NÚMERO 30 - MAYO 2005

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A 40 de los '60

Fue una reedición de lujo. En la Facultad de Bellas Artes de La Plata, confluyeron otra vez Andrés Rivera, José Luis Mangieri, Roberto "Tito" Cossa, Carlos Gorriarena y Fernando "Pino" Solanas. De lujo, aquella misma mesa redonda de noviembre del '65, en la que estuvieron los por entonces también jovencitos Juan Gelman y Alberto Fernández de Rosas. Había sido organizada por la revista cultural La Rosa Blindada, y espiada por agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense (que actuó desde 1957 hasta el '98).

El informe que elaboró aquel noviembre el agente H 1 de la DIPBA, fue la excusa para que la Comisión Provincial por la Memoria -encargada de desclasificarlo- los volviera a reunir, 40 años después, en el mismo lugar, ahora Facultad, y también a sala repleta.

El historiador platense Sergio Pujol fue uno de los presentes de la charla reeditada, y es palabra autorizada en el tema... La Década Rebelde, la del '60 es, más que un libro, su fresco sobre aquella década. A continuación, se suma a esta tercera mesa redonda en letra de molde para recordar sus días como niño de los sixties platenses y reflexionar sobre los debates de ayer que se retoman hoy, en otra Argentina, la que inicia el nuevo siglo con muchas tragedias y algunas esperanzas.

"Asunto: Mesa Redonda en Bellas Artes organizada por la revista La Rosa Blindada.
Siendo las 20hs se iniciaron las deliberaciones de un animado diálogo entre la representación de la revista y aproximadamente 170 concurrentes de ambos sexos en su totalidad pertenecientes al medio universitario, pudiendo diferenciarse su ideología en 150 de orientación marxista en sus distintos sectores en que esta ideología se divide, y 20 de orientación peronista debiéndose establecer que estaban integrados en su totalidad por los alumnos de las escuelas de adoctrinamiento peronista (...) Se puso en evidencia la profunda divergencia que existe entre los dirigentes de tendencias revolucionarias del peronismo y los de ideología marxista. (...) Concretamente se pudo advertir que los representantes pretendían que su calidad de intelectuales, palabra que repetían continuamente, les impedía escribir libros y poemas a la altura del nivel medio del pueblo, argumentando que su producción teatral era para el consumo de las clases medias y media superior y no para la mayoría pero que estaban dispuestos a ofrendar sus vidas cuando estallara el movimiento revolucionario cuya inminencia nadie dudaba. (...) Fue languideciendo la discusión tras tres horas y media de contienda política (...) sin llegarse a un advenimiento se declaró levantada la sesión.
Firma: H1, Departamento Búsqueda. Noviembre 4 de 1965 para el Departamento A. A sus efectos". (extracto del informe de la DIPBA desclasificado por la Comisión Provincial por la Memoria, leído en forma textual como prólogo de la mesa redonda reedición 2005).

"¿Te acordás lo que dijiste ese día?", preguntó frente a un auditorio llenísimo, de izquierda a derecha a cada uno de los integrantes de la mesa en Bellas Artes, el periodista Martín Granovsky en su papel de moderador.

"Estoy casi estupefacto porque 40 años pesan", arriesgó con su tono monocorde el escritor Andrés Rivera. "Yo mantuve a lo largo de esos azarosos 40 años, relación con Tito Cossa, con José Luis Mangieri y muy esporádicamente con mi amigo Gorriarena. Nos conocimos muy jóvenes. Creo que esa noche conversamos acerca de lo que Jean Paul Sartre llamó el compromiso del intelectual".

-No, por supuesto que no me acuerdo nada; no tengo una memoria tan puntual- lo secundó el cineasta Fernando Pino Solanas.

-Bueno, yo tampoco me acuerdo nada- coincidió el dramaturgo Roberto "Tito" Cossa-. Aunque al entrar acá tuve la sensación de haber estado una vez. Al escuchar el informe del espía me pude ubicar en lo que yo pude haber dicho. Cuando habla de que escribíamos obras de teatro, el único que escribía teatro era yo. Dice que escribía para la pequeño-burguesía cosa que sigo haciendo... porque es la pequeña burguesía la que va a las salas de teatro. Lo que sí me acuerdo son cosas que mantengo como mi posición crítica con el peronismo, aunque hoy valoro la figura de Eva Perón.

-Es difícil acordarse. En esencia uno sigue buscando lo mismo, lo que puede cambiar son los modos de buscarlo- sostuvo el artista plástico Carlos Gorriarena-. En ese momento era en La Rosa Blindada, con mis amigos que sigo queriendo y en los que creo. Habíamos pertenecido al Partido Comunista y uno a uno fuimos siendo expulsados por no opinar igual.

-La Rosa Blindada- explicó José Luis Mangieri- es, antes que revista, un libro que el poeta Raúl González Tuñón escribió en el '35, en homenaje al levantamiento de los negros de Asturias. Pablo Neruda dijo "Raúl fue el primero que blindó la rosa", y efectivamente para nosotros Tuñón fue, no solamente un gran poeta, un gran intelectual, sino un gran militante, muy generoso con sus tiempos, con sus libros. Un hombre del Partido Comunista, que naturalmente el Partido de esa época aisló. En homenaje a Tuñón le pusimos ese nombre a la editorial y a la revista. Nosotros éramos: en teatro, Tito Cossa, Osvaldo Dragún, Oscar Serrino, Norma Aleandro; en plástica, Gorriarena, Carlos Alonso, Norberto Noprio; en cine, Pino Solanas, Fisherman; en narrativa, Rivera...

"La Rosa Blindada era la revista literaria más politizada de ese momento", destaca Sergio Pujol en La Década Rebelde. "Con dirección de José Luis Mangieri y Carlos Alberto Brocato, el Nº1 salió en la calle en 1964 y su director de honor fue el poeta Raúl González Tuñón. La revista arrancaba con un artículo de Galvano della Volpe sobre las relaciones entre la teoría marxista y la crítica literaria. La identificación con la Revolución Cubana era total, y entre los colaboradores especiales de la publicación llegaron a figurar John William Cooke y Ernesto Che Guevara".

-En esos años me identificaba con lo que se llamaba la izquierda, que en algún sentido sigo manteniendo- se sinceró Tito Cossa-. Es muy fácil hablar del resultado del partido, cuando el partido pasó. Había que entender el momento. Aquel año '65...

Ayer nomás
Pleno empleo, o casi... Kioscos de revistas repletísimos, tiradas inconmensurables acordes al buen poder adquisitivo. El periodismo revolucionaba formas, contenidos... Primera Plana, con un staff impecable, firmando sus notas, marcando agenda. Y otras tantísimas que junto a los diarios abarrotaban los stands de venta. Libros, libros y más libros... El Boom Latinoamericano, Eudeba, el CEAL, todos leían a Cortazar... Pasión argentina... los libros en los kioscos junto a las revistas.
La educación revolucionaba una niñez distinta a la de sus padres... María Elena Walsh hablándole y cantándole a los niños y no tan niños, con su Mundo del Revés y sus Canciones para Mirar. Mafalda, la niña que piensa como adulto crítico, Piluso el adulto que parece niño... ¡Piluso... la leche! estaba siempre servida.

¿Cómo era ser niño en los '60? se preguntaba al escribir su libro Pujol. Hoy nos responde. Él mismo fue un niño sixtie, "un conejillo de indias", dice, que debió "sufrir ese test de inteligencia tan de moda en esa época". "...Y el golpe", ése de los Bastones Largos que desbancó a Arturo Illia.

"Yo iba a la escuela 33, en 8 y 38. Hace poco descubrí que era el mismo colegio al que iba el Indio Solari, lo cual me puso contento... Del '65, recuerdo en mi casa el apoyo incondicional a Illia y la desazón por el derrocamiento. Recuerdo sobre todo la caída: yo estaba en la casa de un amigo, mi papá me fue a buscar, porque La Plata siempre fue una ciudad con más regimientos que escuelas. Había temor de que fuera a pasar algo. Mi amigo se escondió debajo de la cama, dijo 'vienen los militares' y se escondió. En mi casa eran antiperonistas sin llegar a ser gorilas en el sentido reaccionario del término. Mis viejos habían pasado el secundario y parte de la Universidad en tiempos del peronismo y tenían un recuerdo... el que tenía Tito Cossa en la mesa redonda, porque eran emergentes de la clase media argentina, universitaria en particular".

Sergio Pujol tenía seis años cuando a treinta cuadras de su casa en barrio Norte, La Rosa Blindada ponía en escena su mesa redonda: "En el '65 lo único que me interesaba eran El Zorro y Batman, pero en mi casa se vivían con entusiasmo ciertos síntomas de modernización cultural. Era un momento de mucho consumo cultural: literatura, cine, artes plásticas, era un valor agregado al que todos querían acceder. Incluso los sectores del comercio o la industria se sentían en falta si no habían leído Rayuela de Cortazar o si no había visto la última película de Michelangelo Antonioni, u ojeado Primera Plana".

¿Apocalíptico o Integrado?: "La televisión no era omnipresente como hoy. Estaban los apocalípticos y los integrados, lo decía Umberto Eco. Unos decían que la TV era nociva porque el chico era una tabla rasa sobre la que se imprimían mensajes que nos podía volver consumistas. Y me comparo con mi hijo que dentro de todo no es tan consumista. Comparados, nosotros éramos franciscanos".

Divino tesoro
¿Y los jóvenes? Jóvenes y más jóvenes se hacían ver y oír en cada rincón. Llenaban Woodstock con su flower power o las calles con su rebeldía en el Mayo Francés, y se oponían a la guerra. Aquí montaban fiesta en seis manzanas, en los happenings del Di Tella donde el arte transpiraba pop... Y la juventud en su mayoría, compromiso. Se organizaban en los barrios, y en los bares, discutían política, querían participar, había que participar. Estaban molestos política y culturalmente. Desde Puerta de Hierro, Perón observaba y conducía. Desde este lado del Atlántico, muchos esperaban al avión negro.
En México los jóvenes eran masacrados por ser rebeldes... La masacre estudiantil de Tlatelolco pasó a la historia. Y aquí, eran encarcelados. En Argentina, para el Onganiato, tener menos de 30 era un delito.

-La juventud es pasión y la teníamos. En ese contexto como joven -aclaró Pino Solanas- estaba en la izquierda. Ser joven en los '60 era estar empapado de la invasión a Cuba, la mafia que asesinaba a Kennedy y la crisis de los misiles. De la izquierda del Tercer Mundo con sede en La Habana, que quería la expansión de la revolución mundial. De Argelia, y del movimiento de descolonización africano. Era una época de resistencia de la clase trabajadora en la Argentina, obreros, familias modestas y humildes, que sintieron el profundo racismo gorila con el golpe del '55, sufrieron el primer bombardeo de la aviación civil en América Latina, es nuestro Guernica, y los fusilamientos en el '56. De ahí veníamos y luego la primera guerrilla, la de Taco Ralo. Todo eso golpea fuerte, por eso quienes estábamos en la izquierda tocados por la revolución cubana y las ideas del Che, reaccionábamos. Yo estaba convencido de que cambiábamos el mundo, como lo estuvo toda una generación que dio su vida por cambiarlo.

-Yo estuve en una mesa de café donde la discusión era si la revolución socialista iba a ser dentro de cinco años, o dentro de quince. Era un clima de efervescencia popular, de toma de fábricas, de movimientos- Tito Cossa acordó con Pino.
-Entre los intelectuales el debate era: ¿se podía ser sólo intelectual o se tenía que participar comprometiendo la obra en el cambio?- planteó Solanas.

-¿Vos Pino, qué pensabas?- inquirió Granovsky.

-En el '65 empezaba a filmar los primeros reportajes de La hora de los hornos, que es el cine como instrumento, como fusil y también como análisis de la historia. Nacía el Grupo Cine Liberación. La hora de los hornos nace para ser útil a una batalla concreta. Había posiciones muy sectarias, porque cuando se radicaliza la cuestión se sectarizan algunas posiciones. Todo se discutía. Grandes artistas, o referentes o intelectuales que respetábamos mucho radicalizaban también su posición.
-Ansiedad política. No encuentro un término mejor. Todo el mundo, en alguna medida quería participar- concluyó Gorriarena.

"Fue una época de fuertes polarizaciones- agrega Pujol-. Había una sensación de que el mundo se dividía en blanco y negro: peronismo-antiperonismo, Piazzola-Rovira, buena literatura-mala literatura, libro-TV, Borges-Sábato, Jauretche-Guido, realismo-vanguardia, tradición-modernidad. Lo que nosotros recordamos de los '60 es la punta del iceberg. Pero gran parte de la Argentina seguía con el ritmo de los '40 o '50; había una cosa muy conservadora. Sin embargo, lo dinámico es lo que emergió".

Tan distintos, tan iguales
-"No somos viejos chotos" dijo Tito Cossa. Yo lo que veo es que no son melancólicos tampoco...- provocó Granovsky.
-La nostalgia mía de los '60 es que tenía 30 años- se rió Tito Cossa-. Coincido con Mangieri en no convertir en una leyenda a esa época, porque las leyendas son frenadoras. Hoy no estamos tan mal como podríamos.

-¿Creés que vamos a estar mejor?

-Yo no era optimista hace tres años atrás- Rivera respondió por Tito-. Yo no voté a Kirchner, y me parece una figura en el menor de los casos sorprendente... El problema son los 9 millones de hambrientos que tenemos.
-Si no aprendés de la derrota, no aprendés de nada- sentenciaba Mangieri- y yo creo en aquella famosa frase de Napoleón que la victoria tiene cien madres y la derrota es huérfana... Pero creo que Kirchner es lo mejor dentro de lo posible. La historia dirá cómo le va a ir.

-Yo soy optimista- aclaraba Pino Solanas hacia el cierre de la mesa-. Hay que discriminar: Kirchner no es Duhalde y Duhalde no es De la Rúa ni es Menem. Hay que ver la historia en su movimiento complejo. No soy kirchnerista, nunca estuve afiliado al Partido Justicialista, pero tengo que reconocer que Kirchner ha torcido mucho más el rumbo de lo que nos imaginamos en abril del 2003. Si no lo hacemos, caemos en la oposición obcecada que todo lo destruye, a lo Carrió, a lo López Murphy o a lo Macri. Recordemos que en 2003 se jugaban operaciones de cambio a 10 pesos el dólar, leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Yo presido el Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional y la política de Kirchner es bastante menemista con las petroleras, pero hay que reconocerle el gesto histórico de la ESMA. Que Menem pueda ser senador y tener inmunidad parlamentaria es inexplicable. Y termino diciendo: el país no va a cambiar porque digamos "estoy con Kirchner" o "estoy contra Kirchner". Hay que acabar -dijo con el énfasis de los que viven con pasión- con la actitud de ver la historia y la política desde la grada de la cancha. Bajémonos de la grada de la cancha y entremos al campo de juego.

El auditorio estalló en aplausos.

-¿A quién le estamos diciendo todo esto?- puso paños fríos Rivera-. Escuché con mucha atención a Pino... Cuánto fervor todavía. Creemos que todas estas personas que están en la oscuridad (el público presente) están convencidos y yo voy a disentir con algunos de los fervores. Este país tiene anomia política; el mismo Solanas dio los pro y los contras. Cuando a mí me vienen a hacer un reportaje, sé que va a salir en los medios... y no quiero sumarme a la palabra de Macri, de Bullrich, a todos esos canallas, de modo que no voy a opinar sobre Kirchner. ¿Cuántos son los que hoy hacen política? Me pone muy mal. Creo que estamos perdidos... Yo me siento perdido. Si comparamos a Kirchner con Menem, puedo explicarme la indignación de Solanas, pero Solanas tiene que preguntarse ¿por qué va a ser senador el señor Menem? ¡¿Quién lo va a votar?! ¿José Luis?, ¿Solanas?, ¿Tito Cossa?, ¡¿Quién?! Yo confío en que no será senador... ¿Y si lo es? Confío que este pesimismo que me atribuyen no rebaje el optimismo de ustedes y que mañana a la mañana se pongan a trabajar para cambiar este mundo.

El auditorio volvió a estallar...

Lamiendo heridas
-Pensábamos que la historia nos estaba esperando a la vuelta de la esquina y que me perdonen las damas: como la historia es mujer, nos metió los cuernos... Y a la vuelta de la esquina estaban 30 mil desaparecidos y miles, miles de exiliados -dijo al cierre José Luis Mangieri-. La mediocridad actual de la clase política se debe a miles de exiliados de la época de Onganía, con sus hijos que se quedaron en Europa, y a los 30 mil que hubo después. Es cierto, estamos hablando de lo mismo, de esa reunión de hace más de 40 años, que es de idas y venidas.

Y tan de lo mismo hablaron que fue entendible cuando comenzaron algunos gritos, mientras muchos se iban, se preparaban a irse o ya se habían ido...

-Un minuto por favor. Yo también estuve aquí ese día. Yo también debería estar acá arriba (en el escenario) porque tengo derecho a decir mis cosas. Yo a mi manera fui protagonista ese 4 de noviembre de 1965. Y gracias a mí se realiza hoy este acto, con todo respeto, pero a mí también me pasaron 40 años y se me movieron muchas cosas en la cabeza. A mí me dijeron "andá, escuchá, y después contá". Era mi trabajo. Cuando tenía 18 años, me presenté en el Correo y el jefe de personal me preguntó qué sabía hacer y yo le contesté: "escuchar y después contar" y empecé a trabajar en el Correo, pero un día mi jefe me dijo: "por qué no entras en la Policía...".

Entonces aquella voz ya era inaudible aunque se lo podía ver, estoico, moviendo los labios sobre el escenario. "¡No le peguen, es actor!", gritaban desde atrás. "Qué mal gusto", susurraban algunas señoras mientras salían. "¡Hijo de puta! ¡Andate, botón!", insultaba el público menguante.

"Un segundo... Terminemos bien el acto. El monólogo que acabamos de escuchar fue escrito por Tito Cossa. Agradezcamos al actor. Muchas gracias a todos ustedes"... alcanzó a decir la locutora en medio del caos...
¿Cuáles son los límites entre la realidad y la ficción? ¿Existen?, quizás se preguntaron muchos... Después de todo, 40 años no es tanto.

Verona Demaestri

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