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NÚMERO
53 - SEPTIEMBRE 2007
Hugo Chumbita
LA HISTORIA NO OFICIAL
El reconocido investigador de las vidas de los “bandidos rurales” publicó otro libro que presenta nuevas pruebas de que San Martín fue hijo natural de Diego de Alvear y de la india guaraní Rosa Guarú. Según dice, esto demuestra que “la lucha por la emancipación fue protagonizada por los hijos de las dos vertientes que construyeron este pueblo: la europea y la americana”, algo que sólo puede molestarles a los que sostienen que “a este país lo hizo sólo una minoría blanca de origen europeo”.
Por Darío Giavedoni
Nació en Santa Rosa, La Pampa, y siendo joven se enteró de que tenía una curiosa ascendencia: entre sus antepasados riojanos estaban el último cacique-gobernador de Aimogasta y el caudillo montonero Severo Chumbita. Ya adolescente, se sintió “violentamente atraído” por las luchas políticas cuando su padre, “un hombre justo, nacionalista”, que había sido dirigente bancario durante el gobierno depuesto, fue perseguido y encarcelado por la “Libertadora”. Con esos antecedentes, Hugo Chumbita llegó a estudiar Derecho a La Plata, donde se convirtió en Secretario Académico de la UNLP y en miembro del cuerpo de abogados de la CGT de los Argentinos. Hasta que un grupo de tareas que actuaba bajo las órdenes de Ramón Camps lo secuestró y fue (estuvo) preso sin causa judicial entre 1975 y 1978 en el penal de Rawson. Luego se exilió en España. Entre sus trabajos se destacan El enigma peronista(Puntosur, 1989), artículos publicados en la revista Todo es Historia, dirigida por Félix Luna, y los libros: Última frontera. Bairoleto. Vida y leyenda de un bandolero (Planeta, 1999) y Jinetes rebeldes. Historia del bandolerismo social en la Argentina(Javier Vergara, 2000), que obtuvo el Primer Premio de Ensayo "Eduardo Mallea" de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y dio pie a la canción Bandidos Rurales de León Gieco. Luego publicó El secreto de Yapeyú. El origen mestizo de San Martín(Emecé, 2001) e Hijos del país. San Martín, Irigoyen, Perón(Emecé, 2004). Además, colaboró con la realización de la Película Mate Cosido: El Bandolero Fantasma, recientemente estrenada en la Capital Federal. A menos de una hora de la presentación de su último libro, El manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear (Catálogos, 2007), escrito en colaboración con Diego Herrera Vegas, Chumbita conversó con La Pulseada en un café del microcentro porteño.
-¿Qué dirías para presentar este nuevo texto?
-Este libro es una de las muchas pruebas sobre el verdadero origen de San Martín. Es la transcripción y el comentario de las memorias de Joaquina de Alvear, hija de Carlos de Alvear y nieta de Don Diego de Alvear, quien dice que en realidad José de San Martín “era hijo natural de mi abuelo”. Algunos de los fragmentos de este manuscrito se dieron a conocer en el año 2001, pero recién ahora hemos podido completar y editar el texto, contextualizándolo en la vida de Joaquina y del país, en lo que constituye una suerte de resumen de la trayectoria de su familia en el seno de la Revolución de Mayo. Para saber cómo escribió esto tuvimos que ir a Rosario, ya que ella vivió allí cuando Rosario empezó a surgir como gran emporio portuario. Entonces, Joaquina fue encerrada por su marido porque la sorprendió llevándole una carta a Sarmiento, en una especie de declaración amorosa con la que le pedía una cita. Según se decía entonces, esta carta era parte del desorden de conducta que padecía. Por eso muchos desacreditan sus manuscritos argumentando que tenía un trastorno mental, pues le habían diagnosticado “erotomanía”, una afección que hace que la persona sienta que es amada por grandes personajes de la historia. Pero ya entonces se sabía que la persona con este mal puede ser perfectamente racional y normal en los demás actos de su vida. Por eso es que nosotros, en el libro, queremos probar que a pesar de esa alteración, su versión de los hechos es comprobable, porque tal como lo afirman los peritos de la época, ella no tenía alterada su memoria ni su capacidad de raciocinio. Esa es la polémica que hay que resolver. Aunque en realidad éste es sólo un testimonio de muchos, porque tenemos la confirmación de los descendientes de los Alvear que viven actualmente, que aunque no sabían que existía este manuscrito, ya aseguraban que sus padres y abuelos decían que Carlos de Alvear y José de San Martín eran medio hermanos.
-Tu trabajo utiliza mucho la recuperación de leyendas populares y de narraciones orales. ¿Existe la intención de ir buscando el otro lado de la historia oficial?
-Tenemos que recolectar testimonios orales que no se habían registrado por escrito, como por ejemplo los que fueron censurados por el propio presidente Marcelo T. de Alvear, quien -según cuentan sus descendientes- juntó a su familia en una reunión y le pidió que se silenciara este tema. Por otro lado, hay que recoger la tradición oral correntina, que siempre mantuvo esa idea de que San Martín era hijo de Rosa Guarú, su nodriza guaraní.
En Europa es una práctica habitual realizar análisis de ADN a los restos de los personajes históricos con el objetivo de investigar su origen y descendencia. Casos como el de Napoleón, en Francia, se convirtieron en auténticos asuntos de Estado. En la Argentina, recién este año se logró hacer el mismo análisis al cadáver del general Perón, por pedido de su presunta hija. En el caso de San Martín, la polémica en torno a la extracción de muestras de su cuerpo se polariza; muchos investigadores aseguran que es muy difícil poder comprobar el origen del Libertador, pues su cuerpo debe estar muy deteriorado. Aún así, algunos científicos afirman que existen importantes probabilidades matemáticas de demostrar su ascendencia. A modo de presión, el ingeniero Jorge Emilio Ituzaingó de Alvear, quien dice ser familiar de San Martín, ya depositó una muestra de sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos, para que las personas competentes autoricen el examen.
-¿El próximo paso sería obtener la autorización del poder político?
-En eso estamos. Ya conseguimos que la Cámara de Diputados declarara de interés parlamentario la investigación. Con eso fuimos a la Secretaría de Cultura de la Nación, llevando un petitorio firmado por el mismo Jorge Emilio Ituzaingó de Alvear y un grupo importante de docentes e investigadores, como Hipólito Barreiro (investigador de la ascendencia aborigen de Perón), Osvaldo Bayer, Carlos Freytag, Carlos H. Cristaldo y Hebe Clementi, entre otros. El objetivo es poder continuar como un pequeño movimiento, pues se sumó mucha gente interesada en llegar a la verdad. Entonces, somos un grupo que acompaña a los presuntos sucesores, ya que este petitorio fue firmado por los descendientes de la familia Alvear y también por uno de la familia Cristaldo. Todos quieren saber la verdad. El problema surge porque en Argentina hay cierta laguna legal en cuanto a este tema, y no está del todo claro quién tiene que autorizar que se extraiga una muestra del cuerpo de San Martín y la realización del examen de ADN. Nosotros creemos que debe ser el Estado, y si el Ejecutivo no nos autoriza, lo solicitaremos a través del Poder Judicial.
-¿Los obstáculos son legales o políticos?
-Hay muchos prejuicios de los académicos del Instituto Sanmartiniano, que no aceptan una discusión de este tipo. Pero como es un tema de interés público, creemos que trasciende al ámbito privado, y aquellos que la historia oficial coloca como descendientes también están con nosotros queriendo llegar a la verdad. No hay ningún interés de tipo económico, pues San Martín no dejó ninguna herencia. Lo que cambiaría es la perspectiva de que la lucha por la emancipación fue hecha por los hijos de las dos vertientes que construyeron este pueblo: la europea y la americana.
-¿Y a quiénes perjudica esto?
-A los que sostienen un pensamiento eurocentrista y creen que a este país lo hizo sólo una minoría blanca de origen europeo.
-El presidente del Instituto Belgraneano afirmó que esta nueva hipótesis sólo intenta ensuciar la figura de San Martín y referentes del Instituto Sanmartiniano aseguraron que el Libertador no puede ser hijo de indios, como si comprobar que fue gestado por una guaraní significara desprestigiarlo.
-Nosotros pensamos que es al revés. Que si logramos demostrar el origen mestizo, la figura de San Martín se aproximará a la realidad social de nuestro pueblo y a esa síntesis que fue el origen de nuestro país. Además, no hay que olvidar que no sólo la clase popular fue mestiza, sino también la clase alta. Porque Buenos Aires fue construida por los hijos de guaraníes que vinieron a fundar esta ciudad y toda la clase patricia porteña es descendiente de las primeras princesas guaraníes que se casaron con los primeros conquistadores. Pero esa discusión es secundaria: si eran hijos de inmigrantes, criollos, originarios, europeos o de lo que sea, no importa. Lo que importa es que nuestra sociedad se construye con distintas formas de existencias, lenguas, ideas, sentimientos, maneras de pensar y de ser. Es una forma más de poner en juego cuál es nuestra verdadera identidad cultural.
-¿Esta investigación podría aportar pistas para entender por qué San Martín decidió regresar al Río de la Plata?
-El tema es por qué San Martín fue el único hijo de Gregoria Matorras que volvió a América, por qué dirige su carrera hacia el país, motivo por el cual rompió la relación con su padre. Esta es una de las claves para entender esa pasión eficiente que lo determinó a dar un vuelco en su trayectoria, que es muy difícil de explicar de otro modo. Es uno de los grandes enigmas que admiten, incluso, los más importantes historiadores españoles: ¿cómo un soldado del rey volvió a América si ni siquiera debía recordar nada de su pueblo natal, porque se lo llevaron a los tres años? ¿Cómo puede ser que haya dado ese giro, porque había echo toda la carrera de oficial, llegó a teniente coronel y peleó para el Rey contra los franceses, ingleses y árabes, hasta que a los 32 años volvió a América?
Algunos intentan explicar la aventura libertadora asegurando que San Martín era en realidad un espía británico. Pero esta hipótesis cae por las pobres argumentaciones y la clara evidencia que el Libertador no consiguió riquezas por sus proezas militar, pues vivió hasta sus últimos días muy modestamente. La incógnita de su regreso puede ser explicada si se advierte que había algo más que la historia oficial no decía, un sentimiento que no figura en los documentos. Ese otro perfil aguileño puede rastrearse en otros lugares: en sus cartas personales, en las descripciones de don José que otros personajes contemporáneos hacían en sus diarios íntimos, en las confusiones que hasta él mismo tenía respecto de su fecha de nacimiento, en el nombre emblemático de la Logia Lautaro, en el parlamento de 1816 en el que declaró ante los caciques cordilleranos que era indio, en la prohibición de Marcelo T. de Alvear a que su familia haga publico el parentesco, en el manuscrito de Joaquina de Alvear y en muchos otros indicios que recogen las investigaciones de Chumbita.
Por la huella de los bandidos al secreto de Yapeyú
-¿Cómo te contactaste con este tema, que se desprende de transmisiones de la cultura popular, narraciones orales y canciones folklóricas?
-La primera noticia la tuve por transmisión oral. Lo había recogido un historiador uruguayo, que se lo contó a otro, que se lo contó a otro, que me lo contó a mí. Y en el año 2000, cuando yo estaba preparando una ponencia para el congreso sanmartiniano, simultáneamente apareció el manuscrito de Joaquina Alvear. Lo convencí a Diego Herrera Vegas, que es el coautor de este último libro, de darlo a conocer. Había recibido muchas presiones para que lo ocultara. En esos años una fotocopia del manuscrito llegó al historiador Ignacio García Hamilton, que lo leyó y lo noveló en Don José. Eso creó gran revuelo y complicó la difusión del tema, porque todo fue leído en el contexto de esa novela, como si hubiese sido una forma de rebajar la figura del General, que en esa ficción aparece presentado como un militar autoritario.
-Llama un poco la atención que de temas netamente populares, como los “bandidos rurales”, hayas pasado a investigar una figura tan institucionalizada como la de San Martín.
-Es que Jinetes Rebeldes (el libro sobre Bairoleto (Vairoleto) y Mate Cosido) salió en marzo de 2000 y en una de sus páginas hablo del rumor de que la madre de San Martín era india, cosa que había escuchado investigando a los gauchos de Artigas. A raíz de esa página me llamó una de las descendientes de Alvear y me terminó de contar la versión de la Familia.
-¿Qué te pareció el film sobre Mate Cosido?
-Ya lo había visto en el estreno en el Chaco y me resultó muy interesante. Se le puede hacer alguna crítica en la producción, pero es atractivo. La mezcla de ficción con documental es algo complejo de hacer, pero le da mucho relieve, sobre todo a una leyenda, a una imagen que el cine puede transmitir de una forma más directa.
-La película parece desmitificar muchas cosas del bandolero, como la afirmación de su novia Ramona que dice que nunca tuvo esa cicatriz en la frente por la que lo llamaban Mate Cosido.
-Eso sigue siendo un misterio, porque es muy difícil saber esos detalles.
-¿Acaso Ramona padece erotomanía y sólo fantasea con que fue novia de Mate Cosido?
-No -dice sonriendo-, pero es muy difícil saber eso. Sí existe una ficha policial que dice que tiene una cicatriz cortante en la frente. Puede ser que esa cicatriz se le haya borrado con el tiempo. Pero eso es una cuestión menor, lo importante ahí es esa leyenda romántica, que lo pinta como una especie de vengador de los pobres, que hay que matizar. Eso no está tratado por la película, que privilegia el último tiempo y la cuestión de su familia, que es un descubrimiento que hizo la realizadora de la película. Yo no sabía que existían todavía su mujer y sus hijos. Eso lo descubrió ella porque es chaqueña y logró vencer la resistencia de mucha gente para contar ese gran secreto. Recién en el estreno se animaron a revelar: “somos la mujer y el hijo de Mate Cosido”. Además, el hijo muere poco después, con lo cual la película se convierte en un verdadero documento.
-Los “bandidos rurales” son personajes nacionales de mucha trascendencia para la tradición popular, pero no así para los académicos argentinos, que suelen volcarse hacia otros temas. Por el contrario, muchos investigadores extranjeros de renombre suelen caracterizar estos personajes como “los Robin Hood de las pampas” y se dedican a recuperar sus historias.
-Un ejemplo es el historiador Eric Hosbawm, a quien le llamó la atención la figura de Mate Cosido. En uno de sus viajes por Sudamérica llegó hasta la Argentina y recogió algunos testimonios. Luego, en su libro Bandidos, incluyó algunos relatos. Por ejemplo el de un policía que había sido perseguidor de Mate Cosido y, no obstante, hablaba con admiración de él. En la reedición de su libro tomó además algunos datos de mis propias investigaciones.
-Ese tema le dio mucha llegada a un gran público. ¿Fue entonces que se vinculó con León Gieco?
-Con León nos encontramos a raíz de una amiga en común que nos presentó. Él andaba detrás de la historia de los bandoleros y encontró mi libro. Entonces me propuso que le ayudara a elaborar la letra de la canción con cierto sentido histórico. Le di datos, imágenes y fotos para la estética del disco. También le proporcioné nombres, hechos y algunas sugerencias sobre la letra, aunque la composición en realidad es de él. Yo no soymúsico y menos de rock.
-¿Poeta?
-Poeta puedo ser un poco, si hace falta y llegado el caso, pero no de rock –cierra Chumbita, con un sonrisa-.
Mate Cosido: una historia de película
Segundo David Peralta, alias “Mate Cosido”, es uno de los bandidos rurales sobre los que investigó Chumbita. Recientemente se presentó en el Complejo “Tita Merello” de Buenos Aires la película “Mate Cosido: el bandolero fantasma”, que fue dirigida por la chaqueña Michelina Oviedo y cuenta con la actuación de Víctor Laplace. El propio Chumbita y Osvaldo Bayer también aparecen en pantalla para explicar que las hazañas del matrero tenían el objetivo de atacar las relaciones de explotación que sufrían los campesinos norteños.
Antes de la proyección, la realizadora contó que la crisis de 2001 retrasó la producción y redujo el financiamiento. Partes que se iban a efectuar a modo de ficción, terminaron resolviéndose con entrevistas, a la manera de un documental, para achicar los costos. Después de sortear muchos inconvenientes, la película se estrenó en Roque Sáenz Peña, donde nació Michelina y donde se encuentra la mayoría de los escenarios reales en los que transcurrieron las aventuras de Mate Cosido.
El film posee un gran valor testimonial, no sólo porque reconstruye la historia del bandido sino porque logró encontrar a sus familiares. “En el proceso de producción de la película –expresa Oviedo- logramos algo importantísimo, que fue dar con los verdaderos familiares de Mate Cosido. En el pueblo no se sabía oficialmente que estaban y vivían allí, pero nosotros pudimos hallarlos. Entonces ellos esperaron el estreno para decirle a todo el pueblo: ‘Nosotros somos los familiares de Mate Cosido’”. Así salió a la luz que una de las más antiguas pobladoras de Roque Sáenz Peña, llamada Ramona, era la verdadera novia del bandido. Y al término de la proyección, todos los vecinos se acercaron para saludarla.
Los mitos y leyendas sobre el bandolero eran tan variados que algunos afirmaban que era flaco y alto; otros, gordo y bajo, y otros, morocho y de tez oscura. Incluso el alias de “Mate Cosido” podría basarse en una apreciación falsa. Siempre se sostuvo que el sobrenombre provenía de la cicatriz que le cruzaba la frente, pero Ramona desacredita esta versión. Asegura que su novio tenía el pelo morocho y la tez clara, siempre llevaba un gorro verde y un poncho negro y nunca tuvo una cicatriz en el rostro.
Ramona también contó que Mate Cosido trataba siempre de evitar los métodos violentos y que nunca mató a nadie durante sus asaltos. Además de narrar cuándo lo vio por primera vez y se enamoró, sin saber que era el famoso bandolero, Ramona refiere anécdotas cotidianas que subrayan el carácter de Segundo: “A su hijo lo quería mucho. Recuerdo que en una ocasión el nene estaba haciendo alguna diablura, como hacen todos los chicos. Yo me enojé mucho y lo amenacé. Entonces Mate Cosido me paró: era capaz de pegarme a mí, para que yo no lo toque al nene”.
La película muestra cómo la policía le tejió una emboscada nocturna, tramada con la colaboración de uno de sus compañeros. Mate Cosido huyó de esa última batalla con una herida de bala y se escondió, con la protección de los mismos campesinos que había ayudado en sus andanzas.
Como en un viaje al pasado, el film recorre los lugares reales donde se alojó y los relatos de algunas de las personas que lo ocultaron, como el farmacéutico del pueblo, quien a pesar de su vejez recuerda esos acontecimientos con todo detalle.
Después de su fuga, la policía ofreció 200 pesos como recompensa para su captura, por lo que Mate Cosido publicó una carta en el diario local burlándose de las autoridades. Una vez recuperado de su herida, comenzó el viaje en busca de su novia y su hijo, pero como no podía mostrarse en público, mandó a un amigo a pautar un encuentro en un lugar oculto.
A esa altura, el film alcanza su pico de emotividad con las declaraciones de Ramona: “Cuando ya me estaba yendo, mi hermano me sacó al nene y me dijo que no me lo iba a dar. Entonces me dije: si nova mi hijo, no me voyyo. Y me quedé...”.
Décadas después, ese hijo confiesa ante cámara: “Años más tarde, tuvimos la oportunidad de un encuentro. Pero mi madre creía que lo conveniente era callar. Y yo siempre se lo voy a respetar...”.
Las historias sobre lo que pasó luego de su desaparición son aún más pintorescas. Entre las más de treinta versiones existentes, se dice que murió en el campo, que se perdió en el monte o hasta que se convirtió en un líder de la resistencia peronista. Mientras el mito de Mate Cosido crece y sigue recorriendo los campos, se traslada a los libros y al cine, Ramona y sus hijos lo recuerdan como un romántico y “dudan que lo hayan matado a éste fuera de la ley”.
Bandidos Rurales
Nacido en Santa Fe en 1894,
cerca de Cañada, de inmigrantes italianos
Juan Bautista lo llamaron, de apellido Bairoletto
Bailarín sagaz, desafiante y mujeriego
Winchester en el recado, dos armas cortas también,
un cuchillo atrás y un caballo alazán
Raya al medio con pañuelo, tatuaje en la piel,
quedó fuera de la ley, quedó fuera de la ley
Se enamoró de una mujer que pretendía un policía
lo golpeó, lo puso preso un tal Farach Elías
Andate de Castex le dijo, aquí tenemos leyes
Corría el año 1919
Antes de irse, fue al boliche a verlo al fulano
Con un 450 belga, revólver en mano
Le agujereó el cuello y lo dejo tirado ahí
Ahora sí fuera de la ley, ahora sí fuera de la ley
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos populares, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie
Por el mismo tiempo hubo otro bandolero
Por hurtos y vagancia, 19 veces preso
Al penal de Resistencia lo extradita el Paraguay
Allí conoce a Zamacola y Rossi por el 26
1897 en Monteros, Tucumán,
el día 3 de marzo lo dan por bien nacido
Segundo David Peralta, alias Mate Cocido,
también fuera de la ley, también fuera de la ley
Entre Campo Largo y Pampa del Infierno
el pagador de Bunge y Born le da 6000 por no ser muerto
Gran asalto al tren del Chaco, monte de Saenz Peña,
Anderson y Clayton firma algodonera
45.000 a Dreyfus le sacaron sin violencia
El gerente Ward de Quebrachales 13.000 le entrega
Secuestro a Negroni, Garbarini y Berzon
Resistió fuera de la ley, resistió fuera de la ley
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos populares, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie
Bairoletto cae en Colonia San Pedro de Atuel,
el ultimo balazo se lo pega él
El Ñato Vicente Gascón, gallego de 62,
con su vida en Pico pagó aquella traición
Sol, arena y soledad, cementerio de Alvear,
en su tumba hay flores, velas y placas de metal
El último romántico lo llora Telma, su mujer,
muere fuera de la ley, muere fuera de la ley
No sabrán de mí, no entregaré mi cuerpo herido,
Quitilipi, Machagay, ¿donde está Mate Cocido?
Corría el 36 y lo quieren vivo o muerto
2.000 de recompensa, se callan los hacheros
Logró romper el cerco de un tal Cáceres torturador
de Gendarmería que tenía información
Herminia y Ramona dudan que lo hayan matado
a éste fuera de la ley, a éste fuera de la ley
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos populares, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie
En un lugar neutral, creo que por Buenos Aires,
se conocen dos hermanos de este barro, de esta sangre,
y dejan un pedazo del pasado aquí sellado
y deciden golpear al que se roba el quebrachal
Por eso las dos bandas cerquita de Cote Lai
mataron a un tal Mieres, mayordomo de La Forestal
Se rompió el silencio en balas, robo que no pudo ser
Dos fuera de la ley, dos fuera de la ley
Martina Chapanai, bandolera de San Juan,
Juan Cuello, Juan Moreira, Gato Moro y Brunel,
El Tigre de Quequén, Guayama el Manco Frías,
Barrientos y Velázquez, Cardoso y Cubillas,
Gaucho Gil, José Dolores, Gaucho Lega y Alarcón,
bandidos populares de leyenda y corazón
Queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel
Todos fuera de la ley, todos fuera de la ley
Bandidos rurales, difícil de atraparles
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos populares, difícil de atraparles
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie.
León Gieco
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citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
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