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NÚMERO
45 - NOVIEMBRE 2006
GRACIAS
“Los pueblos están dispuestos a exigir lo que los omnipotentes del mundo
no nos brindan: un planeta con paz, justicia y verdad”.
A ese pueblo, representado en miles de personas que participaron en los actos de homenaje a nuestro querido Carlitos, le decimos gracias por haber levantado los ideales que Cajade fue sembrando a lo largo de su vida. Gracias por esa forma de pensar y de sentir siga viva. Gracias porque “esa vida se hace fruto cuando la regales” y ese regalo tiene un destinatario: los niños.
Empezamos la semana de homenaje cumpliendo un sueño conjunto de Carlitos y de los pibes: que El descansara entre los suyos, entre aquellos por los que “regaló” su vida. Y para ello la marcha participativa de la comunidad, donde reinó la alegría, donde la murga puso el color y calor, el cielo se abrió y el sol brilló. Rezamos, cantamos, pensamos, lloramos, el espíritu se elevó y se palpó que el Cura estaba con nosotros. Y si bien todos los pibes estuvieron ahí al lado de su papá, la síntesis fue de Marcelito Santillán, que con su carta nos mostró que un mundo mejor es posible, donde el amor reine para todos.
La ermita recibió a quien siempre estuvo en ella, a quien la constituyó en el centro espiritual del “Hogar”… Y en ella trabajaron muchas manos y hasta el último momento para permitir que la mejor belleza que el hombre pueda crear, recepcionara a nuestro dilecto hermano. Y allí se ratificó la vocación de Carlitos expresada en la frase que lo contiene: “Dejen que los pibes vengan a mí”. Por ello, también gracias.
Y fueron muchos los momentos de esta semana, como también fueron muchas las personas que se dieron cita para recordar vivamente a Cajade. A ellas, gracias. Gracias a la sencillez de Marito Ramírez, que nos habló desde su amistad y como compañero de ruta; a Rosa Bru por sus recuerdos como compañera de luchas, a la hermosa Martha Pelloni por su coraje compartido; al Fiscal Cañón por sus luchas en pro de los derechos relegados y también para vos, Anita Cacopardo, por la hermosa entrevista que nos regalaste. Y a todos los que estuvieron en la Sociedad Ondontológica para escucharlos decir sus vivencias junto al entrañable Carlitos.
Luego el canto nos volvió a reunir... Y allí, en esa forma de decir, también estaba Cajade. Y como final, en ese hermoso Teatro Argentino, te volvimos a ver, a escuchar... La imagen te puso presente, como realmente estás. Por ello también, gracias.
Y el viernes, en el homenaje central de todos aquellos que en la provincia luchan por los derechos de los niños, nuevamente tu presencia en imagen y más de mil personas aplaudiéndote de pie por tus ideas, tu coherencia, tu vida. Y los reconocimientos a otros compañeros de lucha y de camino: Marta Pelloni, Rosa Bru, el flaco Morlachetti, Juan Pablo Cafiero, Víctor de Gennaro, Estela Carlotto. Quienes participaron se quedaron a discutir, a intercambiar ideas, porque es posible alcanzar un mundo como el que vos soñaste. Por ello, gracias.
Y estuvimos donde vos sostenías tu agenda, sí, en el Santuario. Y allí tus hermanos sacerdotes te recordaron. Vivo, como estás, así entre nosotros. Ese fue y es tu corazón, tu lugar, tu paraíso. Por ello, gracias.
Nos mostramos ante la comunidad. Allí los pibes y los educadores, junto a otras obras de la ciudad que regalan su vida por los pibes, dieron a conocer los ideales y las concreciones alcanzadas en tantos años de lucha. Y se reunió la comunidad que tiene a Dios como norte de nuestras vidas... Te celebramos ecuménicamente. Con tus amigos de otras religiones, con tus amigos sacerdotes, con todos aquellos que sostienen que un mundo más justo es posible. Por ello, gracias.
No podrían faltar los amigos, por eso la peña. Luego de encuentro, de canto compartido, de zambas y chacareras, de empanadas y vino. Y todos fueron uno. Sabemos que los viste a los pibes deslomándose para que todo fuera perfecto. Por ello, gracias.
Y nos volvimos a juntar el domingo, para rezar, para estar junto al Padre y a vos. Tus amigos sacerdotes te recordaron y nos dieron ánimos para seguir por la huella profunda que nos dejaste junto con las herramientas para que podamos transitarla con confianza. Por ello, gracias.
Sin duda que nos olvidamos de mucha gente que estuvo junto a nosotros en esta semana tan intensa, tan rica, tan nuestra. A todos, gracias.
Los pibes y educadores del Hogar del padre Cajade
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