NÚMERO 50 - JUNIO 2007

Marcha de los chicos del pueblo

Ni un pibe menos

Con esa consigna caminamos desde Posadas a Plaza de Mayo en la reciente cuarta Marcha del Movimiento de los Chicos del Pueblo. Fueron casi cinco mil kilómetros de recorrido entre grandes ciudades y pueblos pequeñitos y en todos la Obra tuvo una fuerte presencia con las banderas de siempre y con el ideario de Carlitos Cajade.

Olguita Madrazo, Gustavo Princi y Marcelo Ponce comandaron el grupo junto a nuestros educadores Romina, Isabel, Tony, Lily, Estela, Mariano, Florencia, Diego y Cecilia. En total fuimos unos cuarenta durante todo el recorrido y el viernes 18 de mayo mandamos más de diez micros a Plaza de Mayo. La columna se encontró con miles de personas que al unísono gritaron que “el hambre es un crimen que debe ser detenido.

También muchos amigos dijeron lo suyo. La síntesis, bien puede ser la de Víctor De Gennaro, participante de todas las Marchas, quien aseguró que “estos pibes son maravillosos: han demostrado que fueron capaces de cambiarse a sí mismos y salir de ese destino de paco, gatillo fácil y precariedad. Y ahora salen a pelear por sus hermanos”. El dirigente popular denunció que las autoridades nunca se dignaron a recibir a los chicos que marcharon. “Lo que pasa –interpretó- es que no pueden mirar a los ojos de los pibes en forma directa para contestar una pregunta sencilla: ¿Cómo puede haber hambre en un país donde fabricamos alimentos para 300 millones de personas?”. Víctor continuó: “Invirtiendo el 3,7% del PBI no habría ningún hogar pobre en la Argentina, ningún pibe se moriría de hambre y tendríamos el 50% menos de delitos. Es cierto que esta marcha es un cachetazo a los gobernantes pero también es una interpelación a nosotros. Por eso es necesario de una buena vez construir la unidad del campo popular para cambiar esta situación”.
La enorme foto de Carlitos, que encabezó todo el recorrido desde Misiones, parecía asentir con la cabeza…

Sí, el Hambre es un Crimen
Por Alberto Morlachetti *
Me tendrán que disculpar algunas cosas. No estoy bien de salud, por lo tanto,
si se quiebra la voz, o renguea el ánimo, ustedes me van acompañar...
Agradecer a los chicos heroicos, los que van a pedir pan para sus hermanitos.
Agradecer a los educadores y a la madre coraje que es Norma Basconi.
Agradecer a las distintas organizaciones. A la Central de Trabajadores Argentinos.
A mi entrañable amigo Víctor de Gennaro que me acompañó metro por metro en esta Argentina.

Al MTL, a mi querido Chile. A la Corriente Clasista y Combativa.
A las distintas organizaciones sociales, perdón si me olvido de alguna.
A la gente que vino solita. A los que vinieron a buscar un abrazo.
Y gracias por este sol, Carlitos Cajade, mi hermano del alma.
Me decían antes que muchos medios habían invisibilizado a nuestra marcha,
no me preocupa compañeros, nunca me preocupó.
Se crece por abajo. El árbol es fuerte por abajo, si queremos buen ramaje,
si queremos buenas hojas, si queremos buenas frutas, voy para abajo compañeros, al pie.


Permítanme unas cifras: casi dos tercios de nuestra población-país es pobre. Nueve millones de niños bajo la línea de pobreza, la mitad son indigentes. Treinta por mil de mortandad infantil en Formosa. Cuarenta y cinco por ciento de pibes desnutridos -o sea mutilados- en la Capital de Corrientes. Si realizáramos una encuesta en Florencio Varela o José C. Paz, ¿qué cifras nos daría el horror?

Este Gobierno es productor de soledades y de hambres eternas: Ese experto futuro que nos inventaron. La imaginación inagotable del capitalismo en serio -que se domicilia en la caridad y desaloja a la justicia- todos los meses 150 pesos para que vivan bien dos hijos mamá y papá -y electrodomésticos si llega la hora de las urnas- intentando controlar con la limosna general la rebeldía de los humillados transformando la felicidad en una lejana esperanza celestial, mientras se aniquila el prodigio de la vida.

Por eso rechazamos, y por eso combatimos, esta política económica que favorece a las grandes empresas, entrega su petróleo, vende sus tierras y le quita pibes a los potreros.

Los desvaríos del Ejecutivo Nacional no se limitan a proponernos un tren bala, sino que omiten los derechos económicos, sociales y culturales para nuestros niños, cuando las leyes mayores ordenan al gobierno invertir en niños con el máximo de los recursos disponibles. Mandato que el Estado no cumple, que este presidente no cumple, incurriendo en deuda magna, a pesar de declarar que este gobierno dispone de casi 40 mil millones de dólares de reservas, violando sistemáticamente los derechos humanos que permiten el derecho a la vida. Sí, el hambre es un crimen.
Muchos funcionarios actuales que fueron un día progresistas de molde y que ahora contemplan con una sonrisa de Chicago la lucha de estos niños y educadores como una ingenuidad o como una antigualla. Tienen la memoria seca. No es sorpresa para nosotros, ya lloramos hace años.

A nosotros -educadores trabajadores- nos guían nombres germinales: Agustín Tosco, Rodolfo Walsh, Atilio López, René Salamanca, Germán Abdala y queremos completar sus vidas.

Lo decimos sin ambigüedades: el capitalismo inevitablemente corrompe, inevitablemente extingue la vida humana. Por eso el hambre, por eso el paco, por eso el gatillo fácil. Y tendremos que ser los trabajadores los que llevemos hasta el final “la obra de liberación, en nombre de generaciones vencidas”.

Construir una sociedad de semejantes no admite espera, porque la única materia prima no renovable son nuestros hijos: texturas del futuro. En la pizarra de los caminos los niños nos dejaron un legado: Los pibes no marchan porque son felices. Marchan por la felicidad, como “los pájaros no cantan porque amaneció, cantan para que amanezca”.

Ni un pibe menos. Con ternura venceremos.

* Discurso de Alberto Morlachetti, coordinador del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, en Plaza de Mayo, en ocasión del acto de cierre de la cuarta Marcha de los Chicos del Pueblo el 18 de mayo de 2007.

volver


* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido, citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación a La Pulseada.

BAJAR LA NOTA(18kb)