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NÚMERO
33 - AGOSTO 2005
La historia
de Pocho Lepratti
EL ANGEL DE LA BICICLETA
Fue muerto durante las violentas jornadas de diciembre de 2001.
Organizaciones populares de todo el país lo reivindican como
un icono de resistencia y solidaridad. Este joven de gestos tímidos
y mirada limpia, cuyo rostro se reproduce hoy en remeras y pancartas,
enseñó a cientos de chicos de la periferia rosarina
a confiar en sí mismos y a comprometerse con el otro. La
Pulseada estuvo en la casa donde vivió y dialogó con
quienes crecieron a su lado y lo acompañaron en la militancia.
Su vida. Su muerte. Su proyección.
Por Camilo Zaffora
Rosario es la
segunda ciudad más importante del país después
de Buenos Aires. Fue uno de los destinos principales de la inmigración
europea durante el siglo XIX. Al recorrerla se percibe ese ritmo
cosmopolita típico de toda gran urbe. Tráfico intenso,
colectivos repletos, oficinistas y universitarios enchufados a sus
celulares. El río Paraná domina el paisaje de la ribera.
A sus orillas se ubica la zona céntrica donde se desarrolla
la mayor parte de la actividad política y económica.
Y más allá se aglutinan barrios de trabajadores y
villas de emergencia que concentran el grueso de la población.
El Ludueña es uno de estos barrios.
Es común encontrar en paredes del centro una inscripción
en aerosol: "Pocho vive". Se refiere a Claudio "Pocho"
Lepratti, asesinado por la policía santafesina en diciembre
de 2001. A medida que el micro se acerca al barrio Ludueña,
las pintadas con su nombre se incrementan. Cerca de su casa, frente
a una plaza, la pared de la escuela está cubierta por murales
en su memoria. Se ve la imagen de un muchacho de barba y melena
despeinada, con alas de ángel, andando en bicicleta. Y una
frase que ocupa casi toda la cuadra. La que él gritó
subido al techo del comedor escolar donde trabajaba, segundos antes
de recibir el disparo que lo mató: "Dejen de tirar que
hay pibes comiendo".
El Santo
de Ludueña
"El Ludueña nace con los ferrocarriles. Cuando cerraron,
la gente empezó a armar ranchos a los costados de las vías.
Ahí nace la villa". La que habla es Natalia Martín,
del centro comunitario bautizado como Bodegón Kultural "La
Kasa de Pocho". Al cruzar una reja y atravesar un pasillo angosto
entre viviendas precarias, se arriba a un patio de tierra repleto
de niños. Detrás de ellos hay una construcción
de material de tres habitaciones con un cartel colgado en la puerta.
Es la casa de Pocho.
"La villa existe porque no hay trabajo. La gente vive sin pagar
la luz. Las condiciones en que viven, en casas de cuatro chapas
que se vienen abajo, son porque la gente económicamente no
tiene nada", explica Emilio Abecasis, otro de los integrantes
del Centro, y prosigue: "los que viven acá son o changarines
o jubilados municipales, y mujeres que laburan con los planes asistenciales".
Claudio Lepratti llegó a Rosario mientras acontecían
los primeros saqueos que terminaron desalojando a Alfonsín
de la Presidencia. Había nacido en Concepción del
Uruguay en febrero de 1966... El mayor de seis hermanos de una familia
de trabajadores rurales. En 1986, luego de abandonar la carrera
de Derecho en la Universidad de Santa Fe, ingresó como seminarista
en el Instituto Salesiano de Funes. En el 89 dejó el seminario.
"Él venia acá los fines de semana y se daba cuenta
de que no alcanzaba. Pidió permiso a los salesianos para
venir a instalarse y estar más con la gente. Y la respuesta
fue que ya iba a tener tiempo para laburar en los barrios. Entonces
les dijo que la gente no puede esperar", recuerda Natalia,
y agrega: "él había hecho votos de castidad y
pobreza que respetó toda su vida. El único que no
mantuvo fue el de obediencia".
Empezó coordinando talleres para niños y dando clases
de Teología junto con el Padre Edgardo Montaldo, un cura
tercermundista que organizó las comunidades eclesiales de
base en los setenta. "De a poco empieza a trabajar con pibes
con problemas de adicciones. Comienzan a juntarse a comer guiso,
o a matear. Siempre la comida era la excusa", cuenta Natalia.
"Después sale la idea de organizar campamentos, y ahí
se ve la necesidad de formar un grupo y hacer actividades".
Para el año 2001, su esfuerzo había impulsado la creación
de la Coordinadora Juvenil de la Vicaría Sagrado Corazón
del barrio Ludueña, que nucleaba a siete grupos de adolescentes.
Entre ellos "La Vagancia", que él fundó
en 1994. Además, era un activo militante gremial de ATE.
Todos los días atravesaba la ciudad en bicicleta por la avenida
Circunvalación hacia su trabajo. Era ayudante de cocina en
la escuela 756 del barrio de Las Flores.
Claudio Lepratti fue uno de los siete muertos en Rosario durante
la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001. El único
procesado fue el agente de la policía provincial que le disparó.
El oficial Estéban Velázquez fue condenado en agosto
del año pasado a catorce años de prisión. Pocho
era un trabajador de perfil bajo. Desde su fallecimiento se convirtió
en un mito. Tenía 35 años.
"A pocho
no lo mataron, lo multiplicaron"
El Bodegón Kultural "La Kasa de Pocho" se inauguró
a mediados del 2004 por iniciativa de ex integrantes de "La
Vagancia", el primer grupo juvenil que él formó.
Pero antes tuvieron que pasar por una etapa dolorosa. Tras los primeros
actos en reclamo de justicia por su muerte, los chicos dejaron de
juntarse. "Con ese asesinato generaron mucha confusión
y muchísimas preguntas: quién fue, cómo sigue
todo esto, qué fue lo que se cayó. Nadie entendió
que había pasado". Luego del duelo, en junio de 2002,
los que querían seguir decidieron retomar el trabajo barrial.
"En ese momento dijimos "La Vagancia" ya fue, vamos
a armar otra cosa", recuerda Lucas García, que con 23
años es uno de los veteranos del grupo. El proceso culminó
con la apertura del centro. "Esta era la casa de él",
aclara Emilio, "cuando lo matan nosotros decidimos ocuparla,
empezar a trabajar acá adentro. La familia, los sucesores
de la casa, estuvieron de acuerdo".
Es una tarde
soleada de sábado, y por la ventana abierta se escucha el
griterío de los chicos. Están participando de un taller
de inventos coordinado por estudiantes de química de la Universidad
de Rosario. Es una de las actividades que promueven. "Hay talleres
de cine, de educación popular, una revista, está la
biblioteca y tenemos el proyecto de la radio comunitaria".
La murga infantil que fundaron generó un debate interno en
el grupo. "Se está planteando trabajar con pibes de
edad mediana, porque para los chicos hay muchas actividades. El
problema -explica Natalia- es cuando se hacen adolescentes. Es más
difícil definir qué cosa hacer a esa edad, además
empieza el tema de la droga y el choreo. Tiene que ver con lo que
genera la falta de trabajo. Es más fácil ir y comprarte
una bolsita y darte vuelta un rato que ponerte a pensar qué
hacer con tus problemas y cómo resolverlos". Y concluye:
"había unas pibitas que venían juntas a la murga,
que a los doce dejaron de venir. Hoy están choreando, embarazadas".
Emilio retoma: "por la experiencia que tenemos, sabemos tirar
una actividad para que se enganchen los chicos. Pero con los adolescentes
no es tirar una actividad. Es meterle cabeza, es hacerte mierda.
Por ahí lo que propusiste no les interesa, aunque te venden
que sí. Y tienen razones para hacerlo porque en la escuela
les dicen: esto se hace así y punto. No le pidas al pibe
que sea creativo".
Emilio define
lo más importante que le dejó Pocho: "Elegir.
Es un universo chiquito el de las posibilidades. Yo apuesto a comprender
la posibilidad. La elección no es no comprar la bolsita de
poxiran, sino organizarse, juntarse y hacer cosas antes de tener
la bolsita adelante. Es decidir la vida que vos querés antes
de estar entre la espada y la pared y tener que elegir entre tu
vida y la de un vecino. Ahí ya no decidís nada".
Lucas interviene: "Por el lado de mi familia, toda la vida
fui vendedor ambulante. Los parientes míos que no son milicos
son vendedores ambulantes, y se gana bien. Ninguno terminó
el secundario. Yo lo hice, y voy a seguir Comunicación Social.
Además del laburo en la casa, estoy con el proyecto de una
fábrica de pastas frescas para el barrio. Lo que Pocho me
dejó es estar bien adentro tuyo; recién ahí
estás en condiciones de ayudar a los demás. Ojalá
los pibes a los que les estoy mostrando otras posibilidades también
puedan zafar".
Atardece. Lucas
camina hacia la parada del micro. "Acá a tres cuadras
vive uno de los narcos más grosos de Rosario", dice
mientras señala una calle de tierra: "es un barrio complicado.
Cuando Pocho vivía acá, como estaba todo el día
afuera, le desvalijaban la casa cada dos por tres, pero desde que
lo mataron -concluye-, nunca mas entró nadie".
CANCIÓN
PARA NO MORIR
Pocho es el inspirador de un tema del artista solidario por excelencia
de la música argentina. Leon Gieco conoció su historia
hace unos años y se sensibilizó con los reclamos de
justicia. "Una vez que fui a tocar a Rosario, unos meses después
de la caída de De la Rúa, me llamó la atención
que había pintadas en las paredes de bicicletas con alas.
Me contaron que eso era por Pocho Lepratti, que andaba en bicicleta,
y esa noche le dediqué el concierto", recordó
León en un reportaje reciente publicado en Página/12.
En febrero de 2004, tras un recital en la ciudad de Colón,
el músico prometió a Celeste Lepratti escribir una
letra en homenaje a su hermano.
Tres meses después, el demo de "El ángel de la
bicicleta" ya estaba circulando entre personas y organizaciones
allegadas al militante nacido en Concepción del Uruguay,
y se incluyó en la banda sonora del premiado documental "Pochormiga",
del rosarino Francisco Matiozzi. Gieco remarcó su convicción
de que "la canción tiene que empezar a funcionar cerca
del lugar donde fue compuesta. Y la cosa es recíproca: ahora
que estamos haciendo el clip de este tema, ellos nos ofrecieron
imágenes del vídeo, que vamos a utilizar". "El
ángel de la bicicleta" tiene como invitados al cantante
y al bajista del grupo de cumbia villera Los Pibes Chorros y a David
Kemper, baterista de Bob Dylan, una combinación sólo
posible con León Gieco de por medio. El tema fue elegido
como primer corte de difusión de su nuevo disco, "Por
favor, perdón y gracias", que está a la venta
desde el mes pasado.
Semanas atrás, los transeúntes que pasaban por calle
12, se sorprendieron al ver a León vestido de Presidente
de la Nación pintando con aerosol una bicicleta con alas,
seguido de cerca por las cámaras del director Santiago Pueyrredón.
El videoclip fue filmado en las inmediaciones del Palacio Municipal
de La Plata. El cantautor interpreta a un primer mandatario que
dice la verdad, cuyo discurso no encuentra ningún destinatario.
En la ultima estrofa de la canción declara "cambiamos
ojos por cielo / Sus palabras tan dulces, tan claras / Cambiamos
por truenos / Sacamos cuerpo, pusimos alas / Y ahora vemos una bicicleta
alada, que viaja / Por las esquinas del barrio, por calles / Por
las paredes de baño, y cárceles / Bajen las armas!!
Que aquí sólo hay pibes comiendo". Que así
sea.
¡POCHO
VIVE!
El primer libro editado por la Biblioteca Popular Pocho Lepratti,
presentado el 10 de marzo pasado en la casa del barrio Ludueña,
lleva por título "¡Pocho Vive! El emprendimiento
surgió de una convocatoria abierta de textos sobre Pocho,
sin limitaciones de género o estilo. Los fondos para la impresión
provinieron de la Asociación del Magisterio de Santa Fe y
de la Municipalidad de Rosario.
El libro fue dedicado a la memoria de Orlando Lepratti, su padre,
fallecido en diciembre del año pasado. Sufrió un ataque
cardíaco pocas horas después de los actos por el tercer
aniversario de la muerte de su hijo.
A lo largo de 200 páginas conviven crónicas y ensayos
sociopolíticos con poemas y palabras de afecto. Entre los
autores se encuentran el periodista Hernán López Echagüe,
su amigo y dirigente de ATE Gustavo Martínez, y alumnos de
la escuela del barrio Las Flores donde trabajaba. De los mil ejemplares
impresos, quinientos fueron entregados a organizaciones, entre ellas
la Biblioteca Popular H. G. Oesterheld de La Plata, ubicada en calle
57 número 1315 entre 21 y 22. Para consultar horarios e información
escribir a bibliotecaoesterheld@hotmail.com
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* Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido,
citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación
a La Pulseada.
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