que nunca pensé que en la Argentina pudieran pasar cuando ese país me cobijó cuando hubo una epidemia de polio acá y me salvé de que no me agarrara gracias a que tenía un tío allá. O cuando los uruguayos que primero tuvieron que rajar, en los años ‘60, se fueron para Buenos Aires, o en los diferentes exilios económicos que siempre nos albergaban –y nos albergan- los hermanos argentinos, y eso lo veo cuando vamos con la murga”.
El recientemente fallecido poeta y cantante oriental Aníbal Sampayo, escribió alguna vez que “el río Uruguay es un tiento de plata cosiendo dos lonjas de un mismo cuero: Uruguay y Argentina”. Y en el mismo sentido Raúl Castro cree que eso nos convierte “en hermanos de una gran familia, y si te peleas con un hermano y te agarrás a las piñas está todo bien, pero si empezás a decirte cosas y no te podés pelear, porque obviamente a nadie le gusta pelearse con un hermano, entonces estamos gileando, y eso me da más pena. En el idioma del barrio, esto es una gilada de los dos lados del Plata”.
Para el Flaco, una de las salidas sería “armar un cuadro de negociadores de un lado y del otro con gente que no tenga nada que ver con la política y sí con la cultura. Y arreglar este asunto porque sino la pena después se transforma en rabia, no la mía, la de la gente”.
Y como si estuviera sobre un tablado, saca su mejor voz y sentencia: “No puede ser que uruguayos y argentinos, que somos el mismo corazón, que vivimos y respiramos el mismo aire, que somos la misma región, que tenemos los mismos colores, el mismo sol, el mismo Gardel, no le encontremos una solución a este asunto”.
Desafiando al futuro
Con casi tres décadas de homenajear al Dios Momo, Raúl Castro es como esos viejos jugadores que apuestan a las inferiores, a la renovación de los equipos, en este caso de las murgas. Dentro de Falta y Resto, desde hace unos años comparte escenario con su hijo Felipe, pero no deja de mirar a los costados, para ver qué aparece. “La renovación de las murgas se nota en los jóvenes, en los pibes, en la calle. Eso avala que todo lo que dedicamos en la vida no fue en saco roto. Siento que la gurisada se prende a hacer murga, no sólo a verla y festejarla, sino a hacerla. ¡Y de la manera que la hacen! Nos ha costado muchísimo empatarle –no la calidad- sino la cantidad de laburo que hacen los gurises para sacar un espectáculo”, afirma el letrista.
En cuanto a los nuevos valores, el Flaco destaca que “Agarrate Catalina (ganadora 2005-2006) con los hermanos Cardozo, que salieron de acá de la Falta, y Queso Magro, son un seguro de vida para la murga”. Y concluye: “Creo que hay que abrir más el juego para que haya más murgas que participen y renueven el Carnaval. Cerrar es de mediocre. Los pueblos que cantan viven en paz”.
Dicen que la murga es...
El Carnaval en Uruguay comienza a principios de febrero y finaliza en marzo, lo que lo convierte en el más largo del mundo. Se extiende por todo el país, pero tiene su centro en Montevideo y sus barrios. En la capital oriental, de alrededor de 3.500.000 habitantes, el festejo arranca con un corso inaugural por la Avenida 18 de julio en el cual participan todas las agrupaciones que forman parte de la adoración al Dios Momo. Luego el desfile de Llamadas por los barrios montevideanos capta la atención de la gente ya que las formaciones de tambores, algunas de ellas con más de 100, desfilan por las calles tocando candombe, el tradicional ritmo musical uruguayo que trajeron en los años de la colonización los negros esclavos africanos. En los barrios se montan escenarios, llamados tablados, donde actúan las murgas que también compiten en el Teatro del Verano por obtener los premios que otorgan los organizadores.
La murga uruguaya despliega su arte atravesado por muchas disciplinas, mezclando las canciones con vestimenta colorida, caras pintadas, baile, humor y actualidad. Su origen se debe a formaciones españolas que consistían en agrupaciones de músicos que entonaban canciones picarescas.
A diferencia de la murga argentina -que se caracteriza por el baile y la percusión- las orientales priorizan el canto y el contenido de lo que dicen. Con la estructura de un coro, salen a escena entre once y quince cantantes, acompañados por tres músicos que tocan instrumentos de percusión: bombo, platillo y redoblante y por un director escénico que, a la manera de un director coral, da la nota del comienzo de cada tema a las diferentes cuerdas o voces. La organización del espectáculo también tiene una lógica: comienza con una presentación o saludo, continúa con un cuplé -que es una pieza teatral musicalizada y humorística- y finaliza con la retirada en la que prometen volver el próximo Carnaval.
volver
* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido,
citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
a La Pulseada.
BAJAR
LA NOTA(45kb)
|