NÚMERO 30 - MAYO 2005

¿No aprendemos más?

Vaivenes de la educación

Seis de cada diez chicos menores de 13 años son pobres y tres de cada diez son indigentes. En este contexto, la escuela se ha convertido en uno de los más importantes ámbitos de contención: más de un millón de chicos reciben alimento en las aulas bonaerenses... Pero la educación se sigue deteriorando, lo que ahonda las diferencias: hay profesionales de excelencia y, al mismo tiempo, estudiantes que fracasan en la Universidad; tenemos alumnos con un nivel educativo similar al de los países desarrollados y chicos que no alcanzan el pobre nivel de los países africanos más pobres. Hablar de educación es hablar de la Argentina. Ni más ni menos.
Por Sabina Crivelli

Mediodía. El olor a guiso envuelve todo el edificio de la escuela 59. El último grupo de alumnos corretea entre la montaña de pupitres y sillas rotas que yacen en el hall central. Esperan que les llegue el turno para almorzar. "La biblioteca le cedió el lugar al comedor", señala Alejandra Giribaldi, directora del establecimiento. Y, aunque podría ser una metáfora del sistema educativo, cuando lo dice describe una situación concreta. En 122 y 604, en un predio frío en invierno y caluroso en verano, donde las paredes se caen, las puertas se cierran sin bisagras y las ventanas sin vidrios son la regla, funcionan los tres ciclos de la EGB. Y mientras no se desplome, como en tantas escuelas del país, a partir de las 11 de la mañana se sirve el almuerzo en varias tandas. De 604 alumnos del turno mañana, 580 dependen de lunes a viernes de esa comida. "La mayoría de los chicos tienen las necesidades básicas insatisfechas", dice Alejandra casi sin asombro. Por eso justifica la decisión del traslado de la biblioteca a un rincón inhabitable del edificio.

Y las metáforas del sistema educativo se multiplican. Sin ir más lejos, el Consejo Escolar tiene designadas seis personas, entre cocineros y ayudantes, pero a pesar del requerimiento de la directora, no hay bibliotecaria. "Nunca asignaron ninguna. En el 2003 mandé una nota, pero no fue suficiente. Necesitaban más detalles del barrio y de la escuela", explica desde la oficina de la dirección, que según dictaminaron los responsables de Infraestructura y Mantenimiento de la cartera educativa, está en peligro de derrumbe. "La escuela está cumpliendo una función asistencialista. Los conflictos en la cocina me llevan a que no pueda acompañar al docente en lo pedagógico", explica Giribaldi, como convencida de estar diciendo algo obvio.

Alejandra tiene 39 años y desde 2003 es directora de la escuela 59 de Villa Montoro. Vive cerca del Estadio Único y todos los días toma dos colectivos para llegar a su trabajo. "Todavía sueño con la escuela ideal y con los maestros que van a enseñar para formar personas autónomas, responsables al votar". Y recuerda los días en que jugaba a ser maestra. "Éramos muy pobres. Vivíamos en una casilla, pero mis viejos lucharon siempre y salieron adelante con el trabajo. Mi mamá limpiaba casas, mi viejo cortaba el pasto. Había días que teníamos el café con leche y nada más. Pero la educación era diferente y si bien mis padres tenían sólo la Primaria, ellos se preocuparon para que nosotros estudiáramos", cuenta Alejandra. "Yo siendo pobre me pude educar. Por eso pongo mucha esperanza en todos estos pibes".

Claro que la de su infancia era otra Argentina, la que todavía permitía la movilidad social y donde la educación era una vía de ascenso. El deterioro fue vertiginoso: en 1991 el 16 % de la población tenía las necesidades básicas insatisfechas; al concluir la década, en 1999, el número se había incrementado al 23,4 %.
Alejandra se encuentra todos los días con esas cifras: "Los chicos vienen con muchas carencias. Las madres ya están mal alimentadas en el embarazo y los nenes vienen con retrasos neurológicos. Les cuesta más aprender. Se suma que están mal nutridos, tienen la atención dispersa y muchos problemas de conducta". Además, la mayoría de los alumnos no tiene útiles. "Se los da la escuela. Las maestras deben hacer un relevamiento para entregar guardapolvos y zapatillas. Por todo eso el ritmo de aprendizaje es muy lento. Tenemos que adaptar los contenidos y fijar nuestras pautas de promoción. Hay que hacer la planificación curricular en base al conocimiento de los alumnos, y promovemos en base a eso", explica la directora.

Un 10 en desigualdad
Fernanda Silveti también es maestra pero en el colegio Cooperativo San Simón de La Plata. Desde hace siete años, y junto con otros compañeros del magisterio, da apoyo escolar en el comedor El Charquito de 52 y 162. De esta experiencia ensaya un promedio: "De alrededor de 250 nenes que pasaron por ahí, sólo dos empezaron el Polimodal. Por ejemplo, un adolescente de 15 años, de chico no aprendía y ahora comenzó la educación para adultos. El hambre lo afectó en lo neurológico. Se suma además que los nenes salen de la escuela y se van a laburar con el carro, o sea que tampoco tienen tiempo para hacer los deberes... Y también están cansados porque trabajan de noche", relata.

Silveti no puede evitar la comparación: "En el colegio privado tengo un montón de problemas resueltos. Los nenes van todos los días habiendo desayunado en su casa y se llevan las galletitas para la mitad de la mañana". Pero además, Fernanda señala las diferencias entre las escuelas estatales: "Un chico de una escuela de clase media, y uno de una escuela pobre... Ambos van a la escuela pública, pero tienen contenidos diferentes. Hay un defasaje total. Un nene de cuarto grado que va al comedor El Charquito -agrega- aprende lo mismo que uno de segundo de una escuela de clase media. Los pobres aprenden a leer y escribir recién en cuarto grado. Además, los chicos pasan de grado sin saber lo mínimo. Las maestras tienen que adaptar los contenidos a la realidad. Esas son directivas que baja el Estado", explica Silveti.

Y sobre la desigualdad educativa es la actual diputada del ARI y ex secretaria general de Cetera, Marta Maffei, quien arroja un dato alarmante: "La última evaluación de la UNESCO se hizo en base a niños de 46 países desarrollados e incluyó a varios de los llamados 'en vías de desarrollo' (Chile, Argentina, Brasil). Se demostró que, además de ocupar uno de los últimos lugares, Argentina es de todos los países evaluados el que muestra mayores niveles de desigualdad educativa", cuenta Maffei. Y agrega: "Tenemos niños y jóvenes que respondieron con el nivel educativo de Francia o de Finlandia y otros que no alcanzaron el nivel de los países africanos pobres".

Sube la cantidad, baja la calidad
Por ahora, en la provincia de Buenos Aires, la desigualdad educativa no parece tener solución a corto plazo. No, por lo menos, desde la cartera educativa. Según Adriana Puiggrós, asesora del Director General de Educación Mario Oporto e investigadora principal del Conicet, "desde el punto de vista pedagógico no está tan mal el primero y el segundo ciclo". Y por eso explica que en los niveles iniciales de la EGB la Provincia trata simplemente de mejorar la retención. "De hecho tenemos como meta principal 'Todos a la escuela'. Pero lograr la retención no quiere decir que el chico llegue a la escuela sino que pueda permanecer, y ahí hace falta una política social que acompañe. No puede depender solamente del sistema educativo. Tiene que haber una política económica que permita que las familias se sostengan organizadamente. Y sostengan a sus hijos en la escuela. Es una cuestión muy compleja", aclara Puiggrós.

Un dato para no perder de vista es que desde la reforma educativa hay un millón de alumnos más en el sistema educativo bonaerense. Y no hubo un crecimiento demográfico importante en la provincia. Lo cual se traduce en que hay más pobres que van a la escuela. Sin embargo, también reconocen desde la misma cartera educativa provincial que "un chico que pasó por la escuela hace 10 años sabe más que su hermano que pasó el año pasado por la misma escuela y con la misma docente", ejemplifica Jorgelina Seminario, directora de Planeamiento de la Dirección General de Educación. Pero Seminario no se anima a precisar las causas de esta enmarañada realidad del sistema educativo provincial que contiene al 38,7 % de los alumnos argentinos.

Y lo cierto es que la educación parece estar entre las prioridades del gobierno bonaerense. Basta sino echar un vistazo al presupuesto de la provincia. La tercera parte se destina a educación. Y el 90 % de ese monto se utiliza en los sueldos de los docentes.

Pero a la hora de definir políticas, Adriana Puiggrós encuentra que la falencia más grave de la que puede hacerse cargo el sistema educativo está en el nivel medio: "Hay que articular el tercer ciclo con el Polimodal. Tenemos que hacer modificaciones en los planes de estudio para que tengan una continuidad. La deserción fuerte se produce alrededor de los 15 años. Y ahí tenemos que poner muchas becas. Hay que restablecer articulaciones con el trabajo. Es decir, debemos buscar formas para que el que está trabajando, también pueda seguir estudiando".

Primero la primaria
"Para achicar la desigualdad lo que hay que fortalecer con todo desde el Estado es la primaria. No sirve fortalecer la secundaria si la primaria fue poco desarrollada porque así se colabora con la desigualdad social", asegura Dora Riestra, que es doctora en ciencias de la educación e investigadora en la Universidad Nacional del Comahue. Desde su punto de vista, los que van a terminan el secundario son de un sector social favorecido. Agrega que, "la escuela primaria pública argentina tenía un efecto igualador entre los ciudadanos". Y Fernanda Silveti desde su experiencia coincide: "Como maestra veo que si bien para la clase media la educación primaria es importante, lo principal se aprende en la casa. Por el contrario, para los que tienen varias generaciones de deterioro y pobreza, el único lugar en el que pueden aprender es en la escuela".

Por eso, Riestra considera que en el ciclo inicial "hay mucho por hacer desde el sistema educativo. Las escuelas primarias deberían funcionar en edificios de una calidad similar a los de los años 50, tener doble escolaridad y los docentes deberían ser profesionales valorizados socialmente por sus intervenciones educativas. Esto sería una política de Estado".

Justamente ese es uno de los requerimientos del Ministro de Educación de la Nación a partir del proyecto de ley de organización y financiamiento del sistema educativo. La idea de esta iniciativa es incluir a la población escolar, especialmente a los sectores más pobres, en un sistema de doble escolaridad de 8 horas diarias y de jornada extendida de 6 horas. Por lo menos así lo expresó el licenciado Daniel Filmus: "La única forma de mejorar la calidad de vida de los alumnos más pobres es con más horas de clases. Es necesario que los chicos estén en la escuela. Queremos asegurarnos un piso mínimo del 30 % de establecimientos que ofrezcan doble escolaridad".

Ocurre que las 4 horas de clases por día que hoy cursa el 95 por ciento de los chicos en las escuelas primarias del país, resultan escasas si se comparan con las seis horas diarias que se dictan en la mayoría de los países de Europa y de Estados Unidos. Y esto sin contar el tiempo destinado al almuerzo en gran parte de los establecimientos argentinos.

Los cimientos de la educación
Otro aspecto en la mira es la formación de los maestros. Fernanda Silveti reconoce que muchos de sus compañeros ingresaron al magisterio como una salida laboral rápida "En seguida cobran 350 pesos y tienen obra social. Pero podrían elegir magisterio como ser policía. Está desvalorizada esta profesión ya desde el momento en que es una carrera terciaria y dura 3 años", dice Silveti, que además es muy crítica de la formación que recibió: "Estudié en el Instituto 9, de 44 entre 5 y 6. Aprendí muy poco. En general la formación es muy pobre. Las didácticas, por ejemplo…. Uno va aprendiendo cuando sale a trabajar. No te dan herramientas para enseñar y transmitir cómo aprender a leer y escribir". Y precisamente por eso confiesa: "Este año por primera vez me toca primer grado. Y estoy desesperada. No es extraño que la educación esté como está. Las maestras -agrega- tenemos una formación de muy poco conocimiento. Esto es parte de un plan estratégico de sociedad. Creo que la idea es que cada vez sepamos menos para cuestionar menos".

Por su parte, Riestra encuentra que la formación docente es la punta del iceberg. "Este ámbito formativo es tan importante como la Universidad. En el sistema educativo, el secundario es una consecuencia de esas dos puntas", explica Dora, que además fue profesora durante 12 años en el nivel medio y ahora es titular de Lengua en un instituto de formación docente. Por eso cree que, "si en la Universidad se forman buenos profesionales y para la primaria se forman buenos maestros, no habría que gastar en fortalecer el secundario. Pero la solución debe venir de la mano del Ministerio de Educación de la Nación que tiene que hacerse cargo de lo que hoy está diversificado en las provincias. Si no, son retoques cosméticos".

Puiggrós coincide con que no hay todavía una política de formación docente desde Nación. "Y eso hace falta hacerlo a nivel nacional. Por lo pronto -dice la asesora de Oporto- está pensado que en la provincia de Buenos Aires los terciarios pasen a ser de 4 años desde el 2006. Eso es importante para darles una fuerte formación de base a los docentes".

Achicar y descentralizar
Cualquier argentino que haya vivido los '90 lo sabe. Había que ajustar. Y si hay algo que nadie discute es que a partir de esa década se consolidó una nueva organización en el sistema educativo argentino. Como en otras esferas del Estado, la palabra mágica para achicar gastos fue "descentralización". Aunque también hay quienes prefieren hablar de "federalización", lo cierto es que la educación fue delegada a la órbita provincial.

Riestra dice que aún hoy esa es la política que permite obtener los préstamos del Banco Mundial. "Y gracias a eso se igualaron, en estos últimos 20 años, los sistemas educativos en América Latina. Son políticas totalmente dirigidas para todo el continente. Ahora tenemos la educación organizada como en Bolivia, Uruguay, Brasil, etc, con la aplicación de un modelo externo. Antes teníamos una organización educativa que producía una buena formación".

Uno de los peores aspectos de la política educativa regionalizada, según Riestra, es la desigualdad que se generó entre cada provincia. "Los ingresos de cada una son diferentes; entonces probablemente un chico de Jujuy tenga una educación con menor calidad y presupuesto que uno de Capital Federal".

Según la investigadora, esto genera diferencias en los contenidos, lo que constituye un punto crítico: "en algunos casos no hay equivalencias de diseños curriculares entre provincias, lo que impide planificar una política propia y decidir en qué y cómo invertir. No hay posibilidad de una planificación nacional ya que hay que usar las partidas para lo que asignan los organismos de crédito". Y tira un conocido ejemplo: "llegan computadoras a escuelas que se caen a pedazos, o que tienen otras necesidades y nadie sabe qué hacer con ellas, pero como la partida era para eso… En la década pasada las reformas se hicieron según el signo político. No fueron pensadas como una política integral nacional". Por eso insiste: "el Estado se ha despreocupado del diseño cultural de las personas, es decir, qué ciudadanos quiere formar".

Adriana Puiggrós no está totalmente de acuerdo. Según la asesora provincial, la descentralización neoliberal que a partir de la ley de transferencia pasó la responsabilidad educativa a las provincias, estuvo mal, pero no cree que el problema sea la descentralización en sí misma. "Que el sistema educativo fuera federal y no unitario es una necesidad que está en las demandas de orden democrático. Cuando se hizo la descentralización, el criterio fue achicar y quitarle responsabilidades al Estado Nacional con un criterio neoliberal. La transferencia de las escuelas aumentó la carga de las provincias sin garantizar los recursos necesarios y sin la articulación del sistema educativo nacional".

Riestra por el contrario cree que cualquier descentralización en nuestro país es negativa. "En la práctica en la Argentina es imposible lograr la igualdad educativa transfiriendo la responsabilidad a las provincias. Los feudos provinciales son un dato concreto. La única forma de asegurar entonces la igualdad en Salta y en la Capital, es con una política centralizada en el Estado Nacional".

De Onganía a Kirchner
Existe un consenso generalizado sobre la primera embestida. La Noche de los Bastones Largos, en el 66, durante la dictadura de Onganía, es un punto de inflexión. Desde entonces empieza a dársele la espalda a la tradición que tenía nuestro país por la ciencia, la cultura y la educación.

Riestra opina que fueron las dictaduras militares las que abrieron las puertas a la descentralización en educación: "Delegaron a las provincias los sueldos y la construcción de escuelas. El objetivo era que el BID pudiera controlar el dinero prestado. Al mismo tiempo, con el deterioro de la educación pública comenzó a fomentarse la educación privada". La investigadora recuerda que cuando los militares emprendieron la retirada, el gobierno de Alfonsín convocó al Congreso Pedagógico Nacional para reconsiderar la educación e introducir los valores democráticos en el sistema. Pero, desde su punto de vista, la iniciativa no tuvo mucho alcance:"Quedó en la nada porque no se planteó como política de Estado". En seguida vino la hipnosis menemista. Y, según explica, continuó vigente la misma política heredada de los gobiernos militares, pero con un agravante: "fueron contratados sectores, muchos de ellos progresistas, que le hicieron el juego al Banco Mundial. Es el caso de algunos técnicos de la FLACSO, -Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, una institución reconocida por los organismos de crédito. Y como el Banco Mundial busca un control sobre lo que presta, algunos técnicos de la FLACSO fueron funcionales en la producción teórica y de diseños que sustentaron las políticas aplicadas en educación, lo cual implicó la desarticulación del sistema educativo y un control ideológico de derecha desde un discurso de izquierda", enfatiza Riestra.

Sin embargo, la diputada Maffei rescata algo positivo de la segunda década infame: "La lucha de los docentes y de la comunidad evitó la privatización del sistema. Esta fue la única privatización resuelta por la dupla Menem/Cavallo y acordada con el Banco Mundial que no llegó a concretarse". Para Maffei, esto se debe a que la larga tradición de la educación pública en nuestro país "derivó en una suerte de conciencia educativa nacional. Desde fines del siglo XIX se generalizó una educación estatal caracterizada como laica, gratuita y obligatoria. Fue toda una avanzada en América y hasta en el mundo", dice la diputada.

Riestra coincide pero también pone el ojo en la lucha sindical: "El error de los gremios fue haber atacado las consecuencias y no las causas. No se cuestionó la descentralización. Y creo que éste es el problema estructural que hoy sufrimos en la educación".

Por lo pronto, Adriana Puiggrós parece no querer seguir haciendo leña del árbol caído: "La ley de transferencia cumplió con todo lo que se proponía, que no eran buenos propósitos. Pero esa ley, la principal de la reforma menemista, ya no tiene vigencia porque era para transferir escuelas. Lo que hay que hacer hoy es una ley de organización y financiamiento del sistema educativo nacional".

Pero la ley nacional de financiamiento a la que se refiere Puiggrós todavía es sólo un ambicioso proyecto. Mientras tanto, las escuelas a las que asisten los pobres -que en algo se parecen en toda la geografía- se seguirán confundiendo con los comedores. La directora Giribaldi seguirá repartiendo su tiempo entre cocineras y maestras, y en Salta ya tendrán muchos menos días de clases que en Buenos Aires. Por ahora, lo único que va quedando de igualitario en la educación pública argentina es el uso de los guardapolvos blancos.

El proyecto de ley propuesto por el Gobierno Nacional.
La Ley de Financiamiento Educativo que el Gobierno envió al Congreso prevé una inversión adicional de 9000 millones de pesos en el área educacional en todo el país, en cinco años. La suma incluye los recursos del gobierno nacional y los presupuestos provinciales. Se intenta llegar así a una inversión conjunta del 6% del PBI en todo el país. El borrador prevé los siguientes objetivos:

· Educación inicial. Si bien la ley establece que los chicos que tienen cinco años deben ir al preescolar, eso no ocurre en todo el país por la falta de establecimientos escolares. La iniciativa pretende crear nuevos jardines de infantes y cargos docentes.

· Para EL 2010 todos los chicos de 17 años deben tener completado los 9 años de la educación general básica (EGB). Se pretende universalizar el Polimodal aumentando los recursos en todas las jurisdicciones.

· El proyecto incluye la extensión de la jornada escolar de las cuatro horas de clases por día que hoy cursa el 95% de los chicos en las escuelas primarias del país. Está pensado, sobre todo, para los sectores más pobres. Se pretende un sistema de doble escolaridad por lo menos para el 30 % de las escuelas del país.

· Se prevé universalizar la enseñanza de un segundo idioma y de informática.
· Otro objetivo está vinculado con el financiamiento de la investigación, seguimiento y evaluación de los núcleos de aprendizaje prioritarios (NAP). Son los conocimientos mínimos que cada estudiante debe tener al concluir un ciclo escolar.

Repaso educativo
+ En 1978 se sancionó una ley que transfirió las escuelas primarias nacionales a las provincias.

+ Cuando llegó la democracia, el planteo fue revisar la educación: entre 1985 y 1987 se realizó el Congreso Pedagógico Nacional.

+ En 1989 asumió Menem y para 1991 se sancionó la ley 24.049, de transferencia de servicios educativos. Esta norma estableció el pasaje de las instituciones secundarias y terciarias no universitarias (esto incluye los institutos de formación docente) a las provincias. Pero recién entre 1992 y 1994 se llevó a cabo la descentralización de los servicios educativos, completando la tarea iniciada por el gobierno militar.

+ En 1993, se sancionó la Ley Federal de Educación que regula todas las instancias de la educación.

+ En 1995 llegó la Ley 24.521 de educación superior.

Informe negativo de la UNESCO
Desde una mirada global, el saldo de la transferencia de los servicios educativos no parece ser positivo. Así lo expresa un informe de la UNESCO del 2001 sobre educación en la Argentina, donde se hace un balance del período y sus consecuencias. Según surge del informe, "la descentralización, desconcentración operativa y financiera depositó en las provincias la responsabilidad de proveer los recursos para la prestación directa del servicio educativo. De esta manera el impacto fue diferente según la capacidad pedagógica, técnica y financiera de cada provincia. Es notable la heterogeneidad e inequidad a lo largo del país de los sistemas educativos como consecuencia de la descentralización".

Qué educación y qué país queremos
No hay duda de que el modelo educativo responde a un proyecto o a un "des-proyecto" de Nación, pensado por sectores poderosos del propio país o impuesto desde afuera. La educación actual no es fruto de la reflexión criteriosa de los "actores educativos" que la ponen en marcha y le dan vida todos los días, sino que responde al modelo neo-liberal impuesto en los '90 por el FMI y que provocó la fragmentación de nuestra sociedad. En la provincia de Buenos Aires, junto a esto, se tomó como referente el modelo educativo español, sin pensarlo en clave latinoamericana y/o argentina, de acuerdo a su población, posibilidades y necesidades. No se tuvo en cuenta nuestro peculiar y complejo contexto. Así, sin capacitación seria y de un día para el otro, nos encontramos con una nueva "estructura del sistema educativo", con todos los cambios que ello implica hacia adentro del mismo y sin saber con claridad qué era lo que se buscaba con la reforma.

Por eso, la mayoría de los docentes sigue reproduciendo el modelo educativo anterior, conviven paradigmas educativos distintos (y hasta opuestos) en una misma institución, con distintas concepciones de la enseñanza, del aprendizaje, de los modos en cómo se construye el conocimiento, etc. Y el que padece esto es el alumno.

Esto se ve claramente con la creación del 3° ciclo, que provocó un "aniñamiento" en los adolescentes de los últimos años de la EGB, ya que la mayoría de los colegios no tenía la estructura edilicia ni humana necesarias.

Hoy esto se está comenzando a "repensar". El separar definitivamente el tercer ciclo es un paso. Pero ¡ojo!, que puede ser un parche más si no nos sentamos a pensar seriamente qué país queremos y qué modelo educativo responde a ese proyecto.

Antonio Daniel Fenoy (docente) y Vanesa Jurado y Natalia Macey
(Equipo de Orientación Escolar) del Sagrado Corazón de Jesús


La escuela en la selva
¿Qué podemos esperar del sistema educativo en un país en el que se destruyó la producción y se condenó a la mayoría de la población a vivir en la miseria? ¿Es posible tener calidad educativa cuando no hay calidad de vida? ¿Podemos hablar de calidad educativa sino incluimos a todos? ¿Incluir a todos va en desmedro de la calidad?

En la década del 80, cuando se retiró la dictadura que arrasó con el país, uno de los problemas más graves que tenía el sistema educativo bonaerense era el de los terceros turnos: 200 mil chicos tenían sólo 2 ó 3 horas de clase porque no había escuelas. Hoy ese problema no existe.

En el comienzo de esta etapa democrática, asistían alrededor de 2 millones de alumnos y había 7.400 establecimientos educativos. Actualmente todo se duplicó: en la provincia de Buenos Aires hay 4 millones y medio de alumnos y 14.000 escuelas.

Podríamos decir que ahora todos están incluidos, aunque en un sistema educativo deficitario, pero todos están incluidos, lo que no es poco.

El Servicio Alimentario Escolar que brinda el Ministerio de Desarrollo Humano bonaerense, le da comida a más de un millón de chicos y está previsto que el año que viene la cobertura alimentaria abarque a toda la matrícula del EGB.

La diputada Marta Maffei dice que "la escuela pasó a ser el espacio más extendido de contención social. Sin presupuesto, sin perfeccionamiento, con niños hambreados, sin material y con familias destruidas, fueron convertidas en grandes guarderías que ubican a los chicos como en una playa de estacionamiento y donde los docentes dejan de ser 'enseñantes' para transformarse en una especie inédita de asistente social nutricionista- psicólogo- madre, que procura contener a niños y jóvenes antes de que su egreso/expulsión/abandono, los ponga indefensos en medio de la ley de la selva".

Afortunadamente estuvo y está la escuela para actuar en esta emergencia nacional, porque de qué hablamos cuando hablamos de hambre, de miseria, de exclusión, de desnutrición.

Carlos Sahade

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