NÚMERO 46 - DICIEMBRE 2006

¡SEÑORA... LA PELOTA!
 
En el país de los barra bravas que firman autógrafos, los clubes empresas, los presidentes ricos de clubes pobres, negocios de televisión, de luchas de poder y del Todo Pasa, la pelota no se mancha. En el verdadero fútbol argentino, en el de los picados de arcos buzos y el pan y queso, el gordito que va al arco y el dueño de la pelota esperan que la Doña de ruleros se decida.

Por Javier Sahade  

Manoteé el despertador para apagarlo y junto al velador, un papel con migas de alfajor se fue al piso. Por la ventana ya entraba el adulto sol del mediodía.
El crujir de la cama, el pozo en el colchón, el pasillo, el baño, la puerta abierta y el televisor prendido que se escuchaba desde la cocina.
Pelota manchada. Amenazas a jugadores, dirigentes cómplices, miedo, derrota, tapa de diarios, ladrillos mísiles, hinchas guerreros, borrachos del tablón, patovicas, tetra, droga, La 12, La 14, La 22, La Guardia Imperial, La Pandilla, Madonna Quiroz, Rafa, Alan, Volador...

El pan de ayer todavía estaba blando. Agarré dos flautitas unidas en las puntas y las corté al medio. De la heladera, huevo duro en rodajitas, cuatro fetas de jamón y cuatro de queso y un poquito de mayonesa. Me senté a la mesa. El diario abierto que alguien había dejado en Negocios, Policiales o Deportes ... Da igual.
Partidos suspendidos, campeonato de asteriscos, encendedor en la cabeza de un línea, gases lacrimógenos, hinchadas divididas, lucha de poder, cordón policial entre dos camisetas iguales, gases lacrimógenos, disparos a quemarropa, uniformados sonriendo, uniformados gatillando, uniformados sonriendo y gatillando, uniformados gatillando sonriendo, futbolistas peleando con policías, policías reprimiendo, policía disparando, futbolista baleado, futbolista ensangrentado, ex futbolista en el hospital, Futbolistas Argentinos Agremiados, ¿Futbolistas Argentinos Agremiados?

Con un vaso lleno de gaseosa, me senté frente a la tele. Las patas en la silla de enfrente, el vaso transpirado sobre los clasificados y el resto del diario abierto. El primer bocado del sanguche y la lluvia de migas sobre Judiciales, Sociedad, Política o Deportes ... Da igual.
El Señor de Los Anillos. El señor del anillo. Todo Pasa. 27 años. Lo dice el 10: “Es demasiado mafioso para irse”. Defensores, secuaces, cómplices, custodios, socios, aduladores: “El Vice del fútbol mundial”. Detractores, arrepentidos, denunciantes, opositores: “Se hace todo lo que él diga”. Meiszner, Muñoz, Alegre, Savino, Domínguez. Gamez, Heller... Gamez, Gamez, Gamez y... Gamez. Macri, Di Zeo, “¿Quién? No lo conozco”, risas, golpe de Estado, Kirchner, Los Fernández, “Los Muchachos Veronistas”.

Miré la hora en el reloj de la pared, encima del tele y me serví más gaseosa. Último bocado del sanguche, ya sin huevo, sin queso, con jamón y mayonesa. Las patas en la otra silla, la ventana de la calle abierta, el canillita voceando: ¡Olé, Clarín, Página, La Nación, Crónica, El Día, Hoy...! Da lo mismo.
Debut del juvenil Piatti en Estudiantes. Gol de cabeza de Piatti. Triunfo en el quinto minuto de adicional. Remera al aire de Piatti, corrida viboreante del Cholo, búsqueda de Piatti en la tribuna vacía, la familia ausente, el hincha ausente; Acassuso campeón de la C, sólo los jugadores festejan en la cancha de Urquiza. Boca a Jujuy... ¡Por fín!. Sólo socios, sólo unos pocos, huecos, silencios, tablones aireados, sin aliento, sin clima, sin vida, sin recaudación.

Volví a la pieza. Recién ahí levanté el velador del piso. Agarré unas medias, las blancas con las tiritas negras de siempre, las zapatillas de lona y volví al comedor con un buzo en un mano y un alfajor en la otra. Abrí la puerta de casa masticando y me fui.
¿A dónde? ¿Hacia dónde vamos? Los inadaptados de siempre, la violencia del fútbol es la de la sociedad, dirigencia hipócrita, “esto le hace muy mal al fútbol”, quita de puntos, derecho de admisión, dirigentes corruptos, AFA rica y clubes pobres, presidentes ricos de clubes pobres, fútbol negocio, fútbol manchado, fútbol sospechado, partidos arreglados, incentivación, soborno... Pelota y plata, casi las mismas letras.

Llegué con el buzo todavía en la mano y el gusto a chocolate en la boca. Saludé. Marcos, hacía jueguitos, el Flaco le tiraba coquitos, El Colo elongaba; El Enano se cagaba de risa de no sé qué; El Pitu y el Chino acomodaban las bicis detrás del arco, Fer comía semillitas solo y Julito, se acomodaba la camiseta nueva de la Selección dentro del pantalón, se subía las medias hasta las rodillas y se limpiaba los botines con saliva mientras relojeaba qué hacían con su pelota. Caminé hasta donde estaban las bicis, puse el bolso del Colo en el piso, caminé diez pasos y tiré mi buzo en donde tenía el pie. Me paré en el arco. Creo que fue Julito, que es de quebracho, el que me pateó apenas arrancó el partido. No fue gol, claro, se fue por arriba. Yo, levantando los brazos, no llegaba. Tan alta fue que pasó el paredón de la Vieja María. Creo que fue El Chino el que se trepó primero. Le hice piecito y se puso a palmear. Después palmeó Fer y enseguida éramos varios los que pedíamos la pelota... Palmeando, sí... Ya somos varios que aún la pedimos.


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