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NÚMERO
34 - SEPTIEMBRE 2005
El acorazado de bolsillo
LITERATURA A TODOS LOS RINCONES DE LA CIUDAD
El primer número salió en marzo del 2003, con apenas una tirada de cien ejemplares. Actualmente van por el número 13 y se imprimen 500 números. A pesar del tamaño de bolsillo, en la revista se incluyen poemas, cuentos cortos y letras de canciones, más textos de autores jóvenes e inéditos. El grupo se amplió, los proyectos se multiplicaron y la revista, siempre gratuita, llega a los lugares más insólitas de la ciudad.
Por Ramón D. Tarruella
Todos los países poderosos, en la época de las guerras mundiales, conservaron en su flota algún acorazado escondido. Se trataba de buques pequeños con gran velocidad y poder para asestar los golpes más efectivos a las flotas enemigas. Los acorazados solían utilizarse en situaciones de bloqueos, ya que los países tenían neutralizadas sus fuerzas.
Para los editores de la revista “El acorazado de bolsillo”, la literatura reúne condiciones muy parecidas a estos buques de emergencia. La literatura es poderosa, aunque se presente en formatos pequeños y resulte acosada por el poderoso mercado literario. De ahí el nombre de la revista, de tamaño de bolsillo, editada desde principios del 2003, que ya va por el número 13, con el formato artesanal de siempre y la misma variedad literaria.
La guerra como telón de fondo
A los días de que las tropas norteamericanas invadieran Irak, en marzo del 2003, la revista “El acorazado de bolsillo” salía a la calle por primera vez. Del número debut se publicaron cien ejemplares, financiados por los mismos editores.
El programa de radio “El sueño del pibe”, en FM Récord, los jueves de 22:30 a 24, fue el embrión de la revista. Se emitieron sólo cinco programas y luego de esa experiencia, Mónica Gómez, Juan Manuel Rossi y Raúl García Torres comenzaron a idear una publicación gráfica, barata y artesanal. Otra manera de divulgar literatura en la ciudad.
Durante tres meses se juntaron los domingos a la tarde a diseñar la revista, pensando y discutiendo su contenido. Lo que se confirmó de inmediato, por unanimidad, fue la tapa. Osvaldo “Tito” Francesconi, de 75 años, les acercó un dibujo, en blanco y negro, artesanal también, que definió el estilo de la revista.
El primer número incluyó un variado cancionero, el tango “Fangal” de los hermanos Expósito y Discépolo, “Utopía” de Serrat, un texto de Julio Cortázar y un poema de Jorge Luis Borges. Y el dibujo de “Tito” Francesconi en la tapa.
Sin embargo, la realidad política alteró las iniciativas de los editores de la revista. En repudio a la invasión de las tropas imperialistas de Bush a Irak, decidieron hacer un número especial. Editaron unos cincuenta ejemplares y menos páginas que el número debut.
“La literatura, a través de los tiempos, ha proporcionado testimonio de que lo que sucede en el interior del hombre y en las sociedades ante algunos hechos sumamente trascendentales como la guerra”. Con esas palabras se explicaba el motivo de la edición del número especial que incluyó un poema de Miguel Hernández, un relato de Jorge Luis Borges, nuevamente, y una imperdible definición de la guerra según el escritor norteamericano Ambrose Bierce, del libro “Diccionario del diablo”.
Si bien la edición de un número especial surgió ante la urgencia provocada por la guerra, la idea se adoptó como parte de la identidad de la revista. “El acorazado de bolsillo” ya lleva cinco números especiales, de los más diversos y originales temas.
A la edición sobre la guerra, le siguieron un especial sobre la G, centrado en tres autores: Juan Gelman, Eduardo Galeano y Oliverio Girondo. En la editorial se explicó la caprichosa elección; un texto donde predominaban palabras comenzadas con G. Luego editaron una selección de poetas franceses, en un especial titulado “El acorazado maldito”, que tenía versos de Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, Baudelaire y Artaud.
Los otros dos especiales fueron sobre autores mujeres y un “acorazado laberíntico”, con textos de Borges, Cortázar y García Lorca, entre otros. Otra vez Borges y Cortázar… “Es difícil no elegir a esos autores”, justifica Mónica Gómez.
La literatura en los hospitales
La revista, desde el primer número, se planteó la gratuidad como premisa inmodificable. “La literatura es para todos, y por eso decidimos llevar la revista a todas partes, a los lugares más insólitos”, explica Juan Manuel Rossi, de 27 años, fundador y uno de los editores. La revista se puede conseguir en la mayoría de las librerías platenses, como Rayuela o El Aleph, y en la fotocopiadora donde se hace la revista que, a cambio de publicidad, le permite abaratar costos.
Si bien los números se agotaban, los responsables de la revista decidieron ampliar aún más su distribución. Y así llevaron los números, en mano, a los que esperaban en las paradas de colectivos, a los playeros que trabajaban de noche, a los repartidores y los cocineros de las casas de delivery.
“Un sábado a la noche, estábamos en casa -recuerda Juan Manuel- y decidimos llevar la revista a la guardia del Hospital San Martín. Había unas veinte personas esperando hacía mucho tiempo, y la comenzamos a repartir”. Las personas recibían los números en silencio, casi sin prestar atención. “Sin embargo, cuando nos íbamos -agrega Juan Manuel- vimos unas cinco personas leyendo la revista”.
Si bien se puede entender que las personas que esperaban en el pasillo de un hospital, un sábado a la noche, no tengan intenciones de leer versos de Gelman o de Borges, que suceda algo parecido o quizás peor con maestros y profesores puede resultar frustrante. “En la cola del ingreso a la docencia, en 1 y 57, repartimos la revista a unas treinta o cuarenta personas -cuenta Mónica Gómez-. Cuando volvimos a las tres horas, había unos diez números tiradas en el piso. Yo me encargué de levantarlas, claro”.
Distinto fue lo que les pasó en la casa de empanadas de 19 y 59. La primera vez dejaron diez números en el mostrador. “Al otro mes -explica Mónica-, la encargada nos dijo que no podíamos dejarlas porque el dueño las tiraba. Y cuando nos íbamos, uno de los cocineros nos llamó desde la puerta del costado, sobre calle 59, y nos pidió que le dejemos a ellos la revista, que ellos la leían”. Así es que ahora llevan la revista directamente a la puerta lateral, donde los cocineros y los repartidores disfrutan de la literatura para todos.
Juan Manuel trabaja en una carpintería, en 2 y 81, a pesar de su título de maestro. Cada vez que sale con la camioneta por trabajo, lleva ejemplares para repartir en los lugares donde le parece oportuno. “Una vez venía de ajustar un portón; eran las cuatro de la tarde y pasé por la esquina de 1 y 65 donde siempre hay una prostituta parada, esperando. Paré con la camioneta y le di un número. Ella me agradeció y me pidió una más para su hermana”.
Nuevas ideas, nuevos integrantes
Mónica Gómez, de 34 años, es maestra en dos escuelas, una de Los Hornos y otra ubicada cerca de 1 y 60. Ella conoce lo poco que leen los chicos. Por eso cuenta orgullosa la aparición de dos nuevos integrantes de la revista: Marcelo de 16 años y Nicolás de 15. A ellos se le suman Raúl, a punto de recibirse de periodista; Lucio, músico y paseador de perros; Romina, profesora de grabado y pintura; Javier, abogado, y Nicolás, estudiante de música y empleado en un cyber.
En los últimos números, sus integrantes procuraron que todos participaran en la elección del contenido de cada revista. “En los primeros siete números -recuerda Juan Manuel- yo elegía el contenido según mi criterio. Hoy en día la selección es mas horizontal. Para el especial de mujeres, les pasé libros de mi biblioteca para que elijan”. Cada uno se encarga de un rubro, por ejemplo, elegir canciones de folklore o de tango.
En estos días salió el número 13, con el mismo tamaño, su diseño artesanal y la variedad en su contenido. Los editores convocaron, hasta el 26 de septiembre, a un concurso de poesía. Los poemas elegidos serán publicados en un nuevo número especial.
Después de las elecciones de octubre, saldrán a pegar afiches con la leyenda: “Ahora estás leyendo el afiche y te acordás: del libro que más te gustó, de que un día quisiste escribir y que hace mucho que no leés buena literatura”.
Los proyectos y las ideas continúan renovando al grupo y a la idea, coherente, de llevar la literatura a todos los rincones de la ciudad.
* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido,
citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
a La Pulseada.
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